Ustedes no lo creerán pero es que se huele en la calle, se respira en los bares como si fueran calamares rebozados. El perfume se expande por doquier. El centro ya no interesa por insípido e inodoro. Y a una que le cuesta mucho adosarse a ningún extremismo, quiere dejar bien claro que esas son las cualidades del agua, algo vital para los seres animados del planeta Tierra. Hoy que celebramos el cuarenta aniversario de la llegada del hombre a la Luna, deberíamos centrarnos en el acontecimiento y no diluirnos en el marasmo veraniego y tortuoso de la política.
Pero miren por dónde algunos celebraron el dieciocho de julio con bromas incendiarias, con la típica frase “La única Iglesia que ilumina es la que arde”. Y resulta que no hace nada en la parroquia de Majadahonda la barbacoa gigantesca quedó en un intento fallido, pues maldita la gracia que venga nadie a reírse de la frase. Y así poco a poco, una va detectando una especie de polarización extremista de un lado y otro, mientras una enorme masa vital como el agua, se encoge de hombros o se diluye en el océano del relativismo.
Cae una fina lluvia, un sirimiri empapador de las grietas que la sequía ha ido dejando por el campo. En la ciudad, en cambio, se ha convertido en barro que ensucia los cristales de los coches. Pero hay otra lluvia y es la de las lágrimas, la de esos candidatos con miles de votantes que han perdido el tren de un escaño. Uno solo hubiera bastado para seguir adelante, gime cada uno de los cabeza de lista de partidos minoritarios, pero con convicciones. Partidos que piden mayor coherencia de vida a sus representantes; exigen la defensa del ser humano y la familia, por encima de principios relativistas o impositivos de las grandes organizaciones mundiales. Buscan repartir la riqueza mal distribuida.
Son los últimos de Filipinas y se duelen con amargura. ¿Dónde están los hombres íntegros de hoy?. ¿En qué indiferencia moral se hayan sumidos?.
Si alguien tenía duda del proyecto de ingeniería social en manos de Zapatero, ahora tienen como muestra el spot del PSOE para las futuras elecciones del 7 de junio. Su mejor idea ha sido presentar un cura para decir que la Iglesia es intolerante, considerarse demócratas frente a un xenófobo y promocionar su política de salón, mientras España se desangra día a día con miles de nuevos parados.
No hay ninguna propuesta razonable, sólo propaganda demagógica. El problema no es que el PSOE mienta de manera grotesca, el problema es que los otros siguen esa estela en una perversidad sin parangón. Yo no sé qué le pasa a la casta política, pero “la cosa pública” necesita un plus de honradez. En principio nada de sueldos vitalicios; además bienes inventariados antes y después de abandonar el cargo público. Cambio de ley electoral, de manera que no salgan las listas por dedocracia partidista, sino por votación personal al político.
Tiempo de sequía, no tengo ganas de meterme con el ilustre padre de la Constitución que pide silencio a la Iglesia. Peces-Barba está abducido por el laicismo y le tiene ojeriza al clero, especialmente a los que van de monseñor para arriba. Pero estoy segura que se lleva de maravilla con los curas de Entrevías y todos los religiosos rumberos que hay por el país de Jauja. Es una cuestión de genes, hoy en día los virus se incuban a poco que te descuides. A unos les da por la alergia primaveral y a otros les sube la bilirrubina cada vez que la Conferencia Episcopal abre la boca.
Ayer el Papa solicitó la intercesión de los ángeles, nos pidió que les tuviéramos en cuenta, porque ellos nos acompañan en los momentos más decisivos. La tríada de Gabriel, Rafael y Miguel vuelven a resonar por estos parajes como antaño. Por fin la figura de los ángeles no queda en algo exótico, circunscrito al museo que la egregia madre de Miguel Bosé abrió en los páramos del país. Ahora se encuentran más presentes que nunca en la gesta heroica de Mariano Rajoy reconquistando Galicia y abriendo brecha en el País Vasco.
Hoy es una fecha emblemática para el pueblo español. Hace veintiocho años, una tarde de invierno se escucharon por la radio estas palabras: “¡Quieto todo el mundo!". Yo había salido del trabajo, serían sobre las seis de la tarde. En el Congreso se ratificaba la elección de un nuevo presidente, Leopoldo Calvo Sotelo de la UCD. La verdad es que vivimos un momento histórico apasionante. En directo, con susto en el cuerpo y la sensación de que estábamos al borde del precipicio.
Recuerdo el silencio de calma chicha que precede a una tormenta. En la calle no sonaba ningún claxon, la gente corría hacia el supermercado para abastecerse de víveres. Algunos quemaban sus documentos de afiliación a sindicatos y partidos. Todos teníamos presente la tragedia del treinta y seis. Y algunos la más reciente de Allende en Chile. Por eso parecía que la historia volvía a repetirse.
