Pocas veces conocemos historias de superación frente a la adversidad, de amor sin cortapisas, de generosidad abrumadora. Y cuando vi este video por segunda vez volví a emocionarme con unas imágenes que valen más que todo lo que yo pueda decir. Volví a sentir un escalofrío por la espalda, me sugiere tanto, me reconforta ver cómo la gente se desvive por los demás. Me he quedado fascinada por esa abuelita que supera todas las barreras para que su nieto paralítico cerebral pueda recibir asistencia en un centro a cientos de kilómetros de su residencia. Añadida a la superación personal se une una fe firme en la Providencia, una confianza sin límites en que un ángel, como ella describe, se ocupará de su nieto cuando falte.
Conviene aclarar que esos niños están hoy integrados en nuestros centros escolares, ya no reciben asistencia en hospitales o residencias. Los paralíticos cerebrales tienen en algunos casos una inteligencia normal y una comprensión perfecta. No se pueden expresar pero entienden. Imagino que ese joven es consciente de la fortaleza de su abuela, sabe agradecer su dedicación y encuentra sentido a su existencia por la fe que le trasmite su anciana cuidadora. Una envejecida mujer que quiere con locura a quien llama “sangre de su sangre”. Y en esta historia de amor que está dando la vuelta a todo el planeta una encuentra un balón de oxígeno que renueva su confianza en el género humano.
Sí, porque mientras existan personas como esta anciana, que no es derrumbada por la adversidad, sino que se enfrenta día a día contra ella, y supera una a una sus limitaciones, podemos esperar que por muy negros que sean los nubarrones de la crisis seguiremos avanzando, mientras exista ese tipo de amor entre nosotros. Esa es la única fuerza que vale la pena proclamar sin desmayo una y otra vez. Amar la vida y a la gente que nos rodea, agradecer cada grano de arroz que compartimos, superar con buen ánimo las dificultades y hacer frente al día a día, en la confianza de que siempre el Señor nos reconfortará para seguir adelante.
He querido compartir con ustedes este video. Me lo envió Inmaculada una buena amiga y lectora de este blog. Y aunque ya lo había visto, llegó justo en ese momento en que las fibras más ocultas de tu sensibilidad se despiertan como un tsunami, llevándose a su paso una tarde de mal humor ante naderías. Sinceramente cuando tenemos tanto y otros tienen tan poco, vale la pena reconocer que cada día es un regalo y una oportunidad para enfrentarse con ánimo al mañana. Y qué mejor testimonio de amor cristiano y de fe en la Providencia que estas imágenes. No hace falta ninguna cita bíblica porque son puro evangelio.
Me gustaría encontrar más historias como esta para hacerlas llegar a los demás. A quienes se sienten abrumados ante un futuro incierto, la crónica de amor de este nieto y su abuela es el mejor regalo para levantar el ánimo frente a la adversidad. Porque sobre todo no debemos olvidar que hay gente que depende completamente de nosotros, gente como ese joven adolescente con parálisis cerebral que tiene que ser vestida, alimentada, cuidada, desde el primer rayo de luz hasta el ocaso. Y ellos merecen nuestro esfuerzo. De las ganas que pongamos en el día a día podremos ser la llama que mantiene viva la luz de la esperanza en otros muchos. A veces cuando todo se ve sombrío es conveniente abrir las ventanas de par en par para dejar pasar los rayos de sol.
La verdad es que me impresionó mucho el vídeo cuando lo vi. Toda una lección de coraje y valor, pero también de reoconocimiento de la dignidad humana. Vivimos en una sociedad que premia constantemente el dinero, la juventud, la eficiencia y la imagen en las personas. El joven dinámico, guapo y con solvencia económica es el prototipo ensalzado en un mundo que arrincona a los enfermos, a los viejos y a los pobres. Y frente a esto nos llega la imagen de esta mujer tan hermosa, tan humana y tan valiente, que quiere a su nieto con toda el alma, llamándole su tesoro más valioso. Dice más adenlante que él, como persona, vale mucho. Es una bendición que hoy alguien diga esto de un chico así. Porque se desprecia al enfermo hasta el punto de no dejarle nacer si se sabe que viene mal. Efectivamente, Carmen, las imágenes son , como bien dices, puro Evangelio.
Bloguer:
Te quiero dar las gracias por hacerme llegar el video. Inmediatamente pensé que debía escribir sobre ello. Era la segunda ocasión que me llegaba, además en un momento de bajón. Y fue verlo y despejarse los nubarrones. Gracias
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
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