A pesar de que la crítica especializada haya considerado como bastante malas, tanto la novela como la película del Código da Vinci, entiendo que puedan gustar a algunas o muchas personas, al igual que gustan los culebrones de sobremesa, la comida basura o las canciones del verano. Lo que no comprendo es que nadie con un mínimo sentido común, llegue a dar algún tipo de credibilidad a lo que se cuenta en las mismas. Cualquiera que conozca un poco la Iglesia Católica y el Opus Dei, comprueba que la imagen que de ambas instituciones presentan, no pasa de burda caricatura. Pero todavía son más inconcebibles las supuestas relaciones entre Jesús y la Magdalena. Carece de toda lógica atribuir mayor credibilidad a unas teorías sin ningún rigor histórico, que a los hechos narrados por los cuatro evangelistas, los cuales, o fueron testigos directos de los mismos o transcribieron lo que oyeron predicar a otros apóstoles. Con la particularidad de fueron capaces de dar su vida para dar testimonio de la verdad que pretendían transmitirnos. Y como ellos, los otros apóstoles y muchos cristianos de los primeros tiempos que constituyeron la Iglesia primitiva. Nadie da la vida por una mentira.
José Prats Carrasco
Girona
Sábado, 18 de febrero
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
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Pedro Fernández Barbadillo
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José Pómez
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Carlos Ruiz Miguel