Los más optimistas prevén una primavera democrática tras las revueltas islamistas. Pero a mí no me quitan de la cabeza que el número 11 ha sido fatídico en dos ocasiones. Y eso que le habíamos atribuido al número 13 el augurio de la mala suerte. Pues hete aquí que el 11 nos lleva de las Torres Gemelas a la Estación de Atocha. Y recién estrenado el año asistimos a la convulsión en toda la geografía de Oriente Medio. Es como para inquietarse con esta numerología de advenimientos desastrosos. Y no, no es que yo reniegue del derecho a que el pueblo se levante protestando contra tanta corrupción y francachela. Ya quisiera ver el mismo ímpetu en tierras de la piel de toro. Aunque sólo fuera para que a sus señorías se les atragantase la nómina y vomitasen alguna ley contra sí mismos. Vamos, una reducción de dispendios en toda línea, un rechazo a sobresueldos y dobles nóminas; una congelación de indemnizaciones bochornosas.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató