Diálogo sin fronteras

El reto de aceptar las propias limitaciones

18.09.11 | 17:22. Archivado en Actualidad
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En un mundo donde abundan los derechos y se desconocen los deberes lo normal es encontrar noticias que te dejan en estado de shock. El avance de la tecnología permite ahora inseminaciones y vientres de alquiler a cualquier edad. Especialmente si la solución proviene de algún médico poco escrupuloso, de algún famoso con un fajo de billetes en la mano, o de un país que no tiene prevista en su legislación ninguna nota que prohíba inseminarse con un límite de edad. Por fin el sueño de ser madre o padre largos años aparcado en lo imposible, se hace de pronto realidad.

El goteo de noticias de este tipo ocupa la sección de sucesos. Y no es para menos, a un matrimonio compuesto por un hombre 70 años y una mujer de 58, los jueces de Turín en Italia, consideran que son demasiado viejos para ser padres. Así que les han retirado la custodia de su hija de 15 meses. Que obviamente había sido inseminada en un país remoto del que no se dan datos. Triste final para una historia de sueños imposibles. Lo cierto es que el tribunal argumenta que la niña se quedará huérfana a muy temprana edad. Y además tendría que hacerse cargo de unos progenitores achacosos a una edad en la que ella todavía necesita alguien que la cuide. Nos quedamos deliberando quién tiene más razón si el amor filial o la sensatez de los Tribunales.

En realidad el problema surge siempre del endiosamiento del ser humano, capaz de romper moldes con la naturaleza gracias a los avances de la técnica. Y a partir de ahí, se hace posible lo imposible. Desde ponerse en peligro por una cirugía reconstructora de la decrepitud de los años, hasta gestionar un vientre de alquiler para poder alcanzar la paternidad dentro de un matrimonio homosexual. Aquí cada cual va a lo suyo. El mundo es tan viejo que todos conocíamos las historias de madres solteras con hijo por accidente o deliberación, sin padre que custodie su futuro. Pues bien, si la ciencia ficción cumple sus sueños vendrán los hijos de laboratorio a la carta. La vida quedará en manos de doctores Goebbels que fecundarán según unos patrones predeterminados.

Podremos asistir a cualquier aberración que la ciencia siempre justificará en pro de los avances a favor de la humanidad. Y la legislación de los países será permisiva en tanto en cuanto no tenga unos valores humanos basados en algo más profundo. Es horroroso contemplar como la legislación de un país permite la píldora del día después, sin recetas médicas a menores. Dejando que una explosión hormonal afecte seriamente el futuro de unas jóvenes poco informadas. Pues así son las cosas, cuando el interés político o económico se impone a la sensatez. Por eso no es tan fácil legislar con el sentido común para evitar aberraciones antinaturales. Como la de ese matrimonio obcecado en ser padres sin pensar en el futuro de su hijo.

En este país donde el aborto ya es un derecho, que va contra el principal derecho del ser humano que es el de la vida. También tenemos quienes apuestan por la eutanasia tipo doctor Montes que aplicaba los cuidados paliativos con tanto amor que nadie salía con vida de sus manos. Y así relativizando el derecho a la vida, se aplica la cultura de la muerte en una sociedad enferma que ya no respeta a nadie. El valor más alto de una sociedad se da precisamente en ese pequeño corpus social que constituyen el hombre, la mujer y su prole. Sin embargo, asistimos a la disolución de parejas de cualquier tipo que no están preparadas para soportar las inclemencias de la convivencia. Sólo cuando el matrimonio se trasforma en sacramento para compartir la vida y fecundarla como proyecto querido por Dios, podemos entender que se celebre con gozo las bodas de oro, dando gracias a Dios por esos cincuenta años de convivencia. Recordaré siempre las palabras de mi madre, contándome que con los años había aprendido a querer más a mi padre. Y el suyo fue un matrimonio con muchas dificultades, accidentes y enfermedades de larga duración, que sin embargo funcionaron como catalizador para hacer piña en la familia.

Como dirían algunos, los tiempos ya no están para la lírica. El divorcio exprés, proporciona de dos a tres uniones en la vida, con una herencia de encuentros y desencuentros que sufren los más pequeños de la casa. No diremos que ahora el mundo está peor que hace unos cuantos años. Pero es indudable que el tejido social ha cambiado bastante. Sin embargo, siempre que la sociedad vele por los más débiles tendremos el patrón de humanidad necesaria para que un país funcione. No se pueden consentir abusos de personas inmaduras que juegan a ser papas en edad provecta. Eso nunca puede ser un derecho. Porque el ser humano también debe aceptar con cierta madurez sus limitaciones.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Nonato 26.09.11 | 04:02

    Carmen:
    Sí tiene aplicación la máxima de Gracián al caso que usted trata en su artículo: la inseminación artificial es un medio humano para conseguir un fin moralmente lícito, y ser padre y madre lo es sin ningún género de duda. La frase de San Ignacio tiene en Gracián un alcance más general, y en todo caso la clave de la espiritualidadde los jesuítas es el discernimiento: sin él estamos expuestos a confundir prejuicios con principios.

    Bloguer:
    Está usted suspendido en "moral". No es lícito querer ser padre con la edad de un abuelo. Hay que pensar en la persona que viene y en su bienestar. No en los caprichos personales.Querer actuar como dioses es el mayor pecado del hombre. Y usted por lo que deduzco es partidario del mismo. Discierna, discierna, que ese es el buen camino

  • Comentario por Nonato 25.09.11 | 18:09

    Carmen:
    Hay un cita de Gracián que hace al caso de la inseminación artificial: "Hanse de procurar los medios humanos como si no huviesse divinos, y los divinos como si no huviesse humanos". (Oráculo manual y arte de prudencia, nº 251, ed. de Emilio Banco, Editorial Cátedra).
    Las reclamaciones, mejor a la mestra armera.


    Bloguer:
    Gracián no hizo nada más que recoger una frase de San Ignacio que tiene su aplicación en la vida ordinaria de cualquier jesuita o persona de espiritualidad ignaciana: "vivir el seguimiento de Jesús desde una manera concreta y ..... todo como si dependiera de nosotros, sabiendo que en definitiva, depende de Dios". Pero eso no tiene nada que ver con la fecundación artificial en los casos señalados. Y explicar la espiritualidad ignaciana no es el objeto del post

  • Comentario por konis 22.09.11 | 00:52

    Pues yo tuve a mi primer hijo a los 42 años. Y luego he tenido otros tres más. Me casé tarde, a los 41, pero como dice el refrán: "Nunca es tarde si la picha es buena". Ahora soy abuelo orgulloso, sin que tenga que ver para nada mi edad provecta. Cuestión de enredar las cosas.

  • Comentario por Nonato 21.09.11 | 17:24

    Carmen:
    Otra respuest de pata de banco: claro que del conocimiento científico puede hacerse mal uso, pero de la ignorancia no se sigue ningún provecho.


    Blogger:
    Ya lo pillo, estamos jugando a la respuesta de pata de banco:"El primer paso de la ignorancia es presumir de saber".Reclamaciones a Baltasar Gracián


  • Comentario por Nonato 20.09.11 | 16:45

    Carmen:
    No da una en el clavo: la ciencia no decidió que esa señora fuera madre, sino que la ayudó a cumplir su deseo de serlo; por lo tanto, en este caso, no se puso por encima de Dios ni al servicio del Demonio sino en el sitio que le corresponde.

    Blogger:
    Nonato, nunca estaremos de acuerdo. Siga apoyando una ciencia sin escrúpulos ni cortapisas y terminará en la Isla del doctor Moreau. Allá usted.

  • Comentario por Nonato 20.09.11 | 02:53

    Carmen:
    Por su contestación confirmo lo que sopechaba: en realidad, a usted no le molesta que una señora de 58 sea madre, sino que eso lo consiga por mediación de la ciencia y se evite llorar su esterilidad. No acierto a entender dónde está la ilicitud moral de aplicar el conocimiento para suplir los fallos de la naturaleza.
    Por lo demás, la expectativas de vida es una media estadística y estaa no garantiza qué individuos concretos morirán antes o después.La moral no tiene nada que ver con el cálculo de probabilidades, y la justicia se basa en certezas no en suposiciones.

    Blogguer:
    Lo que yo deduzco es que a usted le da igual que una niña de 10 años tenga una madre de 68, con salud o sin ella. El caso era dejar claro que la ciencia está por encima de Dios. Es su opinión, la mía es que antes que la veleidades propias se encuentra la sensatez.

  • Comentario por Nonato 19.09.11 | 19:44

    Pues qué suerte tuvo Sara la del VT en no vivir hoy, porque los jueces del Tribunal de Turín le habrían retirado la custodia del hijo que Yahveh le había dado en su vejez. Por cierto, ¿cómo saben esos togados que el hombre de 70 años y la señora de 58 años no vivirán lo suficiente para criar a su hija y hasta para ver a sus nietos? Qué arrogancia, madre mía.



    Blogger:
    Hay una gran diferencia, Nonato. Seguro que también lo ha pensado. Sara concibió por la gracia de Dios. Y estos señores lo han hecho por intervención de la ciencia. No hay que hacerse como dioses, ni creerse dueños de la vida y de la muerte. Y si, efectivamente nadie sabe cuánto va a durar su vida, pero la media oscila en los 80 años. Los achaques de la edad pasan factura a partir de los 50. Suponiendo que el pinpollo de 70 aguante bien hasta los 80, más allá ranqueará arrastrándose. Y la niña tendrá 10 añitos.

  • Comentario por Manuel_RH 19.09.11 | 11:20

    .... que somos pequeños y no podemos comprenderlo todo ni trastear con todo gratuítamente, que no podemos pagar la enorme factura que la propia Naturaleza nos pase por nuestros desatinos...

  • Comentario por Manuel_RH 19.09.11 | 11:18

    Sofía, quedemos en que "no se debe" utilizar la técnica sin cortapisas ... con el "no se puede" lleva la humanidad luchando desde la edad de piedra y aún seguiríamos allí si hubiéramos aceptado siempre un "no se puede". Cierto que la ética y la moral, si no ya la religión, debería regir siempre nuestros actos. Sin embargo me temo que muchos pasan de esto y no es nada nuevo para la humanidad, si nos atenemos a la historia, que millares de inocentes paguen la locura de algún desaprensivo.
    El título creo que encaja mal con lo que se pretende decir, ya que es innato en el ser humano tratar de superar las limitaciones de todo tipo. Pero quien no quiere creer en buena madre, tendrá que creer en mala madrastra y bien podría ser la propia ciencia la que se encargue, algún lejano día, de convencernos de que, efectivamente, tenemos limitaciones insuperables........

  • Comentario por sofía 19.09.11 | 00:51

    Parece que estamos todos de acuerdo en que no se puede utilizar la técnica sin cortapisas jugando con la vida de un ser humano.

  • Comentario por leandro 18.09.11 | 23:02

    Carmen con todo el respeto del mundo.Si te refieres al doctor Montes del hopital de Leganes las denuncias contra su supuesta mala praxis h an sido sobreseidas por los tribunales de la comunidad de Madrid

  • Comentario por Bebesinsed 18.09.11 | 19:14

    Un hijo no es un derecho: es un don. Si tanto desean tener descendencia, ¿por qué esperan tantos años? Tal vez buscaron a la pareja ideal, que no existe, ya que somos humanos y por tanto imperfectos. Hay que aceptar y aceptarse tal como se es, pero, eso sí, esforzándose por cambiar en lo que no está bien. Se dice pronto y ya sé que no es fácil. Pero, ¿qué valor tiene lo que se consigue fácilmente?
    Es horrendo que surjan nuevas formas de manipulación de la vida humana. Cuando los hijos no vienen por su curso natural, deberían tener en cuenta que existe una posibilidad llamada adopción, y no esperar a una edad en la que ya corresponde ser abuelo.

  • Comentario por Inmaculada 18.09.11 | 13:13

    El problema es el esgoísmo humano que es incapaz de ver más allá de su propio ombligo. La maternidad y la paternidad son un don de Dios pero muchos lo consideran un derecho por encima de los derechos del niño aún no engendrado. Hay quienes se plantean que han de tener un hijo a toda costa porque les satisface la idea de ser padres, sin pararse a pensar por un momento qué va a ser del niño cuando se encuentre con unos padres que tienen edad de abuelos. O se encuentre con dos madres o dos padres en vez de padre y madre. O se encuentre con una madre inseminada artificialmente que ignora quién es el donante y por tanto, sin posibilidad de saber quién es su padre. O sepa que ha sido gestado en el vientre de una mujer que lo único que le interesaba del embarazo era el dinero que le iba dar.
    Hoy día la técnica es capaz de muchas cosas, pero no todo lo que es factible es moralmente lícito. Y el egoísmo se impone por encima de los derechos del menor. Muy triste.

    Blogger:
    Lo lamentable es que existe un vacío legal del que se aprovechan muchos. El bien de la sociedad exige reglamentar estos casos y poner los límites necesarios.

  • Comentario por PGH 18.09.11 | 12:54

    Creo que son cuestiones de transición y adaptación a los avances científicos que permiten prolongación de la vida y de la capacidad reproductiva. Claro que esto no es óbice para que debamos hacer un balance entre la libertad y la responsabilidad indelegable que tenemos sobre nosotros y sobre nuestros inmediatos. Consiero un disparate que con una esperanza de vida de 80 años, se permita a una persona de 70 acceder una inseminación artificial para ser padre. Por supuesto, formar una familia (según el modelo que sea) hoy en Europa es difícil y los tiempos se alargan... Pero el caso que cita es un claro ejemplo de falla ética del médico y de los padres. En mi caso, mi hija de 2,5 años ha nacido teniendo yo 41 años, nos hemos casado tarde (por o civil, claro está) y no de dejado de sacar las cuentas, porque me inquieta esto de llegar a ser abuelo de mis hijos. Creo que es una cuestión social, ética y de responsabilidad indvidual, antes que de moralidad o amoralidad. Saludos cordiales.

    Blogger:
    Personalmente creo que los 40 es una edad ya avanzada, pero justo en el límite. Con una esperanza de vida de 80 años, se supone que si todo va bien el niño será un adulto en la vejez de sus padres. Pero hay que pensar que la vida juega malas pasadas. Por ejemplo la aparición de ciertas enfermedades a partir de una determinada edad. De manera que le deseo salud para cuidar de su hija.

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