Aumentan los contribuyentes que marcan voluntariamente la casilla a favor de la Iglesia en la declaración de la renta. Son unos 200.000 más. Apetitoso bocado que no es suficiente para cubrir las necesidades de la Iglesia. Porque curiosamente los ingresos disminuyen y han sido 1,162 millones menos que en el ejercicio anterior, "a causa de la crisis", según explicó esta mañana monseñor Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal. Ninguna otra Institución se somete a este examen permanente de la ciudadanía. Es curioso por tanto que el Sr. Cayo Lara y el Sr. Llamazares estén lanzando una nueva campaña contra la Iglesia, exigiendo de manera ridícula que le disminuyan la parte proporcional de sus ingresos, debido a los recortes. Lo que no dicen los diputados de Izquierda Unida es que los partidos y sindicatos reciben generosamente la subvención del Estado, mientras la Iglesia es sufragada por suscripción voluntaria.
Me gustaría revisar esos acuerdos leoninos que permiten vivir liberados a tantos miles de sindicalistas y políticos de carnet. Desearía que fueran sus afiliados quienes pagasen religiosamente sus cuotas para el sostenimiento de partidos y sindicatos. Y desde luego si la Iglesia incrementa el número de quienes marcan la casilla, no me cabe duda de que en su mayor parte son gente con rentas modestas. Los mismos que llenan el cepillo de cada parroquia, esos que donan parte de su compra al economato de Cáritas. Es vergonzoso que a falta de propuesta para mejorar la calidad de vida de los parados que acuden a los comedores sociales de la Iglesia, tengamos que soportar desde las tribunas mediáticas laicistas furibundos a quienes les escuece que la Iglesia sea subvencionada marcando la casilla correspondiente en la declaración. Quieren fastidiar, crispar, negar el pan y la sal a los más necesitados. De quienes precisamente no se ocupan sus señorías.
Ya me gustaría a mí que la cohorte de paniaguados que dicen defender la clase trabajadora, donase íntegramente el 20% de su salario de diputados a cualquier ONG, o que los mismos sindicatos frente a la crisis social que nos sacude abriesen comedores sociales, roperos y economatos. Esa generosidad a favor de los demás, sería buena muestra de la solidaridad de sus afiliados. Lo que no se dice es que frente a los 9,2 millones de casillas marcadas de manera voluntaria a favor de la Iglesia, esos plutócratas apenas tienen seguidores para sostener el cortijo. Por eso están que trinan con los recortes. Y como la envidia es dueña y señora de los mentecatos, arremeten contra quien más hace por los demás y encima mediante voluntarios altruistas.
Agradecería mucho que siguieran la estela del obispo de Solsona que con un sueldo mileurista ha decidido bajarse el 25 % del mismo, como medida de solidaridad con quienes menos tienen, y que invita desde su diócesis a ser generosos para que a nadie le falte lo básico para subsistir. Y esa es la vara de medir que podemos encontrar en la Iglesia frente a la crisis actual. En primera línea los creyentes, y muy por detrás, diputados, sindicalistas y otras especies asilvestradas, que como mucho convocarán a la algarada social para seguir manteniendo sus prebendas.
El agujero de la deuda de partidos y sindicatos nos está costando a los contribuyentes un dineral, que en tiempos de crisis escuece más cuando escuchamos discursos tan rancios e inmorales de quienes se llevan nuestros ahorros para vivir del cuento. Por eso es de vergüenza ajena que ante la que está cayendo se siga con el discurso guerra civilista trasnochado. Que salgan siempre con los costes del viaje del Papa, y no hablen de sus congresos millonarios y sus campañas financiadas con el dinero de todos los contribuyentes.
Ojalá nos dieran la opción de marcar una X para dejar de contribuir a ese despilfarro. Ojalá pudiéramos congelar las cuentas de quienes han jugado con el dinero de la ciudadanía para entramparla en obras faraónicas, mientras se cubrían los riñones blindándose su futuro. ¡Porca miseria! debemos exclamar desde la impotencia de nuestros escasos salarios diezmados por los impuestos.
Todo eso del aumento de los que quieren donar su impuesto a su iglesia, pero ya es hora de que deje
de depender del Estado y sus parroquianos se hagan cargo de TODOS LOS GASTOS y sea autodependiente.¿Por qué no pagan el IBI como en Italia?.
De acuerdo en casi todo, Carmen.
Mis únicas discrepancias no están en el fondo, sino en la forma de exponerlo.
Parece ser que a los sindicatos y la patronal(¿?) van a recortarles ayuda, permitiendo que ese río inacabable de cursos de formación, pueda ser impartido por otra gente "bien formada, en realidad".
Y, claro está, con menos dinero, menos cruceros, menos hoteles de lujo, y menos comilonas con cargo al presupuesto nacional.
¡Y eso duele a estos dirigentes!.
Yo respeto que un comunista no sea religioso, ni le guste la iglesia católica. Va en su militancia.
Lo que no entiendo es que despotrique y se deshaga en ataques contra la única entidad capaz de dar de comer gratuitamente, a tantos miles de personas, diariamente.
¿Por qué razón no ponen ellos los comedores sociales, todo gratuito?.
NADIE SE FIARÍA DE ELLOS.
Pero ellos sí que comen, y viven como quieren, aunque les importe un rábano las necesidades de los demás.
Totalmente de acuerdo con tu artículo, Carmen. Lo suscribo de principio a fin.
Un cordial saludo.
De acuerdo en todo. Es buena noticia que suba el compromiso ciudadano en ayudar a la iglesia, a pesar de las triquiñuelas que utilizaron los socialistas para que la gente no pusiera la cruz. Y es una interesante sugerencia que se haga lo mismo con los sindicatos y los partidos políticos... Jesús Mauleón, bloguero de religión digital, escribe hoy un inteligente artículo felicitando a los sacerdotes, y no sacerdotes, que escriben poesía religiosa. No hay por qué esconderse y es bueno mostrarse y dar la cara si hace falta...
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató