Tengo que reconocer que me he quedado esperando una refutación de nuestro insigne exorcista padre Fortea al teólogo Masiá. Imaginaba un debate tipo duelo, una de esas buenas películas del oeste, solos frente a frente y yo detrás de los cristales, asomando apenas la cabeza. Así que no que no tenía sentido blandir el catecismo para recordar las verdades de la fe, que según la Iglesia católica debemos creer. Y en caso de no entender, debemos poseer la suficiente humildad para reconocer que hay asuntos que nos superan. En el plano de las ideas los filósofos y los teólogos son como los corredores con maillot amarillo, van despegados del pelotón circulando por libre y entre ellos. El resto de los creyentes, para andar por casa, no utilizamos maillot, nos basta el chándal. Si eso es tener una fe inmadura, bendita fe. A mí la fe madura me está dando en la nariz que es esa que cae por su peso en el suelo y se pudre sin remedio.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo