La meteorología pronostica que este domingo vuelve el invierno. Esa oscilación de anticiclones que nos sumen en una primavera anticipada, para dar paso a una nueva oleada polar, ha hecho de este invierno un manojo de cambios en el ropero. Saca la colcha, esconde la franela, cambia los tejidos de pana por el vaquero liviano. Y así seguimos en una sucesión de altibajos que parodia la situación política del país. Porque aquí, señores, no se fuma por decreto en ningún local, pero se permite el botellón bajo el frío de las farolas; y por decreto reduciremos el límite de velocidad, para gastar menos. Ya andábamos a medio gas, pero ahora es evidente que la crisis de los hermanos musulmanes empieza a ronronear por occidente. Es lo que nos faltaba, más golpes que siguen dejando kao al atribulado Ejecutivo que emulando a Gadafi, está dispuesto a morir antes que dejar su sede vacante.
Hay tronos que se pierden con gallardía, por el contrario hay reyes destronados que caen como un guiñapo de guiñol, derribados por los acontecimientos sin que desaparezca el rictus de asombro anonadado de sus labios y el vacio agónico de su mirada. En Libia, engaño socialista de un sátrapa sin entrañas, ávido de dejar su nombre en los libros de texto con la misma aureola que el mítico Aníbal, el coronel ha sido rebasado por un pueblo cansado de tanta tropelía. Y el ejemplo debería servir como imagen pública para escarnio de arribistas y corruptos tocados por el síndrome del cesarismo.
Pero suceden cosas tan extrañas como el intento de empapelar a Benedicto XVI por totalitario. Y es que algunos quieren imponer sus criterios a golpe de demandas sin sentido. Entrar en el túnel de la Justicia es el filón para los medios que tienen asegurados titulares durante años. Llevamos detrás de la trama de la Gürtel desde que el bigotillo bisoño de mi sobrino comenzó a despuntar, aquello se ha convertido en una frondosa barba y el imberbe joven luce ya sus primeras entradas en las sienes, despuntando una incipiente madurez. Y es que no hay nada como seguir con la geografía personal para reconocer los hechos y fijarlos en la memoria. Ahora suena más el caso Faisán y el arte de cetrería toma el relevo en la crónica diaria.
Pero no dejamos de recordar a Roldán y su escapada cinematográfica y entonces la memoria da un vuelco. Sí, recordamos mucho mejor el día en que salíamos a la calle pidiendo un país más democrático, reconocemos aquellas patillas de los setenta y la movida de los ochenta, el jolgorio de los noventa y el fatídico milenio desplomando dos torres gemelas recién iniciado el siglo XXI. La memoria geográfica nos evoca el vestido recién estrenado junto con las imágenes del televisor. Por ejemplo, no sabemos qué dijo el discurso del rey aquel 23 F, salvo que apoyó la democracia e hizo volver a los cuarteles a los militares; pero sí tenemos fijada la imagen de su lozano rostro y nos asombramos de que ahora sea un abuelo al que ya le rebosa la curva de la felicidad.
Este invierno revolucionario que ha incendiado los países islamistas con sus revueltas populares, nos recuerda aquel mayo francés. La diferencia es que allí unos jóvenes querían cambiar el mundo desde las Universidades, ahora los jóvenes universitarios lo que quieren es tener un trabajo digno y un futuro en su país. No deja de ser una aspiración humana a la que nadie le puede negar su derecho. Ojalá las mentes preclaras vean las barbas del vecino y pongan las suyas a remojar. Porque el efecto dominó puede extenderse de manera incontrolada, golpeando a quienes se creen seguros y a salvo. Y es que recaudar impuestos en las clases más necesitadas, mientras se llegan a acuerdos con los holdings responsables de la crisis, puede llevar al hartazgo de la ciudadanía.
Los comentarios para este post están cerrados.
Sofia, esto está muy crudo, tengo dudas razonables que pueda existir "democracia" ya ves lo que nos cuesta a nosotros y se supone que somos occidentales, aún así que Dios los guie.
saruce, estoy totalmente de acuerdo contigo, además que el 20% de los puestos de la administración son de sus familiares, con ello te he dicho bastante. Yo sigo votando con la esperanza que alguna vez sienten la cabeza...esperanza no me falta, pero piso tierra.
Pero soluciones no parece haber. Porque lo que ocurre en esos países islámicos no sé si les traerá democracia o no -esperemos que sí- pero lo que no les va a traer es esos puestos de trabajo que querían ni esos servicios de salud, educación, jubilación que esperábamos todos de la sociedad del bienestar -que parece que se convirtió en utopía sin posibilidad de realización.
Al margen de que los politicastros no cumplan lo que prometen en sus programas, ocurre que no se ven alternativas. Así que no sé a dónde volver la mirada buscando una salida.
Apenas sientas en ti alguna tentacion, has de hacer lo que los niños cuando ven algun lobo ó algun oso en el campo, que al punto corren á echarse entre los brazos de su padre po de su madre, ó á lo menos los llaman para que les ayuden y socorran: acude tú á Dios del mismo modo implorando su misericordia y su auxilio, que este es el remedio que nos enseña nuestro Señor: Orad para que no entreis en la tentacion175.
Si con todo eso ves que la tentacion dura ó se acrecienta, corre espiritualmente á abrazarte con la santa cruz, como si vieras delante de tí á Jesucristo crucificado: ofrece no consentir en la tentacion, pídele socorro para vencerla, y persevera todo el tiempo que durare la tentacion, protestando que no quieres consentir en ella.
Pero en tanto que haces estas protestas, y rechazas el consentimiento, no mires á la tentacion al rostro, mira sí á nuestro Señor; porque si fijas tus ojos en la tentacion, en especial cuando es muy violenta, podrá hacer tit...
Ana_MS, lo único que nos "está permitido" a los ciudadanos de a pie europeos, y especialmente a los españoles, es ir a votar cada equis tiempo. Y punto gordo.
Una vez introducidos nuestros votos en las urnas, tiene lugar el desarrollo de toda una ingeniería bajuna, o patio de Monipodio, donde se produce un canjeo de escaños, o quizás una puja innombrable, hacia el mejor postor, para llevar al poder al mejor "comerciante", o al que tuvo más oscuras razones (dinero e influencias) para convencer.
Una vez en el poder, el político profesional pasa a controlar todo el tinglado (partido + militantes + simpatizantes + enchufados + poder económico + los otros poderes del estado), y prepara las leyes que le vengan en gana, y si no existe quorum democrático, las dicta por decreto ley.
¿Crees que se respetan los programas?. No te rías, por favor.
Yo he leído programas de "casi" todos los partidos políticos.
Y no soy pesimista, amiga mía.
Carmen:
La desvergüenza de esta gente es impresionante. Al igual que el tiranosaurio Gadafi, otros prefieren que se hunda el pais antes que abandonar sus poltronas (y sus sueldos millonarios y prebendas, claro). ¿Cuanto tendremos que aguantar hasta que también nosotros explotemos y salgamos a la calle pidiendo elecciones antes de que nos hundan del todo?.
Un cordial saludo.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató