Hoy es Ntra. Sra. de la Divina Providencia, la advocación festiva corresponde a Puerto Rico, pero según me entero tiene sus raíces tanto en Italia como en España donde se construyó un santuario. Puede que les resulte curioso saber algo más de esta advocación, tal vez en otro momento hubiera escrito sobre ello. Pero lo cierto es que hoy es difícil decidirme por el tema. He sabido de la lapidación de una mujer en Somalia por el espantoso crimen de ser pillada en adulterio, mientras el varón apenas recibida unos pocos azotes. Lo ha denunciado de manera brillante el blog En clave de África y era tan espeluznante su relato que me ha parecido apropiado retomar la noticia.
Primero como mujer que siente en profundidad las espantosas condiciones de vida que muchas otras mujeres padecen. Y por tanto como feminista sin el calificativo de género, para no herir susceptibilidades de los santos varones. Pero indignada con esa especie de silencio cómplice que permite transigir ante hechos tan deleznables. Lo siento pero me hierve la sangre.
Una mujer marroquí ha sido apaleada en Socúellamos (Ciudad Real) por no llevar velo islámico. El resultado de dicho acto criminal ha provocado un aborto a la mujer. Luego nos dirán que no somos tolerantes si protestamos por el velo en la escuela. Nos mentirán diciendo que es un símbolo religioso y alegarán el consabido pluralismo y tolerancia para que todo quede bien atado. Mientras tanto el Parlamento de Derechos Humanos de Estrasburgo da razón a los laicistas y dictamina que los crucifijos no deben estar en las escuelas de Italia.
La doctrina de la Iglesia es clara y su Magisterio también. El Evangelio todavía es más claro si cabe. Teresa Forcades ha hecho pública su postura respecto a la píldora post-coital en caso de violación. Así como sus escrúpulos para juzgar a una mujer que decida abortar en caso de peligro para su vida. Pero las voces empeñadas en machacarla siguen violentando su libertad de conciencia. Una libertad que Dios concede a toda persona. Sin el sí de María ejercido libremente, la humanidad no hubiera podido ser redimida. ¿Qué valor tendría María hoy si no hubiera aceptado libremente sin coacciones la palabra de Dios?. Desde la antropología de la libertad se fundamenta mucho mejor la Encarnación del Hijo de Dios.
La ciencia avanza con sus mil y un peligro, entre los que acechan hoy en día están la manipulación de embriones y el mal uso de la píldora post-coital puesta a la venta como si se tratase de una aspirina. Está bien protestar contra eso. También defender el derecho a la vida, como así lo declara Teresa Forcades. Sólo la mujer es capaz de entender el drama que sacude el interior de alguien puesto al límite de sus fuerzas.
No es corporativismo, en serio, más bien una cuestión genética. Hablan mal de las mujeres y tengo que salir en su defensa. Me parece que eso también les sucede a los hombres, entre ellos. Debe ser un proceso de solidaridad gremial. Pues hoy reconozco que estas líneas están escritas para levantar una lanza a favor de la vida religiosa femenina, cuyo reportaje emitido por TVE y dejado caer en el blog de La Cigüeña de la Torre merece al menos unas líneas.
Se trata de un repaso por la vida religiosa de España que la TVE ha titulado “Mujeres de Dios”. Y es bastante curioso lo que ha salido a flote. La verdad es que no deja de sorprender la facilidad pasmosa con la que ha entrado la vena de la secularización por Institutos y Congregaciones, cuyo atractivo parece residir exclusivamente en lanzarse en los brazos de la Teología feminista, entendida ésta como reivindicación hacia el sacerdocio, y una mayor presencia de las mujeres en los centros de “poder”. Dicho esto desde una televisión, da la triste impresión que la mujer desea la paridad por bemoles. Y quienes les hacen renunciar a su pretensión atacan su conciencia.
Nuestro reconocido catedrático de Teología y Ciencias de las Religiones Juan José Tamayo, no pierde comba para decir que existe un feminismo islamista, como si estuviéramos tontos, nos vende un mundo civilizado; aunque algunos denuncien en la prensa que ya se pasean por las Ramblas de Barcelona mujeres con burka; o que en determinados países se condena a latigazos a otra por beber una cerveza; tampoco importa que se las entierre de medio cuerpo condenadas a la lapidación; que sean asesinadas por sus maridos para cobrar la dote; que exista el crimen de honor.
Hoy celebramos a Santa María Magdalena la mujer admirada por toda feminista teóloga que se precie de tal, la tienen en un altar y la veneran no sólo como santa, sino especialmente por ser apóstol, enviada, elegida por El Maestro para que dé testimonio de su resurrección. Una mujer en una época donde sus palabras no eran dignas de tener en cuenta, es enviada a dar la noticia al resto de discípulos. Y esta escena basta para hacer las exégesis más sesudas, no exentas de su parte de razón. Porque la verdad es que el Evangelio presenta una relación de Jesús con las mujeres que se sale fuera de lo normal, no sigue la tradición, ni las costumbres judías.
Y como ahora las mujeres también son estudiosas y eruditas, están desempolvando el material que interpreta en clave femenina el Evangelio. Cuentan que son muchos los textos antiguos que hablan de un discipulado femenino al mismo nivel que el de los varones. Sacan textos que yo no voy a citar, ni tampoco pretendo discutir, esa hermosa labor de fundamentar según el mismo Pablo: “Ya no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3,28). Porque a continuación existe una variedad de párrafos donde se somete a la mujer a la autoridad del varón en boca también del mismo Pablo, ciudadano romano y judío.
Estío, vacaciones, sol, playa, montaña, naturaleza; empiezo a mecerme en el verano y me viene de golpe la reflexión. Sé que llevo contabilizados cerca de mil y pico artículos; seguro que me he repetido. Una mirada nueva es siempre bienvenida, cuando se la conoce a veces cansa. Soy de las que aspira a no cansar y a seguir analizando la realidad cotidiana desde la perspectiva del humanismo cristiano.
Gracias a quienes son asiduos todos los días y a quienes vienen con menos frecuencia. No voy a nombrarlos ni siquiera por sus nicks. Hay quien eso lo considera infracción grave. Usted y yo, lector, sabemos que hay una sutil diferencia entre el anonimato y la firma en un medio digital. Lo que dice un blogger queda registrado y analizado, hasta escrutado y contrastado. Lo que dice una voz anónima, por muy inteligente que sea, se diluye en el olvido. Y no se tome esto como presunción, no estoy diciendo que lo mío queda para la posteridad. En los tiempos que corren todo es muy efímero.
Se ríen los matarifes del pensamiento libre. Pontifican sobre todo, marcan lindes en su territorio: hasta aquí los míos; allá enfrente los otros. Curioso fenómeno talibán, que tiene un maestro de escuela, el reconocido Losantos, que ahora está llevando fríamente su venganza contra quienes le dieron de comer. Sí, la desfachatez impregna todo el ámbito social de arriba abajo, de izquierda a derecha. Cuanto más se vilipendie al contrario mejor. No veo la diferencia entre un Sopena y un Federico.
Que estúpidos son los seres que se creen superiores y portadores de la Verdad. No se dan cuenta que cuanto más griten, menos razón tienen, más espantan e indignan. Eso no es diálogo con la cultura de nuestro tiempo, sino propaganda de partido. Aunque de momento alguien pueda quedar aturdido, la Verdad triunfa por encima de las consignas entre amigos que se aplauden mutuamente. Acuden a picotear al contrario y a felicitar a los suyos. Cuando ya tienen marcado el territorio emigran como las aves carroñeras a destripar otra panza.
Una entrevista de más de una hora de duración con Teresa Forcades, monja benedictina, se resume en un calificativo misógino, machista y falaz: Teresa Forcades, monja feminista abortista y mediática. Creo que no se merece estas palabras, por mucho que entienda el enojo de su autor y de quienes comparten su misma opinión. En principio Teresa habla con datos y análisis contrastados sobre las farmacéuticas; es obvio que su estudio la lleva más lejos aún, a cuestionarse la manipulación del poder y la ambición sin límites de la mentalidad capitalista. Por eso entre otras cosas denuncia que la salud en EEUU se basa en primer lugar en el beneficio económico y en segundo lugar en el bienestar del enfermo.
Estamos de enhorabuena. Hoy se hace eco religiondigital del nombramiento de la primera mujer en el Consejo Episcopal de Tarragona. Rosalía Gras ejercerá como secretaria general y canciller. No voy a decir que me parezca una medida acertada porque soy de las que opina que las cuotas paritarias pertenecen a un Ministerio que sobra. Estoy más cerca de Rosa Montero quien hoy mismo habla sobre el poder y la mujer.
El talento debe ser valorado con independencia de la condición sexual, religiosa, o política. Los prejuicios que llevan a cabo determinados nombramientos, segregando a unos a favor de otros, no dejan de ser los “enchufados” que siempre han existido. Pero en cuestiones de cargo, lo mejor es dar la alternativa y que quien entra apechugue con la faena. Luego el tiempo pondrá a cada cuál en su lugar.
Seguimos con el mismo tema en el día de la mujer trabajadora. La sociedad cuando alcanza una meta, olvida lo que ha costado llegar a ella, quiero aprovechar este día de celebración festiva de la mujer trabajadora para recordar a todas aquellas mujeres explotadas, humilladas, vilipendiadas. Y nos consta a todos que la inmensa mayoría de mujeres del mundo vive una situación lamentable. Estoy pensando en esas mujeres musulmanas en países donde se las vende al mejor postor por su propio padre o sus hermanos. Niñas que son esclavas sexuales en conflictos armados. Por no hablar de la violación como arma de guerra.
Hoy volvemos a recordar a la mujer trabajadora. El día de la mujer que se celebra mañana, se ha convertido en una fecha emblemática para todas nosotras. Sabemos que conmemoramos el esfuerzo de muchas mujeres por hacerse presentes en la sociedad. Algunos dirán que siempre estuvimos en la sociedad, que nuestro papel de trasmisoras de la vida es mucho más importante que cualquier trabajo al que podamos dedicarnos. La verdad, la diga quien la diga, no va a negar un hecho real. La mujer siempre ha estado sometida a la tutela del varón y la revolución femenina se vive con cierta confusión. No se trata de imitar el rol del varón, sino de ser mujer y favorecer la participación en la sociedad tanto de hombres como de mujeres, en eso consiste la igualdad.
Domingo, 22 de noviembre
Sor Lucía Caram O.P
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Julián Moreno Mestre
Pedro Tarquis
Siro López
Jaime Vázquez Allegue
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya