Querer hacer una Iglesia plural, abierta a la sociedad, dialogando con la cultura de nuestro tiempo, es como intentar hacer churros sin aceite. Una institución que lleva más de dos mil años influyendo en el mundo y predicando un mensaje de salvación que surge en un pueblo oprimido por una invasión del país más poderoso del mundo, forzosamente tiene que tener aristas que choquen con la realidad actual. Hay que integrar su pasado, no escandalizarse del mismo. Pero lo curioso es como algunos intentan destruir desde dentro, la buena fe de la gente, influir para cambiar y adecuar a sus intereses el mensaje de Jesús.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo