
Señor, enséñame a amar.
Cuando la calumnia me rodee
que no tenga odio en mi corazón.
Cuando la mentira me salpique
que desee lo mejor a mi enemigo.
Cuando la maledicencia me oprima
que mire siempre tu rostro
para no caer en la venganza,
para sanar mi corazón agitado,
para responder con bien, orando
por aquellos que me hicieron daño.
Pero yo Señor sé que sola no puedo,
que necesito que me inunde
Tu mirada, que me sane por dentro.
Porque por mi misma estoy llena de impotencia.
Me pides amar al enemigo
y ni siquiera sé amar al amigo.
Sana mi interior de envidias,
de deseos mundanos que me alejan
de Tu presencia. Vacía mi corazón
de todo aquello que me separa de Ti,
porque todavía pienso como el mundo.
Dame la fuerza de poner la otra mejilla,
de orar por mis enemigos, de procurar
hacerles el bien, aunque me duela.
Porque el amor duele. Duele perdonar,
duele escuchar cómo nos ofenden
y dejar los brazos caídos.
Gracias por ser mi guía en la oscuridad
Mi luz en la noche
Mi Dios y mi Todo.
Carmen Bellver
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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Sor Gemma Morató