Diálogo sin fronteras

Rupturas matrimoniales. La crisis de una sociedad

24.01.12 | 19:28. Archivado en Educación
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El catedrático de Psiquiatría y director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid, Enrique Rojas, ha explicado en una entrevista concedida a Europa Press que "una persona con voluntad llega en la vida más lejos que una inteligente". Quienes nos dedicamos a la educación lo hemos podido constatar a lo largo de los años. Siempre consigue más quien más empeño pone en ello. Mientras que gente muy dotada pero con pocos deseos de mejorar, no alcanza a superar los objetivos. Por eso es importante que la familia sepa educar para crecer como personas. En realidad toda la vida es un largo aprendizaje.

La virtud de la resilencia es fundamental para afrontar con coraje la vida. Y hoy por hoy la misma sociedad tiende a ir en dirección contraria. Hay mucha permisividad, mucho dejar que uno haga lo que le apetece sin educar la voluntad. No son extrañas, por tanto, las sucesivas crisis personales a lo largo de la existencia. Si todos maduramos remando contracorriente, cuando formamos una familia es indudable que el empeño para que aquello salga a flote tiene que estar por encima de nuestros propios egoísmos.

Para el psiquiatra Enrique Rojas, la primera epidemia mundial son las rupturas conyugales. Y al analizar la base de ese fracaso se encuentra con la inmadurez de la pareja. A mi juicio hay numerosos libros que nos ayudan a formarnos como personas. Uno de los más importantes es el Evangelio. El cristiano debe vivir para educar su interioridad con objeto de crecer como persona. Y una buena manera de hacerlo es santificando la propia vida. Estar pendiente del otro, ser generosos, pacientes y comprensivos es parte del equipaje con el que se establecen las relaciones con los demás. Y la educación cristiana consiste siempre en un plus de entrega. En un ir un poco más allá de lo que se nos exige.

Por eso el matrimonio cristiano es un sacramento. Trata de unir dos personas para crecer juntas en la fe y en el amor a Dios y a los hijos. Cuando vemos las parejas que hoy se unen bajo un andamiaje de apetencias y afinidades, pero sin una sólida base de respeto mutuo. No es extraño que el sueño se desvanezca y siguiendo las propias apetencias se dé por finalizada una relación .Hoy sobran los divorcios exprés y falta la voluntad de acudir a consejeros matrimoniales, incluso a terapia psicológica para crecer en humanidad. Porque todos los especialistas afirman que hay crisis en la persona y por tanto hay crisis en la familia. Y no se pueden superar si no hay un empeño común para llevar adelante lo que soñamos en un principio.

El autor de 'No te rindas', libro del que ha vendido en España en torno a 60.000 ejemplares, destaca que la familia es el seno donde comienza la educación de todo ser humano, y en esta educación, ha destacado la de los sentimientos, la de la inteligencia y la de la voluntad. Yo diría que aprender a amar es el camino de todo creyente cristiano, según el modelo de Jesús de Nazaret. Y aprender a crecer juntos también debe ser una de las metas de un matrimonio. Nadie nace sabiendo, todo obedece al empeño con el que hacemos las cosas. Educar para saber amar es un arte que hay que aprender, pero lo cierto es que no hay unas pruebas de aptitud para ser padre o madre, ni para formar juntos una familia.

En ese sentido, con una sociedad en crisis en tantos frentes, el Estado debería establecer pautas para que las familias tuvieran asistencia permanente. Para evitar en la medida de lo posible las sucesivas rupturas familiares. Una sociedad que no cuida la familia, termina por entrar en crisis. Y hoy nos falta precisamente ese interés por enseñar al hombre lo que es la vida. Vivimos bombardeados con ejemplos que son la antítesis de la buena educación. Contravalores aireados en la pantalla del televisor que son mimetizados por la sociedad, bajando el listón de la excelencia personal hacia la ordinariez. Por mucho que queramos defender la libertad de expresión, alguien que sale a hablar en público tendría que cumplir como mínimo unos determinados requisitos. No puede ser que se incremente la audiencia sacando lo peor del género humano a flote.

No me extraña la opinión de Enrique Rojas, sobre la necesidad de que este trasfondo de educación personal sea enseñado en el seno de la familia, en los colegios y las universidades. Y yo añadiría que el mismo Estado debe implicarse para educar en humanidad. La Iglesia, por su parte, no ceja en su empeño de llenar de humanismo cristiano la misma sociedad. Su labor asistencial a lo largo de los siglos ha sido ejemplo para incorporar la educación y la sanidad como pilares básicos del bienestar social.

11 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Maravilloso 27.01.12 | 22:35

    ...

  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 26.01.12 | 10:13

    Sugieres que hasta el Estado debería estar interesado en fomentar una vida familiar que ayude a crecer a sus miembros. Acabo de leer que probablemente seguirá Televisión Española sin anuncios, cosa que valoro positivamente. También se acaba de hablar de la reforma de Televisión Española, también interesante. Pero ¿en qué dirección? Mi impresión es que hay secciones excelentes, como Teledeporte y, en general, la 2. Los noticieros muy parciales y politicados. Pero hay tanto que hacer sobre todo en la 1. Presentar un modelo de familia más positivo, por ejemplo...

  • Comentario por Andrés-Eduardo Luis 26.01.12 | 09:29

    Después de publicarse la entrevista del Sr. Rojas Montes con motivo de su participación el próximo sábado 28 en Madrid en el III Congreso de Educadores Católicos, aparece su escrito en él que se dice: “educar para crecer como persona”. En la entrevista Rojas Montes dice que antes de todo : “es necesario saber que educar es enseñarle al hombre lo que es la vida". Honestamente creo que se debe, de acuerdo con Rojas Montes, profundizar en “lo que es la vida” para que los razonamientos vayan a lo fundamental y no sean como poner complementos en la auténtica esencia de la vida. Realmente esto no se aborda en su escrito.

  • Comentario por Llanos de Alba 26.01.12 | 03:13

    Carmen, estoy totalmente de acuerdo con tú artículo y mucho más, por la experiencia, siento no dar más consejo que hay que estar los "dos" seguros del paso que se va a dar, las consecuencias de las rupturas son muy dolorosas, y los hijos pequeños o grandes sufren esta violenta situación. Un afectuoso saludo

  • Comentario por Llanos de Alba 26.01.12 | 03:09

    El amor y el perdón son hermanos de nuestra realidad humana, el amor lo vuelves a necesitar para sacar de ti ése perdón para ti misma y para el otro, se necesita amor y tiempo para entender, que aunque hayas caído en el pozo más profundo de tu vida, te hace volver en ti para seguir caminando, no es un amor conocido, es el AMOR.

    La resilencia, la llevo siempre en la mochila, no ha sido fácil salir por mí misma, tomar decisiones no compartidas me costó al principio, quizá por mi propia inseguridad en aquella nueva situación. Como católica, ni pensé formar otra familia pues ya la tenía… mi viudez continua quedó olvidada en el tiempo Isaias 54.4…

  • Comentario por Llanos de Alba 26.01.12 | 03:07

    Pero, ¿cuando ya se ha probado todo ello, "adelantándote en el tiempo" a estas medidas y no se consigue? Conozco la trayectoria del Sr. Rojas hace muchos años, y la verdad que da gusto leerlo o escucharlo. Catecismo de la Iglesia Católica (nº 2383): 'Si el divorcio civil representa la única manera posible de asegurar ciertos derechos legítimos, el cuidado de los hijos o la defensa del patrimonio, puede ser tolerado sin constituir una falta moral'

    Por edad, no soy el perfil que encuadras en tu artículo, soy de una generación de mucho atrás, cuando una mujer con hijas mayores de edad no se le dan opciones, cuando la resilencia es lo único que tienes para pasar el mal trago primero de "ver la realidad" y segundo que en lo que tú crees la otra parte no la comparte (evidentemente estoy simplificando muchísimo).

  • Comentario por Mastrich. 25.01.12 | 21:28




    Bloguer:
    Hombre otra vez por aquí. Deje de decir tonterías. Lea un poco, mejor aún pasee. El ejercicio es bueno para la salud mental.

  • Comentario por saruce 25.01.12 | 16:46

    De total acuerdo contigo, Carmen, en que la familia unida es la base fundamental de la sociedad.
    Aunque no soy enseñante profesional, toda mi familia está repleta de ellos, y cuantos testimonios he tenido acerca de la problemática de los alumnos procedentes de familias desestructuradas, me han confirmado que generan una larga serie de situaciones y conductas que deberían producir una cierta alarma social.
    Y los datos están tomados desde enseñanzas de preescolar a universitaria.
    ¡Pero son tantos casos!.
    Posiblemente, la sociedad, es decir, los gobiernos, deberían realizar un esfuerzo para evitar la conflictividad familiar, y muy especialmente de la pareja, pero ¿con qué criterios?.
    ¿Laicos, religiosos, ateos?.
    Existen muchas concepciones de la familia en este mundo que habitamos.
    Creo que los cristianos debemos esforzarnos por transmitir nuestros valores a nuestros familiares, y en nuestro entorno.
    Si el gobierno mete mano...

    Bloguer:
    Bueno, para nosotros los cristianos, los critierios están mucho más claros. Basta leer el Evangelio. Se trata de darse a los demás, pero desde luego la base de ese futuro amor se aprende en la familia.

  • Comentario por Ana_MS 25.01.12 | 15:18

    Carmen:

    Eso exactamente, pero con otras palabras, era lo que decía cada dos por tres mi abuela materna: "Más hace el que quiere, que el que puede". Lo que es la educación de la voluntad, la importancia que tiene precisamente potenciar la fuerza de voluntad desde pequeños, solo lo saben aquellos a quienes se les dejó hacer lo que querían y ya de adultos lamentan esa carencia. Sin fuerza de voluntad, las colinas se vuelven cordilleras, y aunque de adultos se intente suplir esa carencia y actuar donde los padres debieron hacerlo, se vuelve muy difícil.

    Respecto al tema de la pareja, hoy en día no se entiende como donación mutua; es, como señalas, la apetecencia del momento. ¡En fin...!. Habría mucho que hablar, pero como dijo uno de los apóstoles y aplicándolo al momento actual, tal y como están las cosas en cuanto a falta de valores, respeto, etc..., el matrimonio no trae cuenta.

    Un cordial saludo.

    Bloguer:
    Yo creo que lo importante es encontrar esa persona dispuesta a compartir la vida en la alegrias y en las dificultades. Y luego luchar para superar esas dificultades y aprender a hacer la vida agradable a los demás. El matrimonio, como la misma vida, es una escuela de aprendizaje.

  • Comentario por feli 25.01.12 | 11:13

    De acuerdo contigo, Carmen. Algo falla en las personas jóvenes para que haya tanto divorcio. Quizá sea que como dijo en cierta ocasión A. Gala "hay gente que simplemente está enamorada del amor, no de su pareja". Suelo ironizar en este asunto. ¡Qué difícil es "divorciarse" de los hijos y con que facilidad nos divorciamos de la pareja. La TV hace estragos. Hay series en las que lo normal es presentar el "no te aguanto". Después el modelo de parejas de famosos que a los tres años el amor se les ha roto... y ¡ a por otro/a.

    Bloguer:
    Así es, feli. Me alegra tu opinión. Y esto no quiere decir que no entendamos la dificultad de muchas parejas. Pero lo cierto es que la sociedad ha rebajado nota al matrimonio y al final pasa como con la educación que los mínimos no son adecuados.

  • Comentario por Eutrapelia 24.01.12 | 22:32

    El objetivo del matrimonio cristiano como sacramento es un objetivo excelso. sin duda difícil de alcanzar. La realidad, desgraciadamente, no se corresponde con la propuesta ideal. El sacramento se administra con demasiada facilidad. Surgen conflictos que no todos se arreglaran con un libro, ni con acudir al psicólogo. Ni siquiera si los Obispos, personas maduras, recibieran este sacramento, es un suponer, se podría afirmar que no surgirían conflictos. En el mejor de los casos los casos ejemplares serán siempre una gota de agua en un océano.

    Bloguer:
    La vida es un continuo conflicto. Y en las familias surgen dificultades como en todos los ámbitos sociales. La convivencia siempre es difícil. Pero si hay buena voluntad y capacidad de trabajar por ello, al menos reduciríamos el número de fracasos. Lo que no se sostiene es que la gente se case sin la mínima capacidad para aguantar las dificultades. Y eso es lo que se está incrementando de manera alarmante. Y por parte del Estado se ofrecen soluciones para romper, no para tratar de recomponer. Ahí fallan los mecanismos de la sociedad que no se están preocupando de cuidar lo que es la base fundamental de esa misma sociedad.

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