A Bono le pasa lo mismo que a Zapatero, se ha situado en un mundo de fantasía y quiere seguir anclado en su discurso, porque éste les ha ido dando buenos resultados. Pero lo cierto es que Bono está haciendo daño al católico con principios socialistas y jugando con la buena voluntad de muchos jóvenes educados en el voluntariado y la solidaridad. Por eso insiste que “al final de la vida nos examinarán del amor”. Es un canto de sirena que viene sonando desde hace treinta años; un canto de sirena que captó lo mejor de la vida consagrada. Hoy un religioso que no sienta simpatía por una distribución justa de la riqueza, por la educación, por la sanidad, por las ayudas sociales, entraría en conflicto consigo mismo.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
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Asoc. Humanismo sin Credos
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