Con relación a las palabras del Papa, Benedicto XVI, y el Islam en
Ratisbona, se vuelve a repetir el principio clásico de la interpretación que “todo texto, fuera de su contexto, se convierte en un pretexto.” Y es que ante las desenfocadas reacciones de algunos exponentes musulmanes, creo conveniente recordar lo que ha dicho el portavoz de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, “Benedicto XVI, en su discurso del pasado martes en la Universidad de Ratisbona, quiso reafirmar un claro y radical rechazó a cualquier motivación religiosa de la violencia.” Pienso que hay suficientes muestras de cómo el Papa actual quiere cultivar el diálogo y el respeto con las demás religiones y culturas, principalmente con el Islam, sus palabras ante las desaridas reacciones son un ejemplo.
Estoy convencido que si ha saltado la polémica no es porque al Papa le hayan faltado finura y cuidada sensibilidad, sino por una interpretación más político-cultural que religiosa de sus palabras por parte de algunos
sectores del Islam. Palabras, claramente sacadas de contexto, que han sido apoyadas por sectores laicistas que no dudan en aprovechar cualquier
recurso, aún cayendo en contradicción, si con el atacan a la Iglesia. ¿Es
que ahora se puede gritar no a la guerra pero sí a la guerra santa?
Jesús Domingo Martínez
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales