Diálogo sin fronteras

El sueño de la felicidad

14.03.17 | 11:35. Archivado en Pensamientos

Siempre se ha dicho que no es más feliz el que más tiene, sino aquel que sabe valorar lo que posee. Por otra parte en una vida llena de tensiones de toda índole, la felicidad es un estado de paz interior al que en muchas ocasiones le asaltan las preocupaciones y los problemas que, sin embargo, no consiguen perturbar más de lo razonable.
Ser feliz por tanto, es una opción y la religión tiene un componente catártico en este sentido. Porque nos envuelve la esperanza, porque nos acerca a los demás, y porque es una larga travesía para aprender a amar sin egoísmos.

Y la vida es también un largo aprendizaje del que vamos sacando experiencias que nos enfrentan a nuestras zonas oscuras. Llegan las crisis y con ellas la posibilidad de superarlas. El camino es sinuoso, porque no somos clones, cada uno lleva su historia en la mochila personal y carga con ella toda su vida.

A medida que pasan los años, vemos el pasado como un largo túnel por el que hemos ido circulando y eligiendo situaciones, decidiendo ante conflictos, superando dificultades. No obstante, la oración y los sacramentos son grandes catalizadores de bienestar interior. No en vano se nos envía a ir en paz, nos deseamos la paz y oramos por todos para que existan los dos tipos de paz, la de ausencia de guerras, y la de aceptación de problemas sin ser vapuleados por ellos.

Cuando llega la enfermedad, es el mejor momento para ofrecer la propia debilidad por los demás, para su bienestar. Si algo tiene el sufrimiento físico o psíquico, es que nos acerca al crucificado. Nos hace sentir en sintonía con la oración de Getsemaní, con el pavor ante el sufrimiento.

Pero no está en nuestras manos, nada más que un abandono pasivo a la voluntad de Dios. Si hemos de pasar por el mal trago del dolor, que al menos este sea ofrecido. Y si hemos de sentirnos inútiles en nuestra enfermedad, que también sea esta la ocasión para donarse.

Estar despiertos y vigilantes sobre nuestros propios sentimientos y deseos es hoy más difícil que nunca, con las nuevas tecnologías que absorben el tiempo que otras ocasiones dedicábamos a una puesta de sol, a un paisaje en el horizonte, a la contemplación de las mismas personas yendo o viniendo.

Por eso guardar tiempo para entrar en nuestro interior es ya una necesidad imperiosa. Y eso no significa rechazar las tecnologías, que nos permiten llevar el evangelio u otras lecturas a mano, de manera que entramos en una dinámica donde lo que importa es conectar con el interior, bien sea por meditación o por oración mental o vocal.

¿Y esto puede dar felicidad?. En la medida que nos vaciamos un poco de nosotros mismos, vamos encontrando el equilibrio interior. Pero siempre tenemos la presencia de Alguien que va junto a nosotros. Esto es muy importante, porque rompe con el zen o con cualquier otro método de meditación.

En esta Cuaresma apostamos por dar un poco más de nuestro tiempo al Señor, de guardar momentos puntuales para el encuentro. Y desde luego hay etapas donde la sequedad predomina pero entonces la oración vocal de una frase como un mantra puede ser nuestra compañía a lo largo de todo el día.


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Comentarios
  • Comentario por saruce 17.03.17 | 13:16

    Y ya termino, pidiendo perdón por alargarme tanto.
    Estoy completamente de acuerdo en que en esta carrera de la vida, hay que ir con una actitud de esponja que no deja pasar nada, sin aprender de ello, sabiendo que cada día es un regalo que se nos ofrece, y una posibilidad de ser útiles a nosotros mismos y a los demás.
    Y cuando tenemos deseos de dar un acelerón, para intentar llegar antes a no-se-qué-destino, procurar ir con los ojos bien abiertos, los del cuerpo y los de alma, y las manos extendidas, con las palmas hacia arriba.
    Que no se nos pase ni una sola gota de lluvia, ni una brisa, ni un rayo de sol.
    Y si nos agotamos, en alguna ocasión, mirar al cielo, y tratar de sonreír, porque la sonrisa de una persona es como la onda que deja una piedra en la orilla de un gran lago, o del mar. Repercutirá, siempre, en la orilla opuesta.
    Un abrazo.

  • Comentario por saruce 17.03.17 | 13:06

    ...
    Pero no lo conseguimos, según nuestros deseos.
    Esta misma mañana, hablando con Jesús, en una oración matinal, le di las gracias "por todo", y después, eché una mirada en mi derredor, observando lo siguiente, en mi propia familia (que no cunda el pánico, por favor. Me considero una persona todo lo feliz que pueda serlo en esta vida).
    Circunstancia negativas que me atañen:Dos de mis consuegros padecen cáncer, uno de ellos, en estado avanzado. Mi única hermana viva, también. Mi cuñado, también. Otro cuñado, y el consuegro que falta, se curan de sendos ictus.
    Yo he padecido cáncer, y me han dado el alta, hace tres meses.
    Circunstancias positivas que me atañen: Llevo cerca de cincuenta años enamorado de la misma mujer, con la que me casé y tuvimos tres hijos. Los tres son excelentes personas, así como sus respectivos compañeros. Mis dos nietas, un regalo de Dios.
    Me siento feliz, y esperanzado de ir a Dios, cuando Él decida.

  • Comentario por saruce 17.03.17 | 12:54

    Cualquiera con sentido común dejaría de pensar en la felicidad, como meta inmediata, venidera o necesaria.
    Se es feliz si se posee la sensibilidad suficiente para sentirte plenamente a gusto contigo mismo, con tu entorno, y con Dios, en el caso de ser creyente.
    Hay multitud de libros que aconsejan las mil y una maneras de ser felices, pero a mi parecer fueron escritos por infelices.
    Jesús de Nazaret nos concedió su hermandad como hijos de Dios, nos ofreció a María, para compartirla como madre, y nos prometió la vida futura junto a Él. Todo ello no es más que la felicidad completa, pero observada desde un prisma espiritual que, muchos de nosotros es incapaz de sentir, totalmente.
    De momento, vamos cubriendo etapas, tratando de mostrar amor en nuestro entorno, ayudar a los demás, y rogar a Dios, el Todopoderoso, que no nos deje de la mano.
    Y buscamos no padecer dolor, ni molestias, ni enfermedades ni otro tipo de males...

  • Comentario por Antonio Manuel 17.03.17 | 12:28

    La felicidad tiene mucho que ver con los deseos y esperanzas de cada uno. Jesús en la parábola sobre "...la angustia humana..." (Mateo 6, 24-34) nos da la clave del amor del Padre. Sabemos que Él está siempre a nuestro lado, por eso no vivamos angustiados por el futuro, pongamos atención a lo que cada día nos trae y en todo momento "...buscad el Reino de Dios y su justicia..."

  • Comentario por Pintabolos 15.03.17 | 16:32

    .... asombrada de un niño o soñar una vida en la que los malos momentos han quedado atrás y el mal ha quedado superado, vencido, para siempre.


  • Comentario por Pintabolos 15.03.17 | 16:27

    La felicidad es la zanahoria en cuya persecución recorremos la vida de punta a cabo sin alcanzarla jamás, porque en cada etapa de la vida existe algo que enturbia el estado de felicidad plena. Ni siquiera en los paises más desarrollados, donde la vida es más facil, existe la felicidad.

    Yo creo que lo más parecido a la felicidad es encontrar un sentido en la vida, sabernos criaturas amadas y encontrar con quien compartir nuestro amor, dar la vida por los demás nos hace encontrar la propia vida, saber que estamos haciendo todo lo posible por una vida mejor o más justa. Los creyentes católicos tenemos una gran ayuda en ese sentido ya que nuestro Señor nos enseña que es el servicio lo que nos hace más grandes aunque seamos más humildes. Y cuando toca sufrir nos encontramos la consoladora compañía y la solidaridad de todo un Dios encaramado a una cruz.

    La felicidad quizá sea el recuerdo de unos brazos que nos abrazan con cariño, o contemplar la mirada asombrada d...

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