Diálogo sin fronteras

San Valentín y el amor que todo lo supera

13.02.11 | 16:53. Archivado en Actualidad
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A un paso de San Valentín, efeméride merenguera por antonomasia, que convoca los más absurdos cotilleos sobre la química del amor, y promociona deliciosas veladas regadas con cava en algún refugio paradisíaco, me da por pensar en las parejas de toda la vida. Las que no necesitan fiestas, ni regalos, ni memeces consumistas. ¿No se han fijado que todo, absolutamente todo, se ha comercializado?. No se bautiza sin celebrar el acontecimiento por todo lo alto, parece que lo de menos sea el sacramento. Luego están las comuniones y sus absurdos trajes y regalos, les siguen las bodas, los cumpleaños, las onomásticas. No hay nada que no se celebre con regalo, tenedor y cuchillo. Y hasta se inventan días para celebrar lo que es de sentido común.

No es que sea inmune a los detalles. A todos nos gusta la delicadeza de las personas que amamos. Pero tal vez sea el momento de reivindicar la austeridad, para conseguir cambiar el consumismo, por una relación más cordial que pomposa. Me gustan las cosas sencillas, y espero que otros compartan las mismas inquietudes. Odio disfrazarme para actos sociales. No soporto las reuniones multitudinarias. Y reivindico el guiso casero, el pastel de la abuela, la sobria celebración en casa y con los amigos, sin necesidad de retóricas de papel cuché. Y estoy segura que mañana más de una pareja no podrá celebrar a lo televisivo su relación, pero no por ello dejará de ser cultivada con algún gesto de generosidad que no lleve envoltorio y lazo.

En principio lo más normal es llevar a Dios la relación entre dos. Y darle gracias con una eucaristía, porque el sacramento del matrimonio es sagrado. Y el milagro del enamoramiento merece agradecimiento. Por eso reivindico el derecho a celebrar San Valentín con la presencia del Cuerpo de Cristo en un día en que se festeja el amor. Y es que precisamente de amor, del verdadero amor, es de lo que se trata; de ese que no se reduce arrumacos sino que conlleva el ceder al propio capricho para contentar al otro. De ese amor, que está lleno de sacrificio y renuncias, se habla poco estos días. ¿Qué van a celebrar dos pipiolos en una cena de mesa y mantel, si antes no han tenido la experiencia del sacrificio de los propios caprichos para contentar a quien se ama?.

¿Y dónde se queda el amor a los hermanos, a los amigos, a los compañeros?. Porque toda la vida es una aventura emocional cuya travesía se llena de rostros, rostros que también nos dejan pero que no por ello dejamos de amar. Supongo que a un soltero le debe saber a rayos que su mirada tropiece con el ágape publicitado de San Valentín. Y es que cuando nos ponen a tiro las celebraciones, hay quien es infeliz si no puede acceder a las mismas. Pero no dejo de pensar que mañana se puede celebrar el amor en todas sus variantes, sin necesidad de consumir de manera predeterminada.

Me imagino a las veroniquesas de Lerma que ayer celebraron en la catedral de Burgos su entrada en una nueva aventura de amor. Y pienso que tienen todo el derecho del mundo a celebrar San Valentín, porque el amor en lo más importante en su vida y llevan una alianza que así lo testimonia. Total, que hay motivos de celebración cuando las virtudes humanas se adquieren mediante actos deliberados. Cuando con ayuda de Dios, practicamos el bien. La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios y a nuestro prójimo, por amor de Dios. Con su ayuda recorremos un camino pedregoso y cuesta arriba. No hay mejor resumen para este acontecimiento que las palabras de San Pablo:

“La caridad –el amor- es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta".

(1 Co. 13, 4-7).

Creo que es el canto más hermoso de un tipo de amor que no se publicita en el día de San Valentín. Y me ha parecido que valía la pena recordarlo. Que ustedes lo disfruten.

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 14.02.11 | 09:34

    Carmen: ¿qué decir ante reflexiones tan sensatas, como siempre? Claro que el día de san Valentín está prostituido por el negocio, que parece que es lo único que nos interesa. El angelito o angelote del amor no es en nuestra cultura el Espíritu Santo o un arcángel sino el pagano cupido. Una broma. Enamorada de la Vida, feliz día de san Valentín.

  • Comentario por acolito 13.02.11 | 12:59

    "Justus cum ceciderit,non colidetur:quia Dominus suponit manun suam" "( El justo cuando cae,no queda abatido,por que el Señor le sostiene con su mano")Salmo 36.24

  • Comentario por acolito 13.02.11 | 12:52

    San Valentin Segun la tradiccion de los santos padres fue un sacerdote romano que debio de sufrir el martirio hacia el año 270..En el lugar de su suplicio en la via Flaminia,hizo construir el papa Julio I, una basilica que fue muy visitada.De Roma paso el culto de San Valentin a Terni,donde la piedad cristiana le dio el titulo de obispo.;ello dio ocasion a que se creyera en la existencia de dos personajes distintos,pero en realidad se trata de un mismo santo.(texto de Dom Gaspar Lefebre,benedictino de San Andres)P.D.Este benedictino no tiene nada que ver con Monseñor Lefebre.

  • Comentario por saruce 13.02.11 | 12:27

    ../..Y cuando observamos su ejemplo, podemos apreciar que todo un Dios se encarna en una de sus criaturas, para concederles una mejor vida, a sabiendas que ese "gesto" le va a costar ser rechazado por aquellos a los que ha venido a ayudar, y va a recibir una respuesta dolorosa y cruel a sus buenas intenciones.
    Después de todo ese trance, en lugar de decir "ahí os quedáis, que Yo me vuelvo con mi Padre", nos suelta una serie de frases para meditar, como la de "Perdónalos Padre, que no saben lo que hacen".
    Porque Amor es vida y perdón, risa y perdón, llanto y perdón, esperanza y perdón, pasión y perdón, ilusión y perdón...
    Y creo que no vale aquello de "perdono, pero no olvido", si queremos llamar amor a nuestro sentimiento.
    El perdón del que ama, debe ser total.
    Porque aquel "te quiero porque te quiero, y porque quiero quererte", no debe enturbiarse con la condición egoísta de no otorgar perdón a la persona amada.

  • Comentario por saruce 13.02.11 | 12:13

    ¿Existió, en realidad, San Valentín, tal como nos lo pintan en el comercio?.
    Posiblemente no, pero tampoco importa demasiado.
    Algunos lo consideran un leve tirón de orejas, una sutil llamada, un recordatorio que hasta se hace pesado, para que no nos olvidemos de pronunciar un "te quiero", casi siempre acompañado de un pequeño detalle.
    Sea como sea, hago mío ese afán de recordarnos a quienes nos han acompañado íntimamente, a lo largo de la vida.
    Y ES QUE el amor puede ser "mucho más" de cuanto se imagine, se desee, o se viva.
    San Pablo habla muy bien de la sustancia del amor, a veces, y puede servirnos de guía, en los momentos de dudas, pero creo que se queda "corto".
    ¿Cómo describir una vida compartida con otra persona, trabajando a diario para mantener y convivir en armonía, y buscando en todo momento la felicidad del otro, con simples palabras?.
    Jesús de Nazaret no se para en detalles y dice: "Amaos como yo os he amado".
    ../..

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