Los últimos sucesos en el Vaticano nos están dejando anonadados. No es que la furia impetuosa de los detractores suene con mayor fuerza ahora que en el pasado, sino que el eco mediático nos alcanza como un bofetón en el rostro. Todos conocemos la intriga de la curia Vaticana, hay películas y libros en abundancia, pero eso no nos exime de sentir vergüenza por las luchas palaciegas de la curia. Lo cierto es Benedicto XVI está rodeado de personas y las personas somos todas pecadoras. Seguramente por ello mismo algunos predicen el fin de la Iglesia por no saber ésta adecuarse a los tiempos modernos.
Los hijos aventajados de la “fe adulta” o adulterada, según como se mire, piden una vuelta a la Iglesia de los primeros tiempos, despojada del poder mundano, sin Vaticano, sin curia. Al mismo tiempo que promueven una adaptación de la fe a la sociedad moderna, muy puestos en relajar la vida a los tiempos que corren. Es una contradicción que no termino de entender. De un lado nos piden vivir sin poderes mundanos como en los primeros tiempos del cristianismo, pero su ideal como creyentes se queda en la suela de los zapatos de aquellos primeros testigos del crucificado que abandonaron todo por su causa.
Del Congreso Mundial de las Familias que se viene celebrando en Madrid se ha hablado poco y mal. Los medios, salvo honrosas excepciones, no han llevado una cobertura racional, limitándose a destacar aquello que no era fundamental en el Congreso. De esa manera volvimos a leer titulares donde Monseñor Reig era vitoreado por los denominados grupos ultraconservadores en el citado Congreso. Era el señuelo oportuno y necesario para dejar de hablar de la familia y pasar a asociar el Congreso con las fuerzas vivas de la carcunda.
Es cierto que en el Congreso se encuentran grupos muy tradicionales. En el mejor sentido de la palabra. Grupos que apuestan por la familia y medidas conciliadoras de la vida laboral y social. Grupos que desean reivindicar la unión de un hombre y una mujer, sin que sea posible considerar otras uniones como matrimonio. Es la lucha titánica de David frente al Goliat, desde hace tiempo los medios vienen fomentando la deconstrucción social con pasiva inconsciencia. Sin denunciar el divorcio exprés en detrimento de ayudas oportunas para solucionar las diversas crisis por la que atraviesa un matrimonio a lo largo de su trayectoria.
Eso de convocar el año de la Fe, por parte de Benedicto XVI para el próximo octubre, no deja de tener su enjundia. Se siente la presencia helada de la indiferencia religiosa detrás de cada cogote católico. Y los alevines renovadores apuestan por el sincretismo religioso de la Ruah aleteando impetuosa, globalizando las religiones en una sola comunidad ajena a esa cosa casposa que es el clero y la jerarquía. A mí me da que hay que rezar más, porque el tema no se soluciona con asambleas, planes quinquenales o dossiers atiborrados de proyectos.
Esto del Reino sigue siendo un proyecto muy individual, de persona a persona. De tú a tú. Entre Dios y cada hombre o mujer.
No me cabe duda de que hay un grupo de la peor calaña dentro de la Iglesia. Ese grupo hace suyas las políticas laicistas, y en estos momentos está redoblando sus esfuerzos para que no se marque la cruz a favor de la Iglesia en la campaña del I.R.P.F. Y cómo lo hacen, pues lanzando infundios, incluso llenos de veneno y mentira, que viniendo de quienes se llaman a sí mismos discípulos de Cristo es para caerse de espaldas. Y lo es porque ahora mismo llevan la batalla de que la Iglesia debe abonar el IBI de manera altruista, como ejemplo ante la sociedad que padece una crisis como no se veía en décadas. Pero lo que esconden es otra realidad y es que ellos tratan de perjudicar a la Iglesia Institución, al clero y la jerarquía. Van derechos a por ellos.
Hace años que me dedico a escribir en esta casa. Intento reflexionar desde el humanismo cristiano en la red sobre todos los temas. Ese es el reto. Una lleva la idea de la Iglesia construida desde su infancia por las personas con las que ha tenido relación. Cuando creces buscas, te informas, y descubres otros caminos para entender el hecho religioso. Y ahora con la explosión de la red, el cúmulo de información es brutal y se hace necesario adoptar medidas higiénicas para no caer en la dispersión informativa o en la bazofia más banal. Afortunadamente no son tantos los portales con información religiosa, en cambio sí existen muchos blogs que actúan por libre.
Cuando se habla de conversos mucha gente siente cierta reserva. Lo lamentable es que esa misma suspicacia provenga de quienes se llaman creyentes. Una entiende que a un ateo o agnóstico le produzca extrañeza la conversión de cualquiera persona. Si además viene precedida de alguna visión o fenómeno extraño, aumenta la posibilidad de considerar que todo forma parte de una alucinación, de una estado de conciencia alterado, de un fenómeno propio del estudio de la psiquiatría.
En esta fecha tan emblemática del 15-M estoy haciendo memoria para recordar si ha habido alguna revolución pacífica y positiva. Y sí, hay unas cuantas revoluciones que hicieron cambiar el mundo. En este preciso momento recuerdo al reverendo Luther King al frente de los derechos civiles para los afroamericanos. Consiguió algo que muy pocos supieron anticipar. Unió la ira con la justicia y tumbó con el soplo de su voz las barreras del apartheid estadounidense. La sociedad civil cuando ha sido injustamente castigada suele salir a la calle tras la búsqueda de una solución. Lo ha hecho durante generaciones y ha triunfado cuando al frente de las manifestaciones se encontraba un catalizador un líder.
Mucho antes, Mahatama Gandhi consiguió con métodos no violentos la independencia de su país. Y como Luther King sucumbió a la violencia de quienes temían su fuerza y capacidad de transformar la sociedad. El movimiento 15-M no tiene líderes. Ha intentado posicionarse de manera pacífica y asamblearia. Hay una mayoría de gente joven que le está tomando el pulso a la sociedad y piensa que si no se moviliza no tendrá un mañana, un futuro.
En estas páginas de Religión Digital se habla poco de conversos. Y es primordial conocer sus historias para ver como Dios sigue actuando hoy de la misma manera que lo hacía en Galilea. Me gustan las historias de conversos, veo la gracia del Señor operando de manera misteriosa, contracorriente, salvando obstáculos, arrasando de modo arrollador. Son personas normales, de todas las clases sociales, los hay cultos e instruidos y también con escasos estudios. De todos aprendemos algo fundamental. Y es que Dios llama, sigue llamando. Y esta gente ha vivido en su piel la fuerza del amor de Dios.
Hoy tengo que hablar de María Vallejo Nágera, porque es una mujer que lo tiene todo, es guapa, casada con un alto ejecutivo, con tres hijos fabulosos. Ella es hija del afamado psiquiatra Vallejo Nágera y tuvo una educación de primer orden, convirtiéndose como ella misma analiza en una pija frívola de las muchas que vemos en las pantallas de televisión. Una mujer alejada de Dios, que no lo rechaza, pero que de hecho vive de espaldas a Él. Puede ser la radiografía de muchos católicos de hoy no practicantes, que como ella son bautizados y casados por la Iglesia, pero que viven de espaldas a esa realidad que es Dios como centro de tu vida.
Madre mía cuánta porquería hay en la Iglesia. Sobre todo cuántas garrapatas que se adhieren para vivir a cuenta de ella, odiándola a muerte. Son legión los falsos testigos del crucificado que atacan sin piedad a todos los creyentes. Porque quien se siente hijo de la Iglesia encuentra vergonzoso que algunos pidan el IBI a la Institución que más hace por los demás, con diferencia de sindicatos, partidos políticos, fundaciones y resto de organizaciones exentas de dicho impuesto. Que se lancen a la yugular de la Iglesia, camuflando la benemérita labor que se está realizando, sacando un impuesto del cajón y encima apelando a la solidaridad, es de vergüenza ajena.
Con todo lo que está cayendo, más que atacar a la Iglesia una espera que sus hermanos en la fe denuncien la corrupción de los parásitos fiscales. Esos izquierdistas de salón con visa oro que se escapan en cruceros camaleónicos a cuenta del erario público.
Seguimos con luchas tribales, afortunadamente incruentas. Hoy más que nunca la guerra comercial es una realidad global. La economía constituye el motor de las naciones, por encima de ideologías políticas de diverso signo. No son las ideas las que van cambiando la sociedad, sigue siendo el dios mercado quien maneja los hilos. Y todos vivimos supeditados a sus leyes. En el pasado una persona vivía relacionándose con sus semejantes en círculos pequeños. El mundo exterior quedaba lejos y desfigurado. Sin embargo con la llegada del siglo XX y los nuevos medios de comunicación como la televisión, el mundo se hizo pequeño. Podíamos conocer cómo era la existencia al otro lado del planeta. Eso nos enriquecía, pero tenía un inconveniente, difuminaba las fronteras fomentando una clara pérdida de identidad.
El hombre del siglo XIX vivía al abrigo de su tribu, su pueblo, su familia. Las relaciones eran estrechas y pequeñas. Las influencias externas apenas afectaban al conjunto de ciudadanos de una pequeña población, porque eran relativamente escasas. La cultura apenas operaba como mediadora de hábitos. Todo esto ha desaparecido de un plumazo en este incipiente siglo XXI.
Hoy es un día especial para muchas mujeres. Felicidades a todas las madres. Ayer me quedé literalmente prendada de una película “La historia del doctor Ben Carson”. Un maravilloso relato sobre la infancia y juventud de este neurocirujano. Lo que más me conmovió no fue el tesón y el talento del doctor. Sino la fuerza y el coraje de su madre, que sin saber leer, sola y limpiando casas, consiguió educar a sus hijos para salir adelante en la vida. Con valores, con esfuerzo, con amor a Dios.
Y esa es la labor callada y abnegada de muchas madres de familia. Existen numerosas maneras de rendir homenaje a nuestras madres. La mía todavía sigue preparando tartas para celebrar su día. Le cuesta tres días llevar a cabo la elaboración, y siempre se esfuerza en conseguirlo, por si es el último año. Lo lógico sería que le regalásemos una tarta nosotros, pero cada familia es un mundo. Y ella disfruta con sus recetas elaboradas sin azúcar, por aquello de la dieta. Supongo que cuando ya no esté seguiré recordando su mano en la cocina. Y también muchas otras cosas que he aprendido a su lado, aunque en esencia somos diferentes. Lo que a ella le gusta, no me llama la atención. Y lo que a mí me fascina a ella no le dice nada. Por lo demás el temperamento y el genio vivo lo compartimos al igual. Pero una madre siempre trae recuerdos de infancia de olores y fragancias del pasado que van asociados a momentos irrepetibles.
Han pedido varias veces mi cabeza. Son así de demócratas. No soportan la crítica. Lo que es peor no tienen ninguna autocrítica. Son como los herederos de Zapatero, que deja un país en ruina y ni por asomo le remuerde la conciencia. Pues con el progresismo eclesial sucede lo mismo, se juntan cuatro amigos de parranda y crean una asociación, luego se dan jabón mutuamente y acuden a los medios del laicismo más casposo. Y allí se crecen y piensan que son legión. En realidad constituyen lo peor de la Iglesia, la oposición más funesta a la jerarquía, siempre como pose, con escaso juicio. Toda la culpa de una sociedad secularizada la tiene la Iglesia Católica, que no se adapta a la modernidad. Ellos siempre están en la oposición, el papel más cómodo que hay porque resulta que ahí es muy fácil quedar bien hacia la galería.
Me consta que hay buenas personas entre ellos, como hay buenas personas entre los socialistas. Aunque hayan hecho méritos para que les den un puntapié en el trasero.
Ha comenzado la campaña de recaudación del I.R.P.F. Hasta aquí todo normal, ahora viene lo que está siendo habitual cada año y es que el colectivo de Europa Laica ponga la cizaña para boicotear la recaudación de la Iglesia. Todavía peor es que Protestante Digital se sume a la lista de agraviados por esa cruz marcada con carácter voluntario por la ciudadanía. Y en el remate final de despropósitos los esquizoides grupos de Redes Cristianas se suman al boicot contra la Iglesia.
De los dos primeros nada que decir, salvo la notoria desproporción entre los comedores sociales de Cáritas, que atiende sin discriminación a todos, y la ausencia notoria de esos mismos comedores por parte de Europa Laica o Protestantes Evangélicos. Lo que no deja de provocar vergüenza ajena, es que como el perro del hortelano ni coman, ni dejen comer. Pero lo de Redes Cristianas suena a aurora boreal. Esos señores que deberían estar en primera línea de combate a favor de la Iglesia, siempre se encuentran apoyando a quienes exigen el IBI a todos sus edificios o directamente la quieren excluir de la recaudación de la renta. Es algo completamente anormal a los ojos de cualquier creyente con una inteligencia media.
A una le gustaría hablar de otra cosa que no fuera la precaria condición del trabajador en estos tiempos convulsos del 2012. Recuerden la fecha, por favor, hay medidas que son históricas y suponen un antes y un después. Los recortes en derechos sociales es el robo de los poderosos a la clase trabajadora. Robo con guante blanco y amparado por la Ley. Para entender el complejo mundo financiero hay que vivir de cerca su fenómeno. Y una servidora estuvo trece años en una financiera, algo recuerdo, algo no muy agradable entonces, cuando el pelotazo general era un sueño de vino y rosas. Podríamos preguntar qué es la economía, y yo les respondería que el mayor engaño inventado por el hombre.
Cambiamos números y papel, por nada. Lo podemos comprender claramente con esos valores que ofrenden los bancos que luego a la definitiva han resultado ser un fiasco. ¿Por qué no se exigen responsabilidades a los representantes de las Entidades financieras?.
Miércoles, 19 de junio
JC Rodríguez, A Eisman
Juan Fernandez Krohn
José Moreno Losada
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rufo González Pérez
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató
Religión Digital