Metidos de lleno en una crisis económica y social cuyo futuro sombrío nos persigue de manera implacable, no obstante hay voces animosas que vislumbran una luz al final del túnel. El ser humano sabe salir siempre a flote, está bendecido, no me canso de repetirlo. Puede lanzarse al abismo y crear monstruosidades, pero en algún momento el péndulo oscila de manera natural y todo regresa al cauce adecuado.
Yo sólo puedo añadir que mantengo firme la fe en Dios que me hace esperar lo mejor, aún en situaciones críticas. Por eso creo que la actitud del Parlamento Europeo que toma el derecho al aborto y la retirada de los crucifijos como un tema candente de debate, es una especie de despertador. Creo que la situación actual está sacudiendo la conciencia dormida, aletargada durante generaciones. Aquí acuden inmigrantes de todo el mundo y la tasa de natalidad es de las más bajas, sólo crece la de la inmigración. Sin embargo, el debate suicida es considerar el aborto un derecho, sin proteger la maternidad y la conciliación de la vida laboral y familiar.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo