Mi querido Anás, me preguntas por qué celebramos el día de la paz si en el mundo hay tropecientas guerras. Y es verdad, pero recordamos a Gandhi el apóstol de la no violencia, con la esperanza de que nos haga instrumentos de la paz. Esa que no necesita de armas, la que se consigue con el diálogo y el respeto mutuo. Pero es verdad que el mundo está en guerra, aquí tenemos más de cuatro millones de víctimas de esa guerra comercial que entienden solo unos pocos. Aquellos que marcan las líneas a un país, con efectos colaterales.
Estamos asistiendo a un tour de forcé entre dos manera de sentir y ser cristianos. Se refleja en la blogosfera, que en un intervalo relativamente corto ha visto nacer una eclosión de blogs con matiz religioso; bien sea de teología, de actualidad de la vida de la Iglesia, o de opinión. El caso es que hay mucho y muy bueno donde elegir. Ya vivimos en este portal la secesión de un grupo que deseaba mantenerse fiel a la Iglesia, ajeno a las veleidades reformistas que algunos teólogos apoyan en este portal. Esa dinámica permanece como una espada de Damocles y el fenómeno se refleja en toda la blogosfera. La Croix.com, portal religioso francés, hace mención de la cantidad de bloggers católicos que están dispuestos a opinar en la red, hasta insinuar que su federación constituye un lobby al que se debe estar atentos.
Es un título atrevido pero no deja de ser el síntoma de un malestar evidente. La pérdida de credibilidad de la Iglesia en este momento afecta a la mayor parte de los padres que deciden no educar en la fe cristiana a sus hijos. No los bautizan, no los confirman, no les hacen partícipes del don de la fe; probablemente porque ellos mismos no son conscientes de lo que está en juego. Consideran que así son más libres. Es el caldo de cultivo del pensamiento relativista. Pero las preguntas últimas no desaparecen por mucho que la sociedad las sepulte. Y el vacío existencial de nuestras generaciones más jóvenes nos pasará factura.
La última propuesta de Clint Eastwood toma el sugerente título de “Más allá de la vida”. Era de esperar el interés del público por conocer cómo plantea el tema el actor-director que ya va rondando una edad en la recta final de la plenitud de facultades. Y si en un principio resulta atractivo el tema para determinado tipo de público, lo cierto es que el film se queda en un thriller casi televisivo, con una buena factura, propia de un excelente director. El tema plantea tres historias diferentes que van a converger de manera casi forzada. Probablemente el guión de Peter Morgan es lo peor de la película. Un tema así no se puede banalizar con parapsicólogos que adquieren el don tras un accidente. Ni forzando un encuentro casual entre los tres personajes casi al final de la cinta.
Nos encontramos celebrando la semana de oración por la unidad de los cristianos. Me parece que todo lo que se haga en ese sentido merece la pena. Pero no olvidemos que esa bendita unión también es necesaria en las mismas filas de nuestro catolicismo. Porque mientras unos reprueban la Iglesia calificándola de trasnochada, otros desean revivir la gloria del pasado, con ciertas liturgias que no voy a nombrar y que no quiero denostar. Sólo resalto que la propuesta del Papa por la Nueva Evangelización entra de lleno en nuestra misión como fieles creyentes. Y la oración por nuestra propia unión es tan importante como la que se realiza con las otras creencias cristianas.
Hay situaciones en las que te encuentras en permanente déjà vu, la tregua de ETA pertenece a esa categoría. Tengo en mi memoria la imagen de las sucesivas treguas; gogleando, afortunado nuevo término que recoge toda publicación en Internet sobre un tema, descubro asombrada que ETA ha pactado a lo largo de su historia más de una decena de veces. Y todas ellas relacionadas con la negociación de nuevas condiciones para alcanzar la añorada desaparición de la banda. A tenor de los resultados, todos los ciudadanos de este país sabemos que se trata de una nueva extorsión o movimiento estratégico a la espera de días más afortunados. Y bueno, ya hace tantos años que vivimos con esa lacra asesina que prácticamente somos mayoría quienes desearíamos una eliminación de la banda. Por las buenas o por la mano de la ley. Una banda con contactos internacionales cuya financiación parece estar relacionada con el narcotráfico.
Qué complicada es la gestión de la jerarquía eclesiástica, haga lo que haga siempre será criticada. Es un comodín necesario para situar el eje político. Si se dice que la Iglesia es de derechas, uno tiene conseguido el pedigrí suficiente para sentirse progresista. Pero lo cierto es que la Iglesia es más de izquierdas que de derechas, si queremos utilizar el lenguaje político. La inmensa mayoría de sus obras sociales lo atestiguan. Se ocupa de manera pionera de los problemas de la sociedad y lanza su ayuda allí donde el Estado se ve incapaz de llegar. Sin embargo queda bien aplastar la cabeza de su imagen calificándola de derecha cavernícola. Siguen lanzando la falacia de que desean imponer criterios morales a toda la sociedad. Lo que no se tiene en cuenta es que son árbitros imparciales que molestan a los poderosos cuando intentan engañar a sus votantes.
Hay algo que lleva rondando mi cabeza desde hace tiempo. A veces me sorprendo leyendo en la red a la búsqueda de un tema para el post y compruebo con pavor cómo consumimos información. Pienso muchas veces que tal vez debería ofrecer otra línea diferente a la de la actualidad. Creo que la vida resultaba más sencilla con la ausencia de televisión o Internet. Las noticias llegaban, como mucho, los fines de semana. Recuerdo a mi padre leyendo el periódico todo el domingo por la mañana. Mi madre aprendió a leer con los sucesos de cada día en la prensa. También estaba la radio, para el fútbol, y poco más. Lo cierto es que la prensa, la radio, la televisión, Internet, nos hacen perder muchas veces la tranquilidad. Llaman a nuestra ventana los telediarios con su ración de guerras y cataclismos. Y lo que antes era una profunda congoja por el sufrimiento que veíamos reflejado en algún país remoto, hoy se convierte en un titular que se desvanece, casi al día siguiente. Algunos investigadores de la mente humana, hablan ya de un cambio de pensamiento, de una fragmentación de la información.

Era de esperar la que está cayendo con la próxima beatificación de Juan Pablo II. En pleno siglo XXI una no espera encontrarse con un santo nada más que en las novelas de vidas ejemplares. Allí la santidad se mide por la distancia en la que sucedieron los hechos, todos ellos notabilísimos y dignos de merecer un sitio en la historia de la humanidad. Por eso nadie osa suponer que es contemporáneo de un santo, porque no les llegamos ni al tobillo. Sus gestas están llenas de una aureola magnificada y sueles olvidar que a muchos de ellos les olía el aliento o no tenían nada de simpáticos. Vamos que un santo es un pedazo de hombre y mujer como todo el mundo al que Dios le ha puesto seguimiento y formación continua.
Nuestros amigos laicistas van a estar sembrados con sus tics de siempre, pero da lo mismo, no vamos a callar. Ayer ante el bochornoso cierre de la capilla en la Universidad de Barcelona, por las protestas y boicots totalitarios de un grupo de impresentables, que atentan contra la libertad religiosa de este país, surgió la necesidad de tomar iniciativa con un manifiesto que proviene del sector más juvenil de la blogosfera. Me refiero a Fidel Mateos, blogger de esta casa y responsable de la iniciativa Jóvenes Cristianos en Acción. No hay duda que se movió con rapidez, ahora esperamos los apoyos y la solidaridad de todos los sectores de la sociedad.
De momento ya hay un manifiesto abierto en el blog "libertad religiosa en España".
“Benedicto resucitó el infierno y acabó con la idea del limbo”, ahora dice que “el purgatorio es un fuego interior que purifica al alma del pecado”. Con titulares de esta índole se estrenaban los periódicos tras la catequesis de este miércoles. Y es que no es frecuente volver la mirada al catecismo para recordarnos que orar por los difuntos es una de las obras de misericordia que se relaciona precisamente con la capacidad de interceder por aquellas almas que sufren el purgatorio. Y viene bien recordar que nuestros apegos mundanos nos impiden gozar de la presencia de Dios, hasta haber purificado nuestro interior en el camino hacia el cielo.
Hasta ahora las noticias siguen confirmando la persecución de los cristianos en países islamistas. No parece que nos importe mucho. Aquí no salimos a la calle para apoyar a nuestros hermanos en la fe. Basta una caricatura para que ellos amenacen vociferando. Es curioso, pero la solidaridad de los ciudadanos europeos capaces de acudir a cualquier manifestación, no mueve ni un dedo para protestar por las víctimas de la violencia religiosa. Y los datos hablan de una persecución que ya ha movido a algunos primeros ministros en tibias notas de repulsa. Para cuándo la protesta formal de la Unión Europea y sus ciudadanos. El silencio de hoy será la vergüenza del mañana.
Las fuentes no engañan, la asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada recoge puntualmente los datos. Miles de cristianos están siendo masacrados. Sudán busca en un referéndum separarse del norte de mayoría musulmana, intentando asegurar la paz en el sur de mayoría cristiana que siempre se han sentido ciudadanos de segunda. En otros países el goteo periódico de muertes, atentados y coacciones está llevando al exilio a miles de cristianos. ¿Qué sucede?. Hasta hace poco musulmanes y cristianos convivían armónicamente. Son cientos los religiosos que se encuentran en países de mayoría musulmana. ¿Tienen que temer por su seguridad?. Pues al parecer esa es la tónica. No están seguros. La Santa Sede ha denunciado que los cristianos son el grupo religioso más perseguido del mundo.
Me gustan las historias de conversiones. Es como un soplo de esperanza. Dios sigue llamando de diferente manera a la gente. Puede encontrarlos en el ocaso de su vida o tras una existencia vacía y sin sentido. Puede hacerlos regresar a una fe vivida tras años de lejanía e indiferencia. Llama a hombres y mujeres de diferente condición. Lo hace a su modo, tomando el tiempo que necesita. Y esas vidas no vuelven a ser lo que eran. La gente que encuentra el tesoro de la fe, no lo quiere perder. Y sin embargo cuántos hay que tienen esa fe dormida, ahogada por el frenético ir y venir de nuestro tiempo.
Sí, yo también lo recuerdo, el título hace referencia a una película protagonizada por Warren Beatty. Lo tomo prestado porque me recuerda el poco aprecio que tenemos por esa dimensión que supone toda la eternidad. Hablar del cielo o del infierno es entrar en terreno minado. No soportamos la incertidumbre, de manera que evitamos pensar en ello. Sin embargo, el cielo constituye la mejor parte tras nuestra corta existencia. Vivir en el cielo, según el catecismo, “es estar con Cristo”. Me he puesto a leer todo lo referente a este apartado, con sus citas bíblicas, su referencia a los santos padres. Y he de confesar que, al menos en los últimos años, no recuerdo ninguna predicación sobre el cielo. No voy a entrar en el purgatorio, lugar lóbrego y de mala fama al que muchos niegan la capacidad de purificación que la Iglesia le atribuye. Pero vendría bien repasar algunos datos sobre todo ello.
Hace años que dejé de fumar, y no me puedo quejar, me va bien. Pero ahora los Reyes nos han traído una ley llamada intolerancia. Sorprende que se prohíba fumar en locales que son propiedad de otros, en los que se ejerce la libertad de expresión y de condumio. Es como si nos obligasen a pedir el menú del día. Una barbaridad. Está bien que se conciencie a la gente para no fumar, pero esto otro suena a ley seca, a totalitarismo. En serio, bastaba con respetar los lugares libres de humos, o añadir la coletilla “aquí se fuma, si le molesta no entre”. No sé, en un país que tiene libertad para ejecutar a un inocente, considerándolo poco menos que un adiposo quiste en el vientre de su madre. No se termina de entender que se prohíba fumar de este modo tan cerril. Y puestos a pensar, nos vienen las mismas dudas de siempre: ¿No estarán fabricando una cortina de humo?.
Enerva mucho leer los exabruptos del Sr. Sopena en El Plural. Especialmente cuando los encuentras en una web que presume de ser cristiana, pero que no defiende a quienes atacan a la Iglesia. Que se acuse a monseñor Rouco de sacar la caballería en un gobierno socialista y no en el del Sr. Aznar, es cuanto menos curioso. Tiene razón al afirmar que la Iglesia no salió a la calle contra la guerra de Irak, pero espero que no padezca una incipiente pérdida de memoria, puesto que a la calle se echó un buen número de creyentes, asociaciones y partidos políticos. Sin embargo es cierto que sólo se escuchó la valiente voz del Papa para pregonar que no se invadiese Irak. Después de tantos estacazos mediáticos, al menos le reconocen algo al Vaticano, la independencia de criterio. Pero volviendo a su alegato contra la Misa de las Familias, cabe señalar, que monseñor Rouco ha liderado estos últimos años una concentración religiosa. Algo que pone de mal humor al Sr. Sopena y sus afines de todo tipo de pelaje, que prefieren las carrozas horteras de otros movimientos. Y es tan respetable hacer uso de la calle para enorgullecerte de tu condición de ciudadano de pleno derecho, como para ejercer la libertad religiosa en una Eucaristía multitudinaria.
El recorrido por los diferentes medios de comunicación nos confirma que se sigue manipulando la convocatoria por la Familia. Ayer pedía a los obispos que no se equivocasen, que no conviertan en una fiesta kika lo que debe ser una Eucaristía por la Familia, así en mayúsculas, porque orar entra dentro de lo cotidiano. Y porque unirnos en la oración en una convocatoria multitudinaria es un reto poco común. Por eso hay que tener mucho tiento en como lanzar el envite. Y parece que las cosas van mejorando, en el discurso y en las formas. Se han evitado signos conflictivos, tipo banderas o eslóganes fuera de contexto que no tienen cabida en un acto religioso. Pero pedimos un poco más, pedimos que los kikos dejen de monopolizar la Misa de las Familias. No les pedimos que no vayan, porque son Iglesia y deben acudir, sólo que se difuminen junto al resto de familias cristianas. Y si hay que dar testimonio, que se utilicen familias de todo tipo, con pluralidad.
Hoy tendrá lugar en la plaza de Colón la celebración de las Familias. Un cita que parece tener vocación de perpetuarse y también de propagarse con mayor o menos énfasis en las respectivas diócesis. La Sagrada Familia se celebra en los días de la Navidad y es motivo junto con los Santos Inocentes de una nueva visión de contenido muy particular. Hoy los Santos Inocentes sirven para orar por las víctimas de los abortos que sufren un incremento paulatino con una frivolidad que roza lo vergonzoso. La legalización de la píldora del día después expedida sin receta ni justificación moral, muestra el carácter inequívoco de la corrupción social en la que estamos inmersos. La Iglesia toma las riendas para mostrar que otro camino es posible.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo