Por ser víspera de Todos los Santos a una le gusta sentarse a releer El monte de las ánimas de Bécquer, para crear un poco de ambiente dentro de la más estricta ortodoxia, nada de mascaradas de “truco trato”. La cuestión de las almas de los difuntos es cosa seria en la Iglesia católica, que considera al purgatorio ese lugar de purificación donde se reparan las faltas. Según el mismo catecismo 1030 “Los que han muerto en gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo”.
Me gusta recordar en estas fechas que la Iglesia no cesa de rogar por vivos y difuntos, aunque destine unos días especiales para hacer más solemne la acción de gracias por aquellos que gozan de la presencia del Señor, que son “Todos los santos” y al día siguiente con la oración por los difuntos en cada parroquia en particular. Es curioso observar que la misa vespertina, normalmente con no más de diez o quince personas, aumenta en número considerable el día de los Fieles Difuntos. La gente, incluso la que no pisa una iglesia por regla general, tiene a bien recordar a los suyos. Y es que como dice el refrán “Es de mal nacidos no ser agradecidos”. Y todos tenemos seres queridos a quienes debemos parte de lo que somos.
Estamos a un paso de despedir el mes de Octubre. Un mes mariano por excelencia, el mes del rosario, oficialmente. Y qué poco se habla de la oración en los blogs cristianos. En concreto qué poco se habla del rosario. Soy consciente que no todo el mundo es capaz de realizar oración vocal y al mismo tiempo meditar sobre la vida, muerte y resurrección de Jesús. Y miren por dónde el rosario es hacer fácil lo difícil. Entrar en el misterio de la vida de Dios en el mundo con unas breves oraciones que resumen el significado de nuestra fe. Y hacer posible que al ir desgranando avemarías y padrenuestros se abra nuestro corazón y se esponje con la gracia de la fe.
Me gusta el rosario. Sé que lo rezo mal, casi de manera mecánica, pero me hace bien. Es un compromiso para despedir el día. Y dejar en buenas manos las preocupaciones cotidianas. Al rosario le pasa tres cuartos de lo mismo que a las oraciones de la mañana y de la noche que nos enseñaron en nuestra infancia. Se van olvidando y con ellas también olvidamos qué es lo fundamental de nuestra vida. Lo importante no es la crisis, por mucho que nos azote y nos oprima con sus penurias; lo importante no es la última entrega de la telenovela o la serie nocturna que seguimos con interés. Lo importante tampoco está en quién gane las elecciones el próximo 20 de Noviembre. Lo que es verdaderamente importante para un cristiano es ser consecuente con su fe, crecer un poco más en santidad cada día, y servir al género humano en vida la cotidiana y profesional.
Asís es una ciudad italiana preciosa, histórica, cuna de San Francisco y santa Clara. Y allí se reúne hoy Benedicto XVI junto con todas las confesiones religiosas que han decidido orar por la paz. Hacen un remake de la primera e histórica reunión celebrada hace veinticinco años por Juan Pablo II que llevó a cierta confusión general. No se entiende muy bien que una religión se posicione como verdadera al mismo tiempo que ofrece su mano al resto de creencias. Parece un carnaval del espíritu donde todo vale. Muy relativista, muy guay y moderno, muy global y plural. Esa es la lectura que se podría tener sobre el macro evento religioso de Asís. Por mucho que se trate del diálogo interreligioso para fomentar la paz. A una le queda la sensación de que Benedicto XVI queriendo reconducir aquel evento protagonizado por Juan Pablo II, ha vuelto a caer en un gesto de buena vecindad pero de difícil lectura.
Jordi Llisterri director de CatalunyaReligió.cat, está consiguiendo ilusionar con su proyecto digital en numerosos ámbitos religiosos de su terruño. El portal catalán comenzó su andadura de manera completamente local. Algo que suponía un pequeño retroceso en un mundo global, y así se lo hice notar a su director, calificando de endogamia esa manía de convertir lo local en sublime, olvidando que hay mucho charnego que tiene todo el derecho del mundo a leer en su lengua propia y que no conoce el catalán. Su consejo editorial le ha debido hacer notar que para abrirse al mundo hay que facilitar la comunicación. Y miren por dónde la página ya está disponible en versión española, además de otros idiomas. Todo un acierto que ponemos como ejemplo de pluralidad y buen seny. Pero el nacionalismo es un tema recurrente que Llisterri lleva muy mal, la prueba es su post M’avorreixen, donde con motivo del último comunicado de la Conferencia Episcopal lanza un alegato a favor del nacionalismo más rancio y sectario. De ese mismo nacionalismo excluyente que abominan los obispos y que a él le aburre como tema recurrente.
Me voy a permitir referir una historia que tiene moraleja. Se trata por supuesto de algo que me afecta personalmente. Vivo en una segunda planta, en la primera hay una gran terraza que da justo a la ventana de mi dormitorio. En ese primer piso se ha instalado un matrimonio joven, con dos hijos pequeños y un perro enorme y peludo. Y fíjense lo que es la convivencia. Al perro no lo quieren dentro de casa porque va soltando pelo por todo el piso. De manera que lo dejan en la terraza. Pero el animal, el más fiel compañero del hombre, llora ininterrumpidamente por entrar con sus amos. ¿Imaginan quien sufre las consecuencias de su lamento?. Si, pueden suponerlo. Yo, que estoy justo arriba y en vela toda la noche oyendo gemir al perro. Porque mis vecinos tienen su dormitorio en la otra zona de la vivienda, precisamente donde no está la terraza. Pero no finaliza aquí la historia, es que este verano dejaban que el chucho hiciera sus necesidades allí, emanando un tufillo asqueroso que ascendía hasta mi dormitorio.
Este domingo celebramos el DOMUND, que siempre nos trae el recuerdo de tantos misioneros esparcidos por el mundo, involucrados en miles de proyectos para solucionar los problemas que la miseria arrastra consigo y que afecta a millones de seres humanos. Pero el DOMUND no significa sólo atender las necesidades de los demás, como muy bien especifica el mensaje de Benedicto XVI, un misionero lleva el mensaje del Evangelio: “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo” (Juan, 20-21). En ese contexto se celebran las vigilias de oración por las misiones. Un misionero tiene que ser un enviado a proclamar la Buena Nueva. Y a fe que lo hacen quienes viven consagrados a los más necesitados, proclamando las Bienaventuranzas. En este contexto recibo un mensaje del Monasterio de San Benet en Monserrat. Y me asombro con el proyecto solidario que unas contemplativas llevan entre manos.
Estoy cansada como la mayoría de los españoles. Cada cierto tiempo nos desayunamos con la tregua de ETA y su posible disolución como banda armada. Cambian los gobiernos, cambian los partidos en el poder y ETA sigue estando presente en la vida de los españoles. Dejemos claro de una vez por todas que esa banda criminal sólo será disuelta si entrega las armas. Mientras tanto, parole, parole, parole. Y nada más que palabras. De manera que no veo por qué ahora estamos más cerca de vencer a ETA, en realidad siguen siendo los terroristas quienes marcan la agenda del gobierno. Y los medios, salvo honrosas excepciones, son incapaces de sacar de la hemeroteca los sucesivos comunicados de la banda terrorista. Aunque sólo sea para contrastar que no estamos hoy más cerca de su disolución que hace diez años. Y quien diga lo contrario, miente. Algo bastante frecuente en los medios y en la agenda política.Yo celebraría junto a todos los españoles el fin de la violencia etarra. Me gustaría que los mismos terroristas reconocieran su camino equivocado y el dolor que han ido esparciendo a lo largo de los años.
Cuando se lee el comunicado emitido por Redes Cristianas e Iglesia de Base de Madrid a los obispos, te entra la risa floja. Estos señores que no representan a nadie, quieren dar lecciones de comportamiento. Exigen a la CEE que se disculpe por los calificativos que algunos prelados les lanzaron en los días previos a la Jornada Mundial de la Juventud, como respuesta a sus muchas e incalificables declaraciones. En un mundo al revés, donde quien ofende se siente ofendido, cabe la posibilidad de asistir de manera impasible a lo absurdo. Es el caso que nos ocupa. Estos señores mantienen un tono belicoso con la Iglesia de Roma, quieren hacerle doblegar el pescuezo según sus propias elucubraciones, sin amor, ni respeto por la comunión eclesial. Y se permiten salir a la palestra, debidamente publicitados por medios afines, para testimoniar una situación esquizoide. Porque señores míos, si no les gusta lo que hay deberían coger las maletas y salir por la puerta grande. Lo que no tiene sentido es convocar actos reivindicativos que ni siquiera establecen puentes de diálogo con la Iglesia, porque sencillamente se encuentran fuera de ella.
Un libro de fácil lectura que permite conocer personas comunes de talla excepcional, santos de Nueva York que han llegado a los altares o están en proceso de alcanzar la gloria de Bernini. Apenas cincuenta páginas con siete nombres que en el lapsus de trescientos años han iluminado las calles de la gran manzana. El centro neurálgico de Estados Unidos alejado de la capital política Washington ha sido un hervidero de razas que en sucesivas oleadas llegaban a la metrópoli deslumbrados ante la inmensa figura de la estatua de la libertad. Algunos de ellos ya han sido elevados a los altares, otros están en proceso de ser venerables. Pero todos ellos, hombres y mujeres, son conocidos por sus virtudes en grado heroico.
Pierre Toussaint fue un esclavo de Haití perteneciente a la familia de Jean Bérard y la epopeya de este apellido marcaría profundamente su vida, hasta alcanzar la libertad y proteger a quienes habían sido sus dueños y señores. Ya siendo un hombre libre continuó prestando servicios benefactores hacia la sociedad. Siendo además uno de los generosos donantes para la construcción de la catedral de San Patricio. Llegó a cuidar enfermos de manera personal en el terrible verano que cubrió de fiebre amarilla Nueva York. Y siendo católico, recibió en su funeral el aprecio de todo tipo de neoyorquinos sin distinción de confesión religiosa.
Comenzaron con la Jornada Mundial de la Juventud. Jóvenes con el rosario en la mano y energúmenos gritando blasfemias. Manifestación contra la llegada del Papa. Eran parte de los indignados de Sol. Ahora se ha visto un anticlericalismo similar en Roma, un grupo de indignados ha entrado en una iglesia y ha roto imágenes sagradas. No recuerdo ninguna revolución histórica que no se haya propuesto destruir a la Iglesia. Si los indignados siguen la estela de la Revolución Francesa o la bolchevique o la triste y famosa II República española, parece que estamos condenados a repetir la historia. Y resulta que la única organización que se ocupa a tiempo completo de los más desposeídos de la Tierra, suscita inquina patológica en cualquier indignado de medio pelo. O tal vez es la suerte de la misma Iglesia que siempre encuentra a sus enemigos dispuestos a derrotarla una y otra vez.
La algarada social que está a punto de desencadenarse en todo el mundo este próximo 15 de Octubre es una llamada de atención que debe hacer reflexionar a políticos y financieros. El mundo global interactúa, se organiza. Los movimientos sociales son ahora como una marea en permanente flujo. Hacía dónde irán es más difícil de determinar. Lo que está claro es que la política debe tomar medidas para evitar la estafa permanente del electorado. No puede ser que el salario mínimo de un trabajador sea de 700 euros al mes y existan financieros cuyos emolumentos superan el presupuesto de cualquier Ministerio de un país emergente. Esas desigualdades son injustas, no se pueden consentir cuando todo el mundo sabe bien que para que unos vivan a cuerpo de rey, otros mueren en el Cuerno de África. La responsabilidad social tiene que hacer frente a los desajustes del sistema. Eso es lo que esperan los ciudadanos de más de ochenta países que convocarán manifestaciones este próximo sábado.
La indignación no siempre sirve para denunciar las injusticias. Hay veces que es necesario pensar con la cabeza fría. Cuando estamos a un paso del encuentro de Asís con todas las personalidades religiosas del mundo por parte de Benedicto XVI, llegan los titulares y te sacuden: “A sus doce años la secuestran, la violan y la obligan a casarse con un musulmán”. Las ganas del diálogo de religiones se difuminan ante la brutalidad con la que son perseguidos los cristianos en todos los países islamistas. En el caso de la niña hablamos de Pakistán. Y su situación es similar a la de muchas jóvenes cristianas, en lo que se ha venido convirtiendo en una práctica común. Los países islamistas siguen persiguiendo con saña a los cristianos. La matanza de coptos tras las revueltas que ocasionaron las protestas por la quema de una iglesia en Egipto, ha provocado un estallido de violencia en las calles de El Cairo. Egipto vive junto con otros países islámicos su proceso revolucionario. Y lo que parecía una prometedora primavera está derivando en sucesos sangrientos para llevar al poder no una democracia participativa y laica, sino más bien la teocracia islamista de peor cuño. Irak, Pakistán, Egipto. Arabia Saudí. Cada día podemos encontrar noticias que hablan de la persecución del cristianismo en el mundo. Y en todas ellas hay una raíz común, el integrismo islamista.
Es una frase que pasará de mano en mano pero no innova nada. En ella reside el secreto de la felicidad, de la autorrealización y es tan vieja como el mundo. Pertenece a Steve Jobs, el fundador de Apple, que ha fallecido esta semana. Pero tenemos que explicar que uno no siempre puede hacer lo que ama. La vida es tan complicada que se puede vivir amando una quimera a la que nunca se da alcance. Los sueños forman parte de nuestra trayectoria vital. Pero ésta no siempre se ajusta con lo que pensamos o proyectamos en nuestra imaginación. Por eso la verdadera frase a mi juicio reside en amar lo que se hace, aunque no te guste, aunque hayan quedado en la cuneta esos sueños que no se hacen realidad. Ese es el verdadero secreto de la felicidad. Hacer las cosas con amor. Y tratar a la gente también con amor. Aunque ahora parezca que lo descubrió el apasionado genio de la informática, quien en realidad al enfermar terminó por darse cuenta de que en su vida no siempre había estado al lado de sus hijos, absorbido por su trabajo, y a quienes sin duda amaba.
Vivir interconectados puede llegar a bloquear la mente. Leer la prensa digital se convierte en un hábito y más allá de las preferencias lo normal es ojear varios periódicos a la vez. De esa guisa puedes terminar con cara de noqueada cuando lees noticias como la del congresista republicano Ritch Workman que presenta un proyecto de ley para restablecer el lanzamiento de enanos contra la pared. Lo sorprendente es que la medida fue prohibida en fechas tan recientes como 1989. ¿Dónde estaba yo en esa época en la que el mundo despertaba en la red y el PSOE obtenía por tercera vez la victoria en las elecciones legislativas?. En esa época glamorosa de la perestroika y la consiguiente caída del muro de Berlín, alguien lanzaba enanos contra la pared en el civilizado estado de Florida. Ya sabemos la vida ajetreada de esos pequeños seres que han sido pasto de las carpas del circo, pero siempre con cierta dignidad. Lo que una no podía imaginar es que alguien se proponga legalizar semejante oficio como medio de vida. Y que esto se haga desde un Congreso me parece una burda bufonada para el contribuyente. Pero todavía sorprende más que se tuviera como juego el lanzamiento de enanos al inicio de la última década del siglo XX.
La crisis golpea el estado de bienestar, los recortes en educación y sanidad dejan sin cobertura múltiples servicios. Estoy en el hospital junto a la cabecera de mi madre, su corazón nos ha dado un susto. De manera que en servicios de urgencia decidieron hospitalizarla porque no tenían cardiólogo para valorar si cambiaban la pauta de tratamiento. Y aquí estamos dos días después en un hospital que se nos ha asignado sin ningún especialista de cardiología ni especial interés para desplazarla a un hospital que tenga recursos. El internista valora a ojo de buen juicio y espera que en unos días se determine si su pauta es correcta. Todo esto carece de importancia si uno no sabe nada de lo que se cuece entre bambalinas. Pero es que en mi familia mi hermano es médico, de manera que nos está trasmitiendo el pánico de cómo se está abandonando a la mano de Dios la sanidad pública.
Tras la escalofriante escena del asesinato de una mujer embarazada en una iglesia de Madrid, escribí el viernes sobre el suceso. Me ha llamado la atención el número de entradas del post que se ha disparado de manera sorprendente. La mayor parte provienen de google. Lo que indica el elevado interés que ha suscitado la noticia. Y de nuevo vuelvo a reflexionar sobre aquel suceso, pensando que el asesino era a su vez víctima de algún trastorno. Ante estos hechos, casi de manera providencial leo una noticia en Infocatólica:
"Este Sábado 1 de Octubre en la Parroquia Sagrada Familia de Los Cardales, Buenos Aires, Mons. Oscar Sarlinga, obispo de Zárate-Campana entronizará un icono sagrado de la Madonna del Pozzo. El prelado ya la nombró en 2006 Patrona para los casos de quienes sufren depresión o estados de angustia. Con motivo de la entronización, Mons. Sarlinga ha escrito una carta pastoral dedicada precisamente a las personas que padecen esa situación". La carta no tiene desperdicio y recomiendo su enlace:
"La Madonna del Pozzo en los Cardales". Una carta pastoral extraordinaria que muestra el camino de la Iglesia ante las personas enfermas.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató