Cuando todavía se huelen las movilizaciones en Grecia ante las medidas que el gobierno se ve obligado a aplicar, vemos como los nuestros se abalanzan a hacer reformas que Dios quiera, sean positivas y productivas. Y esta palabra mágica es el quid de la cuestión. No se trata ya de defender la dignidad de los trabajadores, ni su derecho a un empleo justo que les sirva para vivir con la mirada alta. Se trata de que las reformas hagan más hincapié en la famosa productividad. De manera que si el trabajador “no es productivo” podrá ser despedido.
Una se pregunta qué entenderán por productividad los diputados. Cuántas horas se pueden establecer para medir esa productividad, qué condiciones de presión deben soportar los trabajadores para ser rentables en la empresa. Todo eso queda como muy vago y difuso. Me temo que la productividad consista en esa picaresca que supone despedir a un trabajador y contratar a tres por el mismo importe que abonaba al anterior para recibir encima una bonificación. Es decir que probablemente se creará empleo, pero será sobre todo precario, disminuyendo la calidad de vida que hasta ahora veníamos disfrutando.
Parece que las reformas sirven para crear empresas en China que son “muy productivas” y desmantelar las nacionales porque el trabajador exige unas condiciones que no lo hacen rentable. Y los señores políticos suponen que abaratando la flexibilidad del contrato crearán empleo. Pero la pregunta siempre será la misma, qué entiende el empresario por rentable en un mercado competitivo. Pues miren cuando resulta que las Cajas de Ahorros han sido esquilmadas por ejecutivos que se comportaban como ladrones de guante blanco, cuando determinados profesionales reciben cantidades astronómicas que sobrepasan lo inimaginable, a una se le ocurre pensar en la Doctrina Social de la Iglesia, en el salario justo y en el reparto proporcional de los beneficios. Es decir que también se debería regular en la reforma que los beneficios de una empresa repercutiesen en beneficio del trabajador. Atendiendo al principio de subsidiariedad.
Porque si se permite que unos ganen cifras que suponen el 300 % del salario de un trabajador cualificado, mientras otros no pueden subsistir trabajando ocho horas, me temo que estamos construyendo una sociedad desigual e injusta. Aumentará la competitividad en beneficio de quienes manejan los hilos de este país, pero no se repartirá la riqueza de manera proporcional. Y eso sería uno de los mayores delitos que la clase política puede estar favoreciendo con sus actuaciones. No estipular un tope de salario es tan injusto como disminuir el importe en función de la productividad. Y por lo que sabemos los futbolistas cobran unos estipendios que sobrepasan con holgura lo razonable. Y cuando hablamos de un deporte podríamos hablar de esos políticos retirados de la vida pública que merced a los contactos de su vida política trabajan ahora como Consejeros de más de una o dos empresas, cobrando del erario público y de lo que puedan pillar a mano.
Especialmente podríamos situar en primera línea a quienes dicen defender la clase trabajadora y pedirles cierta coherencia. Estamos viviendo un golpe político a nivel global en manos de los lobbys financieros. Y al parecer ninguno es responsable, ni la clase política, ni los Consejeros de Administración de las Entidades bancarias mal gestionadas, ni la mirada de perfil que ponen todos ante los paraísos fiscales. Aquí ha ido todo el mundo a ver qué trincaba y al final el empleado que nada ha tenido que ver con esos sucesos infames, se ve en la calle y con la hipoteca por pagar. Ya me dirán si no es lo suficientemente grave como para que grabemos bien en la memoria la caída libre en manos del capitalismo más inhumano.
Cuando despertemos de esta pesadilla, algunos seguirán ricamente fumando sus habanos y otros recogerán desperdicios por los contenedores de basura. Pero a ese estado de cosas hemos llegado con la mirada complaciente de nuestros políticos porque ha primado antes el interés particular que el bien común. De vivir hoy Fígaro escribiría con pluma afilada sobre la España oscura y amarga que nos acecha; José Manuel de Larra el periodista crítico y sagaz del siglo XIX que supo radiografiar su época ya entonces entonaba el quejido amargo sobre una casta política incapaz de modernizar la piel de toro. Hoy muchos sospechamos que están robando la dignidad de la mayor parte de ciudadanos de este país, y nos parece que no podemos callar.
Les pasa como a los sindicatos, estos contra el PP viven mejor y esos medios contra el Psoe(ni s, ni o, ni e) vivían mejor, ya sabemos como va todo a estal alturas de la peli.
Lo que está claro, es que Grecia ha vivido de crédito, igual que nosotros, hasta ahora, pero es imposible que puedan mantener todo lo que tienen sin más crédito. Pueden hacer un simpa a la islandesa, pero volver al dracma, solo les haría acabar como Zimbaue, es mi opinión, no son unos pocos cientos de miles y no tienen el desarrollo de allí. Aquí tenemos aún algunas cosas, fábricas de coches, sector turístico y la agricultura bien desarrollada, espero que Mariano sepa defenderlo, sobre todo la agricultura, tengo más esperanzas que en el ZP, pero tampoco muchas.
Se acabó la fiesta del crédito y toca pagar la cuenta, mejor dicho, nos la han pasado a los de abajo.
Gracias, ruso e interlobotomia por vuestras aportaciones.
Un cordial saludo
Me refiero a más picaresca de la que ya ha habido, qué es difícil en el plano político, pero a nivel de calle hay todavía un territorio virgen de buenas almas caidas en desgracia (de la clase media) que empenzarán a defraudar a mansalva y no sin razón.
Tranquilo Ruso, eso no pasará en Grecia. Y por dos razones: primero porque los políticos griegos no hacen lo que dicen los griegos sino la troika; y segundo, porque una vez tomadas las medidas harán elecciones para imitar un poco el bosquejo "democrático".
El caso de España es distinto al de Grecia o Italia. Aquí los españoles ya han elegido un gobierno que, a pesar de decir lo contrario durante las elecciones (no subirían impuestos, era el partido de los trabajadores, en 4 meses iban a crear empleo, etc.), todos podían sospechar lo que realmente iban a hacer, siendo como es un partido de derechas y conservador.
Los de Interlobotomía ya se han relajado un poco desde que ganaron las elecciones. Lo curioso es que siguen hablando del PSOE, y apenas nombran lo que hace el actual gobierno si acaso para insistir en sus beneficios. Lo mismo pasa con los de VEO7. Yo pensaba que iba a descansar la oreja, pero no.
Auguro tiempos de picaresca a gran escala.
Tranquilo Interlobotomía, ya verás cuando en Grecia voten a partidos tipo IU, se caigan del euro y tengan que tirar con sus propios recursos, veamos lo que pasa con un país que no produce casi nada(como nosotros, las cosas como son).
Mientras aquí nos aplican el liberalismo ese del que cuentan maravillas, pero solo a nosotros los currelas, la casta se autocoloca en buenos sitios y todos piden ayudas cuando les llega lo malo, ¿serán consecuentes los de Intereconomía y se despedirán a si mismos con 0 días por año si tienen que echar el cierre?, ¿no pedirán subvenciones?, al menos es lo que defendían hasta ahora.
Yo tengo la conciencia tranquila porque cada vez me doy más cuenta, y acabamos de empezar la legislatura, de que hice bien votando a IU. La mayoría de los españoles, que son trabajadores asalariados o desempleados, votaron mayoritariamente al PP, no sé si porque veían mucho Interlobotomía, el caso es que ahora tocará apechugar. Ahora no se quejen, que la ignorancia de la ley no exime del delito, o va a resultar ahora que no sabían que el PP escacharía al trabajador.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató