Estamos a un paso de la Semana Santa, la Iglesia se viste de gala para dar paso al misterio de la cruz, que se desvelará con la Resurrección. Esa es la esencia de nuestra fe y algunos la quieren cambiar. No admiten el dolor, como obra de un Dios que es padre y nos ama. Efectivamente visto así parece una contradicción insalvable. Pero no se trata un Dios sádico que disfruta enviando a su hijo a la muerte más atroz. Se olvidan que ese Dios se hace hombre para compartir la impotencia de la injusticia y la sin razón de tanta maldad en el mundo. Y se hace hombre para ofrecerse al mismo nivel que todos los crucificados del mundo. Para morir en un aparente fracaso de proyecto vital. No obstante, todos sabemos que no fue así, que tras esa muerte se encuentra la Resurrección y con ella la promesa de que a todos nos espera la misma suerte en manos de la Divina Misericordia.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo