Diálogo sin fronteras

Nacionalista y cristiano una cuestión a debate

04.11.11 | 17:25. Archivado en Sociedad
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Es curioso cómo se rebotan los nacionalistas obtusos. Les ha dolido la notificación de la Conferencia Episcopal con motivo de las próximas elecciones. No solo en lo relativo a la ingeniería social de ZP, tan alejada de la concepción del cristianismo. Sino especialmente en lo referente a la unidad de España. Y hay que recordar que España tiene un cáncer en su propio territorio que son los separatistas quienes esgrimen rancios derechos de autodeterminación. Ese cáncer trajo consigo la lucha armada que hoy tras cincuenta años algunos creen que toca a su fin. ETA es un producto incardinado en suelo español que ha dado ejemplo a otros territorios con iguales aspiraciones. En la lejana transición Catalunya tuvo su grupo armado separatista. Aunque ahora la memoria les falle a muchos hijos de esa misma transición. Me refiero a Terra Lliure que estuvo hasta anteayer operando en suelo de Catalunya. Ese cáncer con vocación de exportarse a otros territorios como un mal que hiere la buena armonía de toda la geografía española tiene un precedente penoso que deshizo la antigua Yugoslavia, en la última década del siglo pasado. Y con ese patrón equívoco la Unión Europea dejó un antecedente peligroso para nuestro país. Porque muchos vascos y catalanes sienten que la cuestión de la identidad va por delante de su raíz cristiana.

Algunos son muy libres de decir que estas opiniones les recuerda el franquismo, pudiera ser, efectivamente soy hija del régimen de Franco. Pero también apoyé la transición y el Estado de las Autonomías, con la supina ignorancia que da la juventud. Y esa Constitución de 1978 que está en vigor, no habla para nada de la autodeterminación. Sería lamentable que al conjunto de dificultades que atraviesa toda nuestra geografía surgiese la sombra del separatismo para volver a enfrentar al pueblo español A mí el problema de la identidad vasca o catalana, tal y como la entiende Bildu o ciertos catalanes, me pone los pelos como escarpias. Por eso me siento más afín al comunicado de la Conferencia Episcopal que a los comentarios que han publicado algunos periodistas catalanes en sus páginas digitales.

Lamento mucho que tras cerca de treinta años de democracia varias generaciones hayan sido adoctrinadas para odiar todo lo que signifique España. Que abominen de su riqueza y singularidad. Que estén dispuestos a una lucha ideológica que enfrenta y divide a los españoles. No sé en qué lugar del Evangelio han leído que el cristianismo puede legitimar tal cosa. Creo que es mezclar churras con merinas. A mí me parece que se puede ser buen catalán y buen patriota español. Pero si algunos suprimen lo de español, ya no me parecen ni siquiera cristianos. Puedo entender que amen su lengua y su cultura, como yo amo la mía propia. Pero nunca haré de ello bandera para el enfrentamiento. Tengo muy asumido que tras muchos siglos de romanización hoy Italia no puede solicitar que España pertenezca al Estado italiano. Otro tanto sucede con los siglos de dominación musulmana.

Y vuelvo a repetir que el mal ejemplo de Yugoslavia me produce más desasosiego que tranquilidad. No veo que la fragmentación sea una solución razonable. Por eso no entiendo el nacionalismo, me parece totalitario y peligroso, mucho más peligroso que el nacionalismo español, del que formamos parte desde hace más de quinientos años. Ese nacionalismo separatista ha tenido, por otra parte, gran culpa de la descristianización de sus territorios. Muchos sacerdotes y religiosos tomaron partido por la identidad nacionalista y la situaron como faro de su apostolado. El resultado ha sido desolador, jóvenes radicales que queman banderas de España, iglesias vacías porque se prohíbe la liturgia en español. Todas esas singularidades de las que se sienten tan orgullosos se convirtieron en un enorme muro que dividía a la gente. Tengo entendido que hay más de un comunicado por parte del Vaticano al respecto de este tipo de nacionalismo periférico que es capaz de destrozar un país. Y ahora si quieren me llaman exagerada. Pero a las pruebas me remito. Hoy estamos mucho más cerca del conflicto que de la paz. Lo diga Agamenón o su porquero.


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Comentarios
  • Comentario por ismael 05.11.11 | 23:25

    http://www.diariovasco.com/v/20111105/opinion/articulos-opinion/desvarios-electorales-20111105.html

  • Comentario por XYZ 05.11.11 | 11:00

    @Ignacio.
    Las fronteras existen, qué le vamos a hacer.

    Por eso siempre es mejor que sean grandes. Y es de sensatos defender las fronteras grandes forjadas por el curso de la historia frente a las fronteras pequeñas de los delirios centrifugadores. En ese tipo de choques están en juego la vida, el orden, el futuro y las cosas del comer. Para creyentes y no creyentes.

  • Comentario por observador 04.11.11 | 21:38

    Para Ignacio: Yo diria que las fronteras las quieren poner los nacionalistas con su independencia. De manera que sin fronteras le va muy bien a doña Carmen

  • Comentario por para ti Ignacio 04.11.11 | 18:52

    Es paradogico que alguien defienda la unidad de España desde un apartado "sin fronteras". Jesus de Nazaret miraba a las personas no su nacionalidad. La gran mayoria de los curas si son como tienen que ser siempre tratan de iluminar a su pueblo, su pueblo de Dios.

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