Estamos en la era de las comunicaciones y hemos de aprovechar para presentar el periodo de la Cuaresma como lo que es: un tiempo de conversión, de reflexión que nos llevará del pecado a la gracia. A la Resurrección. Estamos viviendo cuarenta días que rememoran otros tantos que Jesús permaneció en el desierto. Y hablar del desierto es hablar de crisis personales, de encuentros y desencuentros; momentos críticos donde se zarandean todas nuestras creencias y nuestras ideas. Las tentaciones de Jesús siguen en vigor. Todos nos podemos vender por un plato de lentejas; lo terrible es construir la vida entorno al poder, el deseo del éxito y la satisfacción personal. Los panes que nos ofrecen la tentación de hoy, no son panes para saciar nuestra hambre, sino más bien panes del consumismo; el lujo del fondo de armario para aparentar, para estar al día. Panes de acuerdos poco claros para rentabilizar la empresa a costa de la salud de los trabajadores; acuerdos leoninos para sobresalir por encima de los otros.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo