Diálogo sin fronteras

La rebelión de los ciudadanos

07.02.12 | 17:51. Archivado en Actualidad
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No se cansan de repetir que la crisis no sólo es económica sino también de valores. Yo diría que estamos en proceso de trasformación hacia no se sabe bien dónde. Unos son optimistas y siguen con fervor las innovaciones tecnológicas cuya revolución consiste en haber puesto a disposición del pueblo las nuevas tecnologías. Nada es casual y puede ser providencial que sepamos en segundos qué se cuece al otro extremo del mundo. Pero esa velocidad de vértigo se ha impuesto en todos los órdenes, creando un desajuste cuya absorción es difícil de digerir. Estamos colapsados de información, la que nos quieren ofrecer, lo difícil es investigar y sacar a la luz aquello que nos quieren esconder.

Mientras tanto, asistimos a las nuevas algaradas sociales, la rebelión cívica frente a la crisis toma la calle. Me entero que en Francia no pagan el metro y se han organizado con mutuas que cubren la multa una vez que te pillan. La inteligencia se ha puesto a disposición de la rebelión. Quieren servicios públicos gratuitos y toman la iniciativa para conseguir aquello que desean. La crisis ayuda, porque agudiza el ingenio. Han estudiado todas las posibilidades. Es una revolución imparable. Una vez que los anti sistema se ponen al servicio de desestabilizar el engranaje social, podemos darnos de bruces con la anarquía. Pero la trasformación social no parece que vaya a venir de manera vertical, lo vemos con Grecia e Italia, modelos que suponen un atentado a la soberanía del pueblo. Allí han conseguido subir los tecnócratas al poder.

Pero miren por dónde también en España existe una plataforma para los afectados por desahucios por impago de hipotecas. Y ya han encontrado la solución para que el banco no te eche a la calle. No les voy a contar cómo, pero existe esa rebelión frente a la omnipotencia del usurero. Si, es cierto que si no te quieres ver en apuros no te metas a pedir un crédito. Pero también es verdad que el Banco prestó dinero sin más garantía que el trabajo. Y éste es un derecho social, cuando desaparece no es justo que el sistema te excluya. Así que bienvenidas todas las medidas que penalizan la usura.

La sociedad del bienestar pide un reparto equitativo de derechos básicos que los creyentes estamos obligados a defender. Porque son justos y proporcionales. Es una realidad que las primeras comunidades cristianas ponían los bienes a disposición de todos y los repartían. No somos tan modélicos como ellos, pero es cierto que en Cáritas no se mira el credo ni la fe para auxiliar al necesitado. Y eso lo saben bien, el musulmán de la esquina, el pakistaní del cuarto y la ecuatoriana de mi rellano.

No sé, pero la inteligencia puesta al servicio del bien común puede conseguir una revolución pacifista como la de Luther King y Mahatma Gandhi, trasformando la realidad social. Se trata de conseguir aquello que parecen dispuestos a arrebatarnos, el derecho a los servicios públicos, algo que nuestros políticos no parecen estar defendiendo bien, más preocupados con seguir en su cargo que en defender el bien común. Por eso no se habla de la solución islandesa, la revolución contra los banqueros y los políticos para tomar de nuevo las riendas de la nación que habían dejado en paños menores su casta política y financiera. Es un ejemplo elogiable y me parece el camino adecuado, aunque da cierto vértigo. Pero una solución inteligente y pacífica, es mejor que ninguna solución. Al menos, no parece que apretarse el cinturón y reducir la calidad de los servicios públicos sean medidas ajustadas. Cuando siguen eludiendo el fisco miles de contribuyentes con destino a paraísos fiscales, es justo que la política tenga algo que decir y no pase de puntillas ante la infamia que es ya clamor público.

Y es que a veces es necesario que haya una crisis para que lo que ya no funcionaba de lugar a algo nuevo. Pero también debemos añadir que la honestidad debe ser una virtud que emana de todas las instituciones porque está arraigada en el corazón de sus ciudadanos. Esa honestidad, esos valores de solidaridad y bonhomía los han echado a perder los programas basura de la televisión con sus concursos vergonzoso, con sus tertulianos soeces y maleducados. Si el espejo público nos vende la algarabía y no el diálogo, no esperemos que esto pueda echar hacia adelante.

Por eso la ciudadanía tiene que tomar las riendas. Hagamos también una huelga de televisión. De la misma manera que los negros dejaron de subir a los autobuses cuando les pedían levantarse ante un blanco y ceder su asiento. Si los de arriba no son capaces de mejorar las cosas, empecemos por la protesta desde casa. Apagón del televisor durante un día concreto; desconexión de la luz en otro día puntual. Hay miles de medidas. Ojalá podamos usarlas de manera pacífica.

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Ana_MS 09.02.12 | 10:13

    Estoy de acuerdo con Néstor Mora. Solo faltaba que los que hemos estado ahorrando sin darnos la gran vida durante la época de despilfarro general de la sociedad (préstamos para irse de vacaciones, para teles de plasma, etc...), tengamos que pagar. Es el cuento de la hormiga y la cigarra; se siente, pero por ahí si que no.

    Un cordial saludo.

  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 09.02.12 | 10:06

    Has tocado un tema delicado. A mi no me ha gustado cuando en la puerta del Sol madrileña un grupo provocador, al estilo francés, se colaba en el metro. Culpar de casi todo a los que mandan es demasiado simple. Máxime en este momento en que el nuevo gobierno intenta arreglar algo del desastre que ha recibido. Darle una oportunidad me parece lo razonable. Pero me temo que nos esperan tiempos malos, muy malos.

  • Comentario por saruce 08.02.12 | 17:52

    ../..Y ES QUE, a pesar de que desde el poder se nos considera a los ciudadanos "gente sin capacidad de razonar, y sin fuerzas para reivindicar", los ciudadanos españoles sabemos que los MISMOS CAUSANTES de esos problemas, es decir, políticos, sindicatos, y millonarios, banqueros incluidos, no pueden ser SOLUCIÓN del mismo problema, porque no quieren cambiar de métodos, ya que a ellos les va mejor que mejor.
    Y ES QUE cualquier protesta ciudadana es "contestada" por los grupos de poder, usando toda la artillería pesada de emisoras de radio y televisión, periódicos y revistas, y hasta la "ingenua Internet", para mofarse de los débiles, difuminando la precaria situación que se vive en el país.
    Aquí nos queda únicamente la insistencia en la protesta, por si acaso "alguna vez", "alguien" con conciencia y escrúpulos, utiliza el poder para hacer que las cosas vayan bien.
    Mientras tanto, recemos los que creemos.

  • Comentario por saruce 08.02.12 | 17:19

    Hace unos ocho meses, unos grupos de ciudadanos se citaron en las principales plazas y calles de España, alegando estar indignados "contra el sistema".
    Ese sistema no era otra cosa que la corrupción, el paro, la falta de justicia, loas abusos del poder, y demás circunstancias, que los ciudadanos llevamos en nuestra mente, siendo la principal de todas ellas, la insatisfacción ante las necesidades de los españoles, que quienes estaban ocupando los cargos del poder, se mostraban inútiles de solucionar.
    Aquel movimiento, noble en sus principios, que se llamó del 15 M, y que se contagió a otros muchos países, fue ¿abducido? por los más listos, es decir, por algunos partidos políticos y sindicatos, que están a la que salta, y aquella protesta degeneró en desorden, suciedad, y repulsa de algunos otros honrados ciudadanos, que vieron mermados sus derechos, cuando el movimiento de protesta original, se desmadró.
    ../..

  • Comentario por Néstor Mora 07.02.12 | 20:23

    La verdad es que en economía las cosas no son tan sencillas. Por ejemplo, los bancos daban préstamos sin mirar a quien se los daban. Pero lo malo es que no prestaban su dinero, sino el que teníamos depositado otras personas en el. Si no se pagan las hipotecas yo me quedo sin mis ahorros. ¿Es justo? El estado siempre sale de fiador de unos y otros dando lugar a un empobrecimiento de todos. Lo mismo sucede con las trampas para no pagar los servicios públicos. Terminamos pagándolos los que tenemos una nómina y siendo todos cada vez más pobres. Es decir socialismo popular, pero socialismo. Igualdad basada en que unos pocos trabajan y pagan a los demás.

    Lo realmente justo sería coger a los gestores y reclamarles judicialmente su responsabilidad. Quizás esa sea la única "revolución" que sirva para algo. Tener una justicia que coja a los malos gestores y políticos corruptos y malversadores y los ponga en su lugar.

    Un abrazo Carmen :)

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