Los cristianos socialistas se revelan, acusan a la Conferencia Episcopal de estar escorada hacia la derecha. Se reúnen en un retiro para demostrar que son tan cristianos como el que más, que se puede ser socialista y creyente. Se puede ser de izquierdas y progre, además de comulgar las fiestas y días de guardar. Por eso se juntaron el pasado viernes en una casa de retiro de las Madres Javieranas, en el grupo figuraba José Bono, cuatro obispos y una quincena de militantes del PSOE.
Pero el discurso queda rancio, hiede al siglo pasado, cuando los obreros eran extremadamente solidarios y luchaban unidos por sus derechos frente a la sociedad burguesa que los explotaba en las fábricas. Esos tiempos quedaron atrás al aplicarse los valores de la socialdemocracia y el Estado de Bienestar. Una vez alcanzada la educación, la cobertura sanitaria y la jornada laboral que respeta como descanso los fines de semana, a los sindicatos de hoy les queda vivir de las rentas del pasado.
Nuestros políticos son de lo más gracioso, en plena crisis económica, con unas colas de parados que quitan el sueño y un pronóstico de severa recesión, no se les ocurre otra cosa que debatir sobre la “apostasía”. Me entero que ERC y IU solicitaron al gobierno que establezca las medidas oportunas para facilitar causar baja de las religiones.
Curioso que la izquierda radical sólo encuentre problemático ser dado de baja de una religión. Al mismo tiempo que promueve infundadas sospechas de utilización de datos en el registro de bautismo de cada parroquia. Como si formar parte de los hijos de Dios les produjese urticaria. Es de vergüenza pública que se debata sobre estos asuntos en el Parlamento, mientras la gente no llega a fin de mes y tiene su futuro hipotecado. Si además lo hacen partidos a quienes suponemos más próximos a medidas sociales que favorecen a la clase trabajadora, la indignación sonroja las mejillas.

Lo bueno que tiene el directo es que los primeros planos no mienten. Ayer el presidente Zapatero aguantó el tipo pero se le notó el tembleque. Y es que pese a estar entrenado para responder con evasivas demagógicas, que es lo que suelen hacer la mayor parte de los políticos, había preguntas de sí o no. “¿Considera que el embrión es un ser humano?.”. Respuesta de Zapatero: circunloquio evasivo.
“Tengo una pregunta para usted”, es un formato tan manipulable como cualquier otro. De entrada se seleccionan a sus protagonistas, se indaga sobre qué van a preguntar, y finalmente dejan hablar a una pequeña parte de todos los invitados. Como todos conocemos por encuestas gubernamentales, qué es lo que más preocupa a los españoles, la batería de respuestas es muy deducible.
Llevamos varios post hablando de EE.UU de América. Los prejuicios concebidos sobre una nación cuya nueva era auspicia su flamante presidente, no dejan ver con claridad a algunos comentaristas. Me pedían que leyera su discurso y anotara en el debe y el haber el proyecto de Obama. Es imposible, sencillamente imposible. No se puede medir un sueño, ni un deseo, la buena voluntad es inmensa cuando alguien acomete una tarea como la de gobernar un país. Pero las cosas no se basan exclusivamente en los deseos. Son las acciones las que nos definen y nos diferencian de los demás.
Yo no voy a cuestionar una proclamación de buenas intenciones. Soy un tanto escéptica a priori, porque consideró que será una suma de factores quienes determine el éxito o el fracaso de su mandato.
Estamos a un paso de celebrar los treinta años de la Constitución española. En ella se recoge lo mejor de nuestras raíces y tradiciones. Se abría la puerta al respeto a la variedad y riqueza lingüística y cultural del país. Se daba paso al Estado de las Autonomías. Todo con mucha ilusión, con enormes ganas de poner cada uno de su parte lo mejor. Allí se llegó a acuñar la palabra “consenso”, una mágica palabra donde todos ceden un poco para llevar a cabo el proyecto político del “bien común”.
Pues hoy no son pocas las voces que se lanzan directas a pedir una reforma de la Constitución.
Según ha recordado Benedicto XVI este sábado, en audiencia al Consejo Pontificio para los Laicos, es necesaria una implicación en la política:
"De modo particular, confirmo la necesidad y la urgencia de la formación evangélica y del acompañamiento pastoral de una nueva generación de católicos comprometidos en la política, que sean coherentes con la fe que profesan, que tengan rigor moral, capacidad de juicio cultural, competencia profesional y pasión de servicio por el bien común".
Lo cierto es que los laicos andamos muy vacilantes porque la política actual nos está dejando a todos sin esperanzas. Tras la reunión del G-20, quedan las brillantes palabras de los oradores dichas con afán de apuntalar sus respectivos mandatos al precio que sea. Los creyentes, en cambio, desearíamos que no fuera todo “un brindis al sol”. Porque la realidad manifiesta que la riqueza está mal repartida y la avaricia ha dado al traste con la economía mundial.
Sábado, 21 de noviembre
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Siro López
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Urbano Sánchez García
Julián Moreno Mestre
JC Rodríguez, A Eisman
Jesús Rojano
Vicente Haya