Que rabia infecta deben tener los ateos contra la Iglesia, que obsesión con destruir su presencia en la tierra. El mismo Belcebú padre instigador de la mentira debe azuzar las almas de estos infelices hacia una protesta que atenta al buen gusto. La procesión atea prevista en Madrid esta Semana Santa promovida por la Asociación de Ateos y Librepensadores, es un acto de agresión que no se puede consentir bajo el eufemismo de libertad de expresión. No se puede condenar todo un colectivo por los errores de alguno de sus miembros. A nadie se le ocurre la simplicidad de condenar a todos los padres de familias porque uno de ellos haya abusado de sus hijos. De la misma manera sucede en otras esferas de la sociedad. Pero nuestros hermanos ateos, cegados por el odio el rencor y la obsesión manifiesta de destruir a la Iglesia, convocan pasos ateos con nombres como la Hermandad de la Santa Pedofilia o la Cofradía de la Virgen del mismísimo Coño. No tiene ninguna gracia porque muy lejos de la crítica liviana de charlotadas o charangas, nos enfrentamos a unos personajes que confiesan públicamente que quieren hacer el máximo daño posible a la Iglesia.
Aunque no me canse de repetir que hay muchos manuales para orar. Lo cierto es que sólo el Señor sabe cómo llevarnos de la mano. ¿Pero tú rezas como en la Iglesia?, suelen interrogar. Y me imagino que preguntan si mi oración es vocal, oraciones como el padrenuestro, o el Señor mío Jesucristo, incluso la salve o el avemaría. Supongo que hacer eso de entrada debe ser como una extracción de muelas, algo molesto y doloroso que vamos dejando de lado porque nos resulta incómodo. Pero la verdad es que los mantras existen en todas las religiones. Es como horadar una piedra bajo un constante chorro de agua. A la larga, deja huella. Lo mismo sucede con la oración vocal. Bien dicha deja su poso. Y ya puestos vale la pena escoger un versículo de un salmo o unas frases metódicas y constantes. “En Ti confío Señor, tú eres mi refugio”. Repetido mientras caminamos es casi un piropo que no se pierde, que nos mantiene en constante presencia del Señor.
Es una realidad cada día más evidente. Me siento frente al ordenador y una pequeña pestaña me indica en cada momento cuándo se conecta alguien que conozco, que tengo registrado como amigo, así de sencillo. Si quieres inicias un diálogo con ese mundo virtual. Claro que no es lo mismo que relacionarse mirando de frente. Pero si eres más osada también puedes pedir una videoconferencia. ¿Son imaginaciones mías?. No lo creo. Es la tecnología de este endiablado siglo XXI. La burbuja de cristal en la que una sin querer puede sucumbir. Es un universo interconectado que te lleva de una biblioteca a una pinacoteca, de las imágenes del televisor a la pantalla de cine. ¿Qué no habrían dado los grandes escritores por tener a su alcance esta torre de Babel?. ¿Y qué se deriva de todo ello?. El engaño, el auto espejismo, dentro de tu misma habitación. Son cerca de 20.000 las identidades falsas suprimidas por la reina de las redes sociales. Facebook esconde el fantasma de la doble personalidad. La mentira y la suplantación son hoy moneda corriente. También es difícil superar el síndrome del voyeur. Hay tanto por donde mirar. Comparar noticias en diferentes periódicos. Incluso leer un libro digital, desconectando en algún momento para otear la pantalla y lo que sucede en otro rincón de este universo virtual.
Todas las semanas tendríamos que digerir los titulares. Recortar aquellos que nos han perturbado, impactando en nosotros. Todo para evitar saturar nuestras neuronas y terminar adormecidos. Eso no impide que siempre debamos mantener una sana distancia con la prensa. Ellos publicitan determinadas noticias y parece que sólo eso es la realidad. Cuando lo cierto es que la vida cotidiana tiene muchas más cartas en la baraja. Puestos a desentrañar la resonancia mediática de “la performance” en la capilla de la Complutense nos queda claro que un pequeño grupo de exaltados ha conseguido llenar páginas a cuenta de un acto vandálico. A continuación se suceden las reacciones de apoyo o desagravio, donde otro grupo de exaltados apuesta por abolir las capillas en los recintos universitarios. El debate se abre públicamente. Sin embargo la realidad muestra otra cara. El día a día tolera cualquier manifestación religiosa y alza los hombros ante los actos vandálicos. Quiero decir que la mayoría de este país es mucho más sensata con la pluralidad religiosa y con la libertad.
Es ya una cita ineludible, hoy 25 de Marzo Jornada por la Vida. Numerosas concentraciones en casi todas las capitales de provincia. Manifestación para el sábado 26 en Madrid a las doce del medio día, actos a lo largo de todo el fin de semana en las diferentes provincias. La reacción frente a la nueva ley del aborto va tomando cuerpo y calando en la sociedad. Las cosas se dicen primero en la calle, luego van generándose las reacciones de todo tipo. Y es evidente que tras la permisividad de estos veinticinco años desde la aprobación de la primera ley, el aborto se ha convertido en una plaga que clama al cielo. Son miles los niños suprimidos en el vientre de sus madres, mediante un proceso inhumano. Se ha mostrado el dolor de los fetos, por mucho que intenten evitar presentarlos a la opinión pública. El aborto nunca debió de convertirse en derecho. Roza la perogrullada, la muerte toma carta de naturaleza y se hace derecho. Hay por tanto derecho a matar. Y eso es un contrasentido con el deber de respetar la vida de cualquier ser humano. Se ha desprotegido al ser más débil, que no es por tanto sujeto de derecho. Antes se consideraba despenalizado en virtud de determinados supuestos que originan conflictos morales de difícil resolución, pero el aborto no era un derecho, sino más bien el límite final de situaciones complicadas.
No siempre nos tenemos que posicionar a la contra del gobierno. Hay medidas que deben alabarse, aunque sean sucedáneos paliativos para hacer como que mejora algo. Me refiero a la supresión de los anuncios de contacto. El PSOE con nuestras estimadas Ministras a la cabeza está intentando poner freno a una vergüenza común en toda la prensa, salvo honrosas excepciones. Piensan, tras largos años de permisividad, que a la prensa tienen acceso los menores, que la venta de servicios sexuales denigra a toda la sociedad, y además se relaciona con el tráfico humano. Nada de esto es nuevo, pero ante tanta porquería bien está que se hable sobre otros temas ajenos al paro y la crisis económica. Espero que no sea un truco barato del prestidigitador en la presidencia del gobierno. Deseo creer que al fin se toma cartas en el asunto. Y me alegraré de poder leer un periódico sin tener que arrancar sus hojas más obscenas.
La “performance” en la capilla de la Complutense de Somosaguas y su posterior acto de desagravio han provocado una oleada de repulsas y adhesiones. Una vez más queda patente la manipulación de ciertos grupos. Tras el suceso un total de 157 profesores de distintas universidades han firmado un manifiesto por la laicidad. Hablan de los supuestos privilegios de la Iglesia católica y eluden el tema principal que es la aconfesionalidad del Estado, por tanto equivocan, una vez más, los términos. Deberían promover un debate sobre el derecho a tener lugares de culto allá donde se consideren oportunos. Un repaso por las universidades europeas daría lugar a menos visceralidad. La religión tiene que estar presente en la vida pública y en los lugares donde se estime oportuno por parte de los creyentes. Es deber del Estado garantizar la libertad de culto. De manera que esos profesores hacen de nuevo de portavoces de un radicalismo que no conviene a la sociedad.
Nos reímos de todo. Es el humor inteligente. Como en las viñetas de Cortés los ninots son caricaturas con volumen y representan la imagen distorsionada de aquello que se quiere ridiculizar. En la falla caben todos, políticos, artistas, atletas o simplemente figuras destacadas de la tertulia rosa y ácida que da tanto juego. Qué podemos decir tras un largo año de acontecimientos. Seguramente que Rouco seguiría llevando la estrella del sheriff, con sus dos pistolas de agua bendita, rociando a los curas de Entrevías y a la cruz de la Jornada Mundial de la Juventud.
La luz es la metáfora perfecta en este caso. Una vela encendida que recuerda las víctimas de Japón, especialmente porque ellos son ahora noticia y siguen viviendo una pesadilla. Aunque todos sabemos que hay miles de víctimas cada día por terremotos de baja intensidad, como la guerra, el hambre o las injusticias. Estamos todos subidos a la cresta de una ola enorme que es la vida. Pero el pueblo japonés está dando ejemplo de dignidad, y también podemos recoger un buen aprendizaje, aunque sea con dolor. ¿A quién se le ocurre construir una central nuclear al lado del mar?. El hombre se siente con el suficiente poder como para vencer a los elementos, aunque ya vemos que no, que todavía tenemos que seguir aprendiendo. Es impensable que un país condenado a revivir temblores cada cierto tiempo, caiga en la avaricia de construir sin cumplir las normas de seguridad. Al menos sabemos que la preocupación por el bien común llevará a tomar medidas para evitar lo que en ocasiones parece inevitable.

Luego nos dirán según lo que pensemos que somos talibanes. Pues vean que finura gastan algunos, en la Universidad Complutense han profanado la capilla, sin ningún tipo de contemplación. Las fotos ilustran tan valerosa gesta, una quedada de cincuenta o sesenta personas, en su mayoría mujeres, que llevan la foto del Papa y vocean consignas contra la Iglesia. En esa actitud desafiante se abalanzaron dentro de la capilla y pese a ser reprobado tal gesto, no se van sin montar el número: lanzan consignas provocativas, se morrean en plan lésbico, vocean contra el Papa. ¿Y todo por qué?. No les gusta la moral católica. En algo coincidimos, a mí tampoco me gusta su moral y no me voy a Chueca vociferando. Lo lógico sería que a continuación organicen otra algarabía en la mezquita de Madrid, ya que son tan valientes, tan reivindicativas, que salgan contra el islam y su machismo que es mucho más duro y humillante para la mujer.
El terremoto de Japón nos muestra imágenes devastadoras. Miles de víctimas sometidos al imperio de la naturaleza. En una sociedad como la nipona completamente tecnificada y preparada para los desastres, la naturaleza ha vuelto a mostrarse con toda su furia devastadora. Debemos reconocer que el azar puede truncar toda una vida en cuestión de segundos. Porque las sacudidas espeluznantes apenas duran unos minutos y generan la fuerza destructiva de una bomba atómica. Queda al descubierto nuestra fragilidad y la vida se muestra con otra perspectiva. Lo importante, reduce considerablemente su listón. Queda patente la condición perecedera de nuestra existencia que puede llegar de manera súbita e inesperada.
Pues sí, decía que sobran las palabras en Cuaresma, pero no sobra la PALABRA. Hay cada día un rocío permanente de lecturas que esponjan los corazones que se abren al Evangelio. La PALABRA nos adentra en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y nos dejamos abrasar por esas estampas que nos llevan a adoptar la misma mirada de Jesús. Eso quiero, eso queremos muchos. Así, de entrada, aunque luego se haga cuesta arriba. Porque este tiempo litúrgico nos prepara para la Pascua que es la alegría de la Resurrección. Y ese misterio da sentido a nuestra espera. En definitiva hay que abrirse a lo pequeño, lo menos relevante, porque de ahí surge lo novedoso. Por eso la Cuaresma no es un camino triste de penitencias, sino la oportunidad para acercarnos a los demás, a quienes sufren, a quienes no nos resultan simpáticos. Hay esfuerzos por iniciar un camino hacia el otro que son mucho más costosos que un ayuno. En definitiva nuestra Cuaresma es irnos despojando de aquello que nos aparta del Señor en nuestra vida diaria.
Si, sobran las palabras, por eso dejo unas imágenes que sirvan como preludio en este tiempo fuerte de la liturgia. Los lectores merecen descansar de tanta palabrería. Para dejar paso a la Palabra en mayúsculas. No dejen de pinchar todas las presentaciones. Es un minirecorrido para todo un intinerio Cuaresma.
Feliz Cuaresma.
Que no, que nos empeñamos en resolver los problemas del mundo y no es eso. Desde que Dios nos puso en la Tierra hemos estado peleándonos por solucionar todos los problemas. Ya nos dijo que seríamos como dioses y nos lo hemos creído. Las naciones son gobernadas con gruesos trazos. Que si economía, que sí industria, que sí empleo. Total que en el gobierno de un país casi no cuenta todo lo que es importante para Dios. El cariño, el cuidado hacia el otro, la paciencia, el no dar por perdido a nadie. Esas menudencias no son importantes para nuestros políticos. Ellos resuelven su papeleta con medidas POLÍTICAS, así en mayúscula. Y claro caemos en errores de bulto que sólo el paso del tiempo se atreve a solucionar. Por eso desde que la mujer consiguió el voto por vez primera, ha llovido bastante. Y de relegarla en labores de pertrecho durante décadas, ha pasado a liderar trincheras por cuota. Y mira por donde caemos en la discriminación positiva. Y es que seguimos dando bandazos de un lado al otro.
Monseñor Osoro ha marcado un Itinerario Diocesano de Renovación. Cuatro largos años donde se profundizará en la Palabra, en el compromiso cristiano, en la formación de una comunidad parroquial viva, activa, dispuesta a la evangelización. La Biblia será la pieza fundamental en torno a la que girarán todas las reuniones. Una por mes, que se incardinará en una reunión comunitaria de todos los grupos. Son grupos de no más de quince personas, plurales, con diferentes edades, que cada parroquia decidirá si se unen por la pirámide de la edad, o dan cabida a un grupo heterogéneo. También se propiciará un retiro mensual para que todos los grupos se conozcan entre sí. La idea no es nueva, con mayor o menor acierto se ha realizado ya en diferentes parroquias. La novedad de ahora es que tiene que llevar a un compromiso vital del laicado.
Estamos a un paso de entrar en cuaresma. Tiempo de reflexión, de purificación, de encuentro con Dios. Pues bien, si manifestamos nuestra fe y la convicción de que es posible vivir la homosexualidad con aceptación plena, sin pecar. Nos llaman de todo. Y es que el pecado horroriza. La gente no admite su condición pecadora. No quiere oír hablar de normas que se convierten en obstáculos a saltar y, en los que de manera inevitable se tropieza una y otra vez. La palabra pecado ha sido expulsada del lenguaje de la calle. Nos han llevado al huerto ciertas teorías psicológicas que consisten en sanar nuestros complejos, nuestras neurosis. Pero a costa de menospreciar nuestra fe. No, no se puede amar a los demás si no logramos querernos y aceptarnos. Pero tampoco es necesario consentir que triunfe el ego, la vanidad, el amor propio que no se pliega ante nadie.
Se han puesto en pie de guerra. El colectivo de gays y lesbianas quiere que se retire el plan sobre educación sexual que el Arzobispado de Valencia ha propuesto a toda la sociedad. Especialmente a quienes desean formar a sus hijos dentro de la moral cristiana. Que no es como se supone ir a por los homosexuales o discriminarlos, sino aceptar que la sexualidad forma parte de una relación de pareja que vive un proyecto de vida de acuerdo a los planes de Dios. Supongo que hasta que no consigan encarcelar a los ciudadanos que no piensen como ellos, no pararan en su deriva totalitaria. Quieren una sociedad bisexual para normalizar una situación que se sale de lo normal, pero que ellos nunca aceptarán como tal. Llevan años forzando a la sociedad a admitir sus tesis. Son fuertes, tienen contactos, dinero e influencias en los círculos del poder. Promueven una sociedad donde la familia no sea la célula fundamental, donde cualquier grupo pueda constituirse familia, ese es el caldo de cultivo que se nos viene encima.
Resulta difícil sustraerse a la opinión de los expertos. Todos ellos encumbran El cisne negro. Una brillante interpretación con merecido Oscar. Una puesta en escena sublime. Una música y una luz espléndida. Pero, siempre hay un pero. Y en este caso es relativo al tema. La lucha titánica de la protagonista por la perfección, su miedo a perder el protagonismo en el personaje que está preparando; la forzada inmersión en ese personaje, cuyo trágico final, en la famosa obra de El Lago de los cisnes, se reproduce desde la introspección psicológica. No justifica la elección de los acontecimientos en la puesta en escena. Tal vez, merezca un punto y aparte el final, demasiado forzado. Resulta increíble que alguien con una herida profunda, pueda realizar una esforzada ejecución de danza clásica.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató