Iba a callar, a dejar que el silencio me diese un poco de respiro; iba a callar porque hablar sobre los demás es hacernos responsables de lo que decimos; iba a callar, pero ¡ay, como guardar silencio si la Palabra te sorprende y te prende cada día!. Por eso, porque hoy un rudo pescador escucha decir que tire las redes y las tira, fiándose, después de haber bregado toda la noche y no haber pescado nada; por esa confianza de un hombre rudo y experto en su trabajo, tengo que decir algo Señor. Algo que les haga pensar a los demás la fuerza que tiene tu Palabra.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya