Ya está. Último día del año. Se hace necesario recapitular. ¿Ha ido bien?. ¿Pudo estar mejor?- Tal y como han sucedido los acontecimientos de este desangelado 2011 la palabra sobrevivir se convierte en pócima mágica para entrar con buen pie en el 2012. Y no, no voy a cansar a mis lectores con una recapitulación de acontecimientos como suele ofrece la RTVE. Para eso ya están ellos. Unos se han ido, otros han llegado, es la historia interminable. Así que como se suele decir “Virgencita que me quede como estaba”.
Pero también deseo algo más para mis lectores. Les quiero regalar una buena dosis de optimismo. Y para eso basta con sumergirse en la historia universal. No estamos tan mal como nos quieren hacer creer. Hubo tiempos peores. Vale, la tierra se mueve y nos deja algún que otro terremoto. Hay inundaciones, pero nada parecido a lo de Noé. De manera que la vida sigue siendo un cúmulo de pequeños milagros cotidianos. Y es conveniente dar las gracias por todas esas pequeñas cosas que nadie parece recordar: el agua caliente, la nevera y el congelador, la calefacción, el ascensor, el móvil. La verdad, hay bastantes cosas que nos hacen la vida más agradable que a nuestros antepasados. Puestos a recordar nos dejaba en este año el inventor de la fregona. Todo un hito en avances domésticos. Y bueno, es verdad que vivimos acelerados, pero también es cierto está en nuestras manos apretar el freno de mano y dejar que algunos días tengan otro ritmo.
De nuevo celebraremos mañana la festividad de la Sagrada Familia. Y será un evento multitudinario como viene sucediendo en los últimos años. La plaza de Colón en Madrid volverá a ser piedra de escándalo. Si, digamos que molesta esta convocatoria anual, que incluso algunos creyentes se sienten tan incómodos como los más acérrimos anticlericales. Molesta celebrar un modelo de familia enraizado en la fe de Cristo; un sacramento que sirve para santificar la vida a través de la donación permanente a favor de los demás. Molesta porque en verdad hay muchas agrupaciones de personas que se sienten tan familia o más que la llamada familia tradicional católica. Pero no debería ser así.
El escritor del libro Comprender y sanar la homosexualidad, Richard Cohen, ha mostrado su satisfacción al conocer su candidatura al Nobel de la Paz, por su contribución a la convivencia según el comunicado de la Academia Sueca.
Por su parte, el portavoz de la Santa Sede el padre Federico Lombardi, ha manifestado desconocer el contenido del libro aunque afirma que la Iglesia siempre consideró a los homosexuales con cariño y les ofreció todo tipo de ayuda.
La Federación LGBT (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) del barrio de Chueca se ha manifestado indignada por la candidatura de Richard Cohen al Nobel de la Paz convocando hoy una concentración en la Plaza del Sol bajo el lema “No queremos que nos cambien”.
El libro ha sido retirado de la venta en El Corte Inglés ante la indignación del colectivo homosexual y por temor a un boicot en sus centros comerciales.
El escritor del libro activo homosexual se arrepintió de su condición al considerar que estaba siendo influenciado por el ambiente y consiguió superar su tendencia y llevar una vida heterosexual. Su experiencia es relatada para ayudar al resto de homosexuales a reconsiderar sus posturas. Está plenamente de acuerdo en el avance que se ha realizado de la visibilidad de un problema que era causa de prejuicios y dolor en épocas pasadas.
Creo que va siendo hora de aclarar el tema. Gracias por vuestra comprensión
Estrenan serie sobre el cardenal Tarancón. Será este 29 por la noche. En "Tarancón el quinto mandamiento" dos actores representaran al cardenal, su vida adulta corre a cargo de José Sancho, tan valenciano como Tarancón. Yo me limito a colgar la sinopsis de RTVE. Porque si hablo del ostracismo al que ha pasado este pilar de la transición española, igual me llueven chuscos. El caso es que “Tarancón al paredón” sigue siendo lema actual, aunque probablemente la serie le haga más justicia que la Conferencia Espiscopal en el aniversario de su nacimiento en el 2007 que pasó sin pena ni gloria.
Me pasa todos los años. Al llegar la Navidad siento aflorar en mí deseos de amistad con todo el mundo. Me precipito en enviar felicitaciones a gente que sé que no me responderá. Lo tengo merecido. Es el espíritu de la Navidad que me sopla al oído que en el fondo todo el mundo es bueno, que no hay quien se niegue a un detalle, aunque le caigas fatal, aunque te tenga entre ceja y ceja para hacerte la vida imposible a la primera oportunidad. Confieso que con dos o tres plantones me doy por vencida y no insisto.
Son las cosas de la Navidad, que por estas fechas siempre me trae un año más. Y me recuerda mi infancia entre primos y tíos con una alegría desbordante por estar en familia. Es la nostalgia que se hace un nudo en el estómago y te envuelve con aromas de otra época. Allí donde no existía esa costumbre hortera del amigo invisible. Ni mucho menos ir a comprar solo porque el gordo de Santa se empeñe en venir antes que los reyes. Es la infancia con todas sus benditas ingenuidades que se agolpa de pronto en tu memoria y desearía volver a resurgir.
Y vuelves a abrir el álbum de fotos en blanco y negro, alucinando por todos los años pasados en ese gris oscuro, hasta bien entrada la adolescencia cuando se impuso el color en todas sus facetas. Y aquello queda como las películas de Frank Capra con una pátina de buenismo de los que ya no se llevan. Pero no importa, te gusta la Navidad y la defenderías a capa y espada salvándola de esos mentecatos que hablan de las vacaciones de invierno. Que quieren suprimir los adornos con ribetes religiosos y se escandalizan si alguien entona villancicos en sus puertas.
He elegido un video producido por Fidel Mateos y una frase de Benedicto XVI para felicitar a mis estimados lectores:
“Es en cambio la relación personal con el único Dios lo que salva, una relación auténtica no motivada por el deseo de ganar el cielo o por el temor al infierno, sino sencillamente porque hacer el bien es algo hermoso, es hermoso ser para los demás. Con el alimento de aquello que es el corazón de la fe católica, la adoración a Dios realmente presente en la Eucaristía: el Dios que perdona y vence la fuerza de gravedad del mal en la Penitencia y ama verdaderamente a cada ser humano”.
Juan Rubio, director de Vida Nueva, ha escrito en su crónica de la revista un magistral artículo sobre “el cansancio de los buenos”. Una espada de Damocles que pesa sobre la sociedad, porque cuando se cansan los buenos, aquellos que reparten generosamente su tiempo por los demás, muchas cosas caen por su propio peso. Tiene razón al apelar a ese cansancio del rostro samaritano y oculto de la Iglesia que permite llegar allí donde el Estado no es capaz de llegar. Y concluye diciendo “El día que se cansen los buenos, aparecerá en el horizonte una nube de utilitarismo ideologizante que helará sus corazones".
A mí en cambio su reflexión me ha hecho recordar el título de un libro “La conversión de los buenos” de Atilano Alaiz publicado por Ediciones Paulinas. Es el libro que yo recomendaría estas Navidades, porque habla precisamente de lo que siempre importa en la vida creyente, el estado de conversión permanente de una fe mortecina y rutinaria en una “vida nueva” revitalizada por obra de la gracia.
Rome Reports ha sacado el tráiler de “October Baby” película que será estrenada en marzo de 2012 en Estados Unidos. Trata la historia de Hannah, una joven de 19 años que descubre que sobrevivió a un aborto cuando su madre estaba embarazada de siete meses.
En busca de respuestas a su vida, comienza un viaje para buscar a su madre biológica. Una travesía llena de esperanza, amor y reconciliación junto a algunos de sus amigos.
La película apuesta por el poder del perdón, del amor y de la vida. Está basada en la historia de Gianna Jessen, una mujer que hoy recorre Estados Unidos compartiendo su testimonio y mostrando el milagro de la vida a las mujeres que se plantean abortar.
El título del post hace alusión a las palabras de una oración infantil que monseñor Munilla ha utilizado para su felicitación navideña y que me parece genial por su sencillez. La verdad es que cuando hablamos de Navidad las palabras de paz resuenan en todos los idiomas. Una paz que llegaba a las trincheras durante la primera guerra mundial en el pasado siglo. Una paz que se proclama también en retaguardia a los ejércitos destinados en países en conflicto. No hay nada más hermoso en Navidad que celebrar esa paz en armonía y familia. Y los cuentos tradicionales de estas fechas siempre nos dejan un poso de felicidad pese a las duras condiciones de la vida.
Lo he oído en muchas ocasiones durante este Adviento, elevar súplicas por aquellos que sufren o son golpeados por las inclemencias del infortunio. Parados de larga duración que sobreviven con ayudas de las Cáritas parroquiales por quienes rogamos en cada Eucaristía para que el Señor los consuele y puedan salir del zarpazo de la crisis cuanto antes. En realidad basta pensar en esas familias golpeadas por el infortunio para sentirse agradecidos al poder estar juntos y reunidos en torno a una mesa. Al poder celebrar la Natividad del Señor en la misa del Gallo o al día siguiente. Al poder ayudar con algún gesto solidario. Porque también los hospitales siguen funcionando a pleno rendimiento, allí donde se huele el dolor, también es Navidad.
¿Qué hacen Europa laica y la Asociación de ateos madrileños junto a Redes Cristianas en una denuncia común a la Delegada del Gobierno y a la Fundación Infocatólica? . Al parecer sólo tienen un objetivo mostrar su desagrado por cómo se llevo a cabo su manifestación contra el Papa y las declaraciones vertidas en los medios sobre el mismo tema, que según ellos "llamaron a boicotear la manifestación y crearon un clima de violencia verbal”. Por si no lo saben hay videos testimoniales que muestran precisamente lo contrario, es decir que la violencia verbal se llevó a cabo contra los jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud por parte de esos mismos manifestantes contrarios a la celebración del acto multitudinario.
No hay nada nuevo bajo el sol. Uno puede discrepar con todo tipo de razonamientos que no ve bien la venida del Papa a Madrid. Que lo hagan los ateos me parece lógico y si les acompañan los miembros de Europa laica, lo seguiré entendiendo. Pero que junto a ellos aparezca Redes Cristianas es de aurora boreal. Estos señores que incluyen entre los suyos a todos los que se dedican a tocar las narices de la Iglesia, forman parte de un lobby anticatólico. Me explico, están empeñados en ser representantes de otro tipo de Iglesia, y tienen el cuajo de querer que el resto comulguemos con ruedas de molino.
Paz Vega será para siempre la chica de Lucía y el sexo. Con esa película afianzó su carrera, que por otra parte muestra una falta de criterio estimable en la mencionada actriz. Sus papeles parecen hechos a mayor gloria de su cuerpo serrano y su rostro de perfil español. Tal vez por eso eligió participar en el bodrio Teresa el cuerpo de Cristo de Ray Loriga, donde la imagen de la Santa sufre una metamorfosis impresionante reflejando sus éxtasis con la zafiedad de un orgasmo.
El caso es que la chica repite morbo y provocación al dejarse fotografiar para un calendario alemán, representando la imagen de la Virgen o mostrándose en cueros arrodillada en un reclinatorio con mantilla y encaje que deja traslucir su desnudo integral. No hay que negar la belleza de las imágenes. Pero eso no disculpa el sacrilegio y la falta de respeto evidente hacia las creencias de miles de personas. Si uno toma la acepción de sacrilegio comprende el alcance del daño ocasionado por la compañía alemana, se trata de la profanación de lugares sagrados. Y es evidente que se quería resaltar la sensualidad de la actriz unida a la imagen de la Virgen.
Para mis queridos lectores que tienen a bien pasar por este “portal” les dedico un villancico escrito apresuradamente. En este Adviento quiero animar un poco el ambiente. Va por ustedes: ¿Qué no se oye la música?. No pasa nada. Basta con seguir el ritmo y se produce el milagro de entonar las estrofas a capela. Hagan la prueba, luego me lo cuentan:
Al Niño Jesús
le van a traer
turrones y almendras
para el burro y el buey
Y el Niño sonríe
moviendo los pies
dentro del pesebre
le han venido a ver
Que las costumbres se han relajado es algo bastante conocido. No necesitamos a ningún obispo, ni ninguna carta pastoral para constatar que hoy en día el inicio en la actividad sexual es más precoz que hace unos años. Con todo el adoctrinamiento del póntelo y pónselo, con campañas masivas de información en materia de anticonceptivos, con una avalancha de programas audiovisuales que banalizan las relaciones sexuales. Podemos afirmar categóricamente que la mayor parte de la sociedad no toma conciencia de la presión sexual a la que se somete a la juventud.
El caso paradigmático provocado por ese estado de cosas ha tenido lugar en Turín. Una joven tras su primera experiencia confesó haber sido violada. Ya sé que muchos me dirán que una buena educación sexual y unos padres condescendientes, tendrían efectos menos perniciosos. Supongo que si los padres le hubiera provisto de preservativos todo iría sobre ruedas y la joven no hubiera tenido ocasión de inventar una historia tan truculenta. Pero la realidad es que la jovencita en cuestión es todavía menor y está bajo la responsabilidad de sus padres. Y a ningunos padres sensatos se les ocurre decirle a su hija que todo el monte es orégano.
Eso de evangelizar en los medios es más difícil de lo que parece. Primero porque no se trata de hacer homilías, sino de testimoniar la mirada creyente sobre la realidad. Y hablar de cómo está el mundo con ojos cristianos es tanto como aplicar cataplasmas a un enfermo terminal. Es lo que le ha ocurrido al cardenal Rouco en la homilía de la Inmaculada, reivindicó la presencia de Dios en la vida pública, y con ello pidió una mirada cristiana y una actitud militante clara por parte de los sumisos católicos de toda la vida. Esos que solemos eludir nuestra confesión de fe en la vida pública y no se nos ocurre decir que somos de misa por convicción y no por ese cumpli-miento que algunos suelen adosarnos. Sabemos que los laicistas atroces nos tienen en la mirilla de su fusil, dispuestos a disparar a discreción a todo lo que huela a religión, con la artillería de la demagogia de toda la vida. Y no han faltado titulares que demuestran su facilidad en el disparo.
Es una palabra que no está en el diccionario, aunque sí su antónimo que es la maledicencia, mucho mejor conocida que la primera se refiere al arte de calumniar, difamar, provocar infundios, murmurar, etc. La conocemos mucho y la practicamos sin el menor cargo de conciencia. Pero de la benedicencia no hay ni rastro y consiste precisamente en hablar bien de alguien, en encontrar sus rasgos positivos, en silenciar los errores del prójimo, algo que no es habitual y que sin embargo ha propuesto un amigo de twitter, el padre Juan A Ruiz J. Me gusta leer sus twist sobre este tema. Y el único precedente que recuerdo es el de las folklóricas que siempre se alababan unas a otras, aunque estuviesen reñidas en petit comité, al menos hace unas décadas. Lo he conocido también en los actores que suelen hablar bien de los compañeros. Pero últimamente gana por goleada la maledicencia en el terreno de los programas televisivos, que son por lo general una verdadera calamidad y la antítesis perfecta de lo que debiera potenciar cualquier medio de comunicación, por el impacto que tiene en la sociedad, que suele mimetizar todo aquello que oye o ve en televisión.
Todo el mundo financiero explica que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades y que ese es el origen de la crisis. No tengo reparos en afirmar que no lo creo. Yo no he me ido de vacaciones a una isla paradisiaca en un hotel de cinco estrellas. Ni aparezco en los restaurantes de cuatro tenedores para atar buenos y suculentos negocios próximos a los pelotazos de corrupción. Tampoco viajo en coche oficial y me pago religiosamente el ADSL y el teléfono móvil. No cargo mis trajes en la visa de ninguna entidad pública. Y además pago mis impuestos. Y estoy segura que mis vecinos hacen exactamente lo mismo.
Pero estoy completamente de acuerdo en que tenemos que vivir con mayor austeridad. Por eso sugiero un Adviento y una Navidad de las que dejan tiritando. Si te tienes que comer tres pastillas de turrón, mejor que vayas a Cáritas y dejes dos para aquellos que ni siquiera tienen cena de Nochebuena. Y de paso haces una compra de elementos de primera necesidad y te pasas por el economato de la parroquia que se van a poner contentos de la muerte. Como sé que esto lo llevan haciendo muchos cristianos anónimos propongo que sirvan de modelo a los señores diputados. Un buen reportaje de la mísera condición en la que malviven muchos españoles sería recomendable como película de sobremesa para nuestros representantes.
En el día que celebramos la Constitución de 1.978 es bueno recordar que la misma consagra el derecho a recibir una educación conforme a las creencias de los padres. El artículo 27 desarrolla el derecho a la educación:
1.Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.
3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Pero los señores de UGT en el País Valenciano no parecen estar de acuerdo en este siglo XXI de interculturalidad y sana laicidad del Estado en garantizar la libertad religiosa según nuestra Constitución. Ellos con la sabiduría que caracteriza el espíritu sectario, desean suprimir la clase de religión en la escuela pública.
Verdaderamente los ateos, los sin Dios, los agnósticos pueden sentirse tranquilos y satisfechos. Nada hay más alentador que escuchar a un supuesto sacerdote y teólogo decir que lo importante no son las creencias, ni la religiosidad, ni la piedad, lo importante es lo que hacemos o dejamos de hacer a los demás. Me ha parecido muy ilustrativo del postmodernismo tras el vendaval del Concilio Vaticano II. Los pensadores de la fe, se acercan tras miles de divagaciones al sincretismo religioso. Ya no vale la pena testimoniar la fe en Jesucristo, ni su mensaje liberador y salvador para la humanidad. “Lo que cuenta es lo que hacemos a los demás”. Y hay algo que no encaja en esa ética post religiosa. Nos sobra Dios, nos bastamos los hombres para arreglar el mundo y al parecer sabemos muy bien qué tenemos que hacer.
Un pandillero,un boxeador, una estudiante, un escultor, una actriz. No hay dos iguales. Una empresaria, un malabarista, una escritora, una modelo, un terrorista…
Dios saltó a su vida de modo sorprendente. Tuvieron miedo. Pero aseguran que salieron ganando. En México, Japón, Francia, China, España, Estados Unidos… ¡están por todas partes! Un conductor de autobuses, un intelectual, un homosexual que ejerce la prostitución. Son inclasificables.
Les hemos preguntado todo lo que pregunta una persona sin fe a alguien que sí la tiene. Sin miedo a la verdad. Primera pregunta: ¿seguro que estás bien de la cabeza?.
Descúbrelo a bordo de esta caravana, conducida por Juan Manuel, que no es sacerdote, monje, doctor en Teología, ni pertenece a ningún grupo religioso. Es un ciudadano más, un cristiano que busca a personas de la calle con quienes hablar directamente sobre Dios, la Iglesia, la fe, con absoluto respeto a la libertad. Sorpresa: cualquiera puede hablar de Dios.
A todo el mundo le interesa.”
Así, de manera directa, sin pelos en la lengua, con lenguaje de la calle Juan Manuel Cotelo nos presenta su nuevo proyecto. “Te puede pasar a ti” una de las nuevas producciones de Infinito más uno, que tuvo su debut con honores en aquella exitosa emisión de “La Última cima”. El formato reportaje con un hilo conductor vuelve a las pantallas de la mano de este creyente dispuesto a hacer lo que más le gusta, cine, pero además con vocación cristiana.
Algunos insisten en ello, hay que repensar la fe. A mí me provoca un cierto grado de estupefacción. Yo siempre he creído que primero hay que tener fe y para ello nada mejor que dar a conocer aquello en lo que se cree. Lo de repensar la fe, me suena a jugarreta de sabios y eruditos. Y es que la fe no hay que pensarla, digan lo que digan, teólogos o iluminados de diverso pelaje. La fe hay que vivirla y darla a conocer. No se trata de una elucubración intelectual que necesita de conocimientos filosóficos y lecturas difíciles de digerir. Eso se lo dejaremos a los intelectuales de la fe, que los hay y de diversa condición: unos tienen la misma fe que nosotros profesamos, otros intentan desmontar esa misma fe, y algunos se atreven a insinuar que los creyentes estamos condenados al ostracismo si no convivimos con la modernidad.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató