Así es, tal y como el título subraya. España está de duelo. Han muerto miles de seres extraídos del vientre de su madre. Se ha promocionado el negocio del genocidio silencioso de unos seres que no merecen siquiera contar como muertos; son nada, menos que nada, vacio. Pero el clamor de sus voces nos despertará de esta somnolencia a la que se ha sometido a miles de personas. El clamor de sus voces resonará algún día para toda la población. Las muertes y los genocidios pasan a las páginas de la Historia y cuando se leen nadie comprende ni el cómo ni el por qué un pueblo no se revolvió contra aquello.
Tenemos miles de precedentes que somos incapaces de entender. Desde la esclavitud hasta los bocadillos de cristianos para leones hambrientos. Ustedes pueden considerar que nadie obliga a abortar, pero si hay toda una cultura que acepta el aborto como derecho, no se quejen cuando se cuestione jurídicamente quién es válido o menos válido para seguir existiendo. Frente a ese dislate la única voz que sigue alzándose es la de cristianos y personas de buena fe. Todos entendemos que el aborto es un fracaso, no un derecho. Y que la cultura, la buena cultura, exige educar para la vida, no para la muerte.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo