Mientras vivimos tan solo podemos hacer tentativas para analizar la vida que nos envuelve, estamos sometidos al vértigo de los acontecimientos, de manera que si no ponemos un poco de distancia, es imposible encontrar el hilo de este confuso 2012. Sabemos, eso sí, que el mundo está cambiando. Hay trasformaciones sin vuelta atrás, reflejo de la crisis que nos sacude. Estamos interconectados e hiperinformados, esto hace que veamos las cosas como en un caleidoscopio, fragmentos de la realidad se superponen unos a otros, se renuevan diariamente y nos ofrecen una mirada fraccionada de esa realidad social que nos está acompañando.
El juicio a Baltasar Garzón es también reflejo de una época que parece condenada a desaparecer. El juez estrella, juez espectáculo que ha llevado causas por todo el mundo como si sólo dependiese de él la justicia, parece que declina ahora en pos de un hombre capaz de trasgredir la ética más elemental, la del derecho a la defensa de todo encausado. No me imagino qué podrían decir determinados paladines de la libertad si viesen como son vulnerados sus derechos por el juez de turno de oficio. La muestra palpable de que todavía queda algo de justicia en este mundo reside precisamente en que no vale todo para encarcelar a los delincuentes, sean de la estofa que sean.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató