En este mundo hay veces que caemos del caballo, como San Pablo, cuya conversión celebramos hoy. Puede ser una enfermedad personal o familiar; un accidente; o cualquier otro acontecimiento que produce una sacudida interior. Convertirse es mirar las cosas desde otra perspectiva, ver el mundo con unos ojos diferentes. Las experiencias personales son intransferibles, pero cuando alguien ha vivido un suceso de esas características, siente mayor compasión y empatía hacia el resto de personas que sufren en su piel los arañazos de la vida.
Ayer me quedé sorprendida frente a la reflexión de un hombre que no se atrevía a pedir a Dios la curación de su hijo. Se revelaba interiormente frente a un Dios milagrero. Consideraba que estaba siendo tentado por querer que rompiese el curso inmisericorde de la enfermedad. Sentí lástima por esa persona que era incapaz de abrirse a Dios. El camino de la oración también es un camino de súplicas, ruegos y preguntas sin respuestas. Y poder descansar la cabeza a los pies de Jesús, da una paz interior superior a cualquier receta de psicología barata. Sin embargo el hombre apelaba a los efectos beneficiosos de la fuerza mental para justificar el resultado de la oración de petición, buscando que ofreciese un halo de serenidad en el organismo enfermo. Intentaba racionalizar los beneficios de la oración.
No me cabe duda que a Dios no se le puede exigir un milagro, pero si se puede poner en sus manos al enfermo y decirle “Señor si tú quieres puedes, hágase tu voluntad”. ¿Por qué privar de esa plegaria a nadie?. ¿Por qué no recurrir a la intercesión de cualquier beato abierto a derramar las gracias del Señor?. A Dios le debemos presentar todas nuestras necesidades, en la seguridad de que él cuida de nosotros y sabe lo que nos conviene. Y eso no nos exime de buscar a los mejores especialistas, pero cuando todas las puertas humanas se cierran, no dejemos de mirar hacia arriba, lo extraordinario puede suceder, si entra dentro de los planes del Señor.
San Pablo perseguía a los cristianos de buena fe; así también la buena fe es la que cuenta en todas las opciones que realizamos, aunque algunas sean equivocadas. Ese es el misterio de amor que se nos pide, unas relaciones sin venganzas, sin envidias, relaciones sanas. Y crear alrededor un ambiente agradable que promueva la felicidad y la salud. La enfermedad es una fuerza negativa en el organismo que requiere saber dejar hacer a la naturaleza; además de las medicinas para el cuerpo, se necesitan medicinas para el espíritu. Ahí entra de lleno la oración. No tanto para pedir imposibles, exigiendo curaciones, como para dejarse trabajar en paz y con esperanza.
Por otra parte las conversiones personales pasan por esa etapa que el orgullo deja paso a la súplica humilde. Hay mucha gente orgullosa de su sabiduría, de su inteligencia, que es incapaz de sentir compasión por personas menos dotadas. Y precisamente el camino de Jesús nos lleva siempre a hacernos cargo de ese tipo de personas, a ayudarles. Los poderosos suelen recurrir a todo tipo de influencias y contactos antes que a Dios. Pues bien, es cierto que cuando se pierde todo, se empieza a ganar de verdad lo que más importa. Cuando ese hombre se queda impotente frente a la enfermedad de su hijo, se abre a la trascendencia y se pregunta si puede pedir a Dios un milagro.
Este hombre es uno de tantos que cae derribado del caballo y debe mirar en otra dirección. Confiemos siempre en la oración de unos hacia otros, en la oración de intercesión se producen muchos milagros. Y nosotros sabemos que para Dios nada es imposible. Ojalá ese padre sepa ofrecer su oración de súplica al Señor.
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enmendarle la plana a Jesús es precisamente convertir en inamovible formas que no son lo esencial, algo que él nunca hizo. Jesús no fue nunca un fundamentalista, que hiciera lecturas literales e inamovibles de la escritura. hoy recitaría el padrenuestro de otra manera y sofía le llamaría masón y ateo. que gracia.
Si usted distorsiona la oración de petición antes de rechazarla es su problema, no el de la oración de petición. Aquí hablamos de la oración de Jesús, no de una oración de petición farisea ni pagana. Para usted todo lleva al mismo sitio, está obsesionado con la jerarquía, como si tuviera algo que ver. Pero en el fondo lo que pasa es que no es cristiano.
La forma de orar y la forma de pedir son las que nos enseñó Jesús, Padrenuestro incluido. Para los cristianos Jesús es nuestro modelo de oración. Si usted no es cristiano, pues muy bien, límitese a meditar poniendo la mente en blanco. Es tan sano como el areobic por lo menos, y yo también lo hago, pero eso no es oración. Jesús dijo pedid y recibiréis. Y es una norma sabia, porque hay cosas que sólo nos aprovechan tras haber sido conscientes de su necesidad. No le enmiende la plana a Jesús, porque en las relaciones con Dios, el Maestro es él, cómico que usted se crea superior por estar en la era de la física cuántica.
Parecería que si uno no pide no es humano, es graciosos querer negar la realidad de que hay personas que no necesitan pedir porque confían de verdad y no creer que la petición exprese confianza en Dios. Una cosa como digo es lo que subjetivamente queramso decir y otra lo que objetivamente dice el lenguaje
Ser humano es evolucionar y cambiar, sin que lo esencial varíe. El tema de la petición tiene unas connotaciones muy ligadas a imágnes autoritarias de Diso que le convieneen a cierta jerarquía que auiere apropiarse de esa imagen para someter la sconciencias de lso fieles. Jesús hoy sería un renovador como lo fue en su tiempo, negándose a las largas oradiones de los fariseos por ejemmplo, o dirigiéndose a Dios como Papaito (Abba) algo irrespetuoso para la época. La evolución no hay quien la pare, por mucho que algunos quieran cerrar los ojos o permanecer en la infancia.
Y vuelvo a decir amén al comentario de Manuel_RH.
Los postcristianos se empeñan en enmendar la plana a Jesús en actitudes básicas. El que deja de rezar el padrenuestro no se puede considerar seguidor de Jesucristo. Como budista o musulmán o new age o lo que quiera, puede rechazar las palabras de Jesús, pero como cristiano no, porque además es algo más que palabras concretas lo que se quiere cambiar.
Aunque quizás se deba a que tenga en mente caminante maneras poco cristianas de pedir que hay dentro del cristianismo en las que la oración de petición se entiende de un modo pagano y supersticioso.
Pero creo que el evangelio deja claro que se puede y se debe pedir y cómo hay que hacerlo.
Caminante muestra un desconocimiento absoluto del funcionamiento de la mente humana.
No se le puede enmendar la plana a Jesús en ese "pedid y recibiréis" porque es intemporal, es la forma en que funciona. Se nos da ya la vida como don, y recibimos todo todos los días. Pero hay algunas cosas que no se pueden tener hasta que uno no es consciente de que las necesita, y Dios respeta nuestros ritmos. Y la forma en la que hay que pedir es la que nos enseña Jesús en el evangelio. Y sí, consiste en exponer nuestros deseos y temores ante Dios y ponernos en sus manos, sabiendo que quiere lo mejor para nosotros. Pero pidiendo, haciéndonos conscientