Todos lo hemos experimentado. Es cuestión de escribir una palabra, esperar unos segundos, y todo el imponente edificio de la información a escala global aparece ante nosotros. Al tiempo que admiramos nuestra genial invención, nos sentimos agobiados ante todo lo que nos ofrece. La Humanidad, que durante siglos había ansiado crear una red universal de conocimientos a disposición de todos los hombres y mujeres de la Tierra y en cualquier instante, lo ha conseguido al fin.
Internet representa, en mi opinión, uno de los momentos culminantes de la historia intelectual humana. Es el fruto más sobresaliente de una época que se remonta, a corto plazo, a los sueños de los matemáticos y filósofos del siglo XVII, quienes, como G.W. Leibniz (1646-1716), o ya antes el jesuita, lingüista, inventor, criptógrafo y estudioso de la lengua copta Athanasius Kircher (1602-1680), habían ideado un sistema lógico universalmente válido capaz de sintetizar todos los conocimientos adquiridos por el género humano. Contemporáneo de Leibniz fue P. Bayle, uno de los primeros librepensadores de Occidente y una figura intelectual a todas luces fascinante, que escribió su célebre Diccionario histórico-crítico a principios del siglo XVIII, siendo por tanto un destacado precursor de la Ilustración.
La Ilustración, die Aufklärung, constituye una de las cimas intelectuales de la Modernidad, y posibilitó, en palabras de Kant, la salida del hombre de su minoría de edad. En el siglo de las Luces se pusieron los cimientos de una cultura cuyo baricentro fuesen la Ciencia y el saber de todos y para todos, donde los seres humanos pudiesen ser dueños de sus destinos y portavoces de sus conciencias. Pero, sobre todo, se fijaron unos ideales, tan utópicos como admirables, de difusión global de la cultura a todos los rincones del orbe. Sin querer ignorar las sombras de las Luces, que otros muchos ya se han encargado de poner de relieve (¿no es acaso la postmodernidad una reacción contra la Ilustración y sus ideales universales? ¿No han sido los acalorados debates entre Foucault y Habermas o Chomsky un enjuiciamiento de la Ilustración? Pero, y aunque la postmodernidad opere con otros conceptos y desde otras categorías –especialmente la de relativismo cultural frente al universalismo ilustrado-, en muchos aspectos continúa siendo heredera de las Luces), no dejaré a un lado sus logros. La Encyclopédie de Diderot (consejero, entre otros, de Catalina la Grande de Rusia) y d’Alembert (dos de los exponentes más señeros del movimiento ilustrado: Diderot en lo literario y filosófico, d’Alembert en el campo de las Matemáticas y de la Física, donde realizó importantes contribuciones, sobre todo en la teoría de las ecuaciones, adelantándose al mismísimo Gauss en algunos resultados), la “Biblia” del movimiento ilustrado europeo durante décadas, fue concebida como una puesta en común de los avances en la investigación científica y humanista desde los ideales que guiaban a los espíritus ilustrados.
¿Qué habrían pensado Kircher, Leibniz, Bayle, Diderot y d’Alembert al conocer la gran creación humana que es Internet? ¿Qué habrían pensado al comprobar que todo cuanto la Humanidad había llegado a conocer, que todos los pensamientos que habían habitado en nuestras mentes estaban ahora al alcance de todos, sin importar la distancia y, cada vez menos, la situación social? ¿Y qué habrían pensado si hubiesen comprobado que, además de reunir una cantidad ingente de conocimientos que probablemente ningún hombre (ni aunque poseyese una cabeza tan prodigiosa como las de William James Sidis o la del políglota y cardenal italiano del s. XIX G. Mezzofanti, de quien se cuenta que llegó a conocer sesenta lenguas) también reunía una cantidad igualmente ingente de perspectivas y de sistemas filosóficos? En Internet expresa sus ideas la práctica totalidad de movimientos culturales, intelectuales y religiosos del mundo. Es el espacio de lo universal, el espacio de lo humano, donde convergen todas las posiciones, todas las creencias, todos los descubrimientos. Realiza, de esta forma, el ideal más genuinamente ilustrado: el afán por que todos puedan expresarse libremente (con el límite, que más que un límite es condición de posibilidad, del respeto a la dignidad de toda persona), sin coacciones, sin apriorismos más allá del a priori del respeto a las personas.
Internet, en este sentido, puede y debe ser el arma más poderosa contra la creciente proliferación del fanatismo y de la intolerancia, contra el auge de la contra-Ilustración (y contra-postmodernidad, pues también ataca, aunque sea de forma indirecta, el relativismo cultural, al querer imponer una determinada visión del mundo, ya sea la neoconservadora y neoliberal norteamericana o la del islamismo radical) que tantas veces experimenta nuestro mundo. Los fanáticos también podrán usar Internet como medio de difusión de sus ideas, pero el hecho mismo de ser capaces de difundir sus ideas libremente es una victoria de los ideales de progreso, apertura y comunión entre todos los hombres y mujeres. Se trata de una guerra pacífica, y la victoria debe ser intelectual y moral: la victoria del pensamiento sobre la fuerza, de lo universalizante frente a lo particularizante, de la diversidad frente a la uniformidad.
Conocer es humanizar, abrir nuevos cauces y nuevos espacios donde cada vez quepan más posturas y más situaciones. Conocer es relacionar, buscar lo común en lo diverso. O, en palabras de F. Nietzsche en Así habló Zaratustra, “¡que todo lo profundo debe ascender hasta mi altura!”
Creo no exagerar si afirmo que, en virtud de las inmensas posibilidades que abre, Internet debe ser considerado una de las ideas más grandiosas que ha dado a luz la Humanidad y que, como en otros muchos casos, no se puede atribuir en exclusiva a un individuo (ni siquiera a T. Berners-Lee), sino al fruto de la cooperación entre algunas de las mentes más brillantes de nuestro tiempo. ¿Cuáles son las otras ideas? Merecerían varios capítulos aparte, pero mencionaré sucintamente las que, a mi juicio, son las mejores ideas que ha tenido la Humanidad desde hace, al menos, cinco mil años: la Escritura (sin duda su invento más genial), el cero (que, al parecer, se lo debemos a los matemáticos hindúes, aunque los mayas también poseían esta noción), la idea de persona (interesante convergencia de culturas como la griega y la judeocristiana –si Harold Bloom me permite emplear este término, por él tan criticado) la matematización de la Ciencia (una genialidad de, entre otros, Galileo), la idea de función (núcleo de la matemática moderna), la Evolución (Darwin sobre todo, pero también Wallace y pensadores anteriores), la Relatividad (Einstein y, en menor medida, Poincaré), la democracia (¡ya desde los griegos!), el progreso (una idea gestada antes de la Ilustración, aunque sea en el siglo de las Luces cuando adquirió plena vigencia en la conciencia occidental)... De nosotros depende que esta fuente de creatividad que durante tantos siglos ha sido la cooperación entre mentes y culturas no se agote y, más importante aún, no se deje vencer por ninguna fuerza que no proceda de la razón.
Genial artículo sobre el inicio de un gran diamante en bruto. Siempre he creído en el equilibrio, no hay protagonista sin antagonista, bondad sin maldad, honestidad sin indignidad, el mundo se rige por unas normas las cuales son como deben de ser (las que no crea el humano).internet es grandioso, magistral pero también posee una gran exigüidad, no en información, pero si en seguridad, en muchos campos, económicos, sanitarios (dependencias), comunicación terrorista etc. Por eso este gran diamante en bruto necesita pulirse, pero siempre existirá equilibrio, por tanto, seguiremos con la imperfección inevitable de nuestro mundo, solo conseguiríamos perfecciones si el humano fuera perfecto que en realidad seria un defecto.Gracias Carlos por tus grandes artículos que al menos a mí, esté más de acuerdo o no me hacen disfrutar y entrar en debate, e incluso leyéndote estoy mejorando mi cultura, que me hace mucha falta jeje. Perdón si hay alguna falta ortográfica o que mi nivel no sea erudito.
La red universal.
Quienes tengan la llave que les de el control total de la red, podrán jugar a ser como los dioses.
Saludos cordiales.
Lunes, 6 de julio
Carlos Ruiz Miguel
José Javier Solabre Heras
JUAN JULIO ALFAYA
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Vilagarcía na Rede
Doctor Shelanu
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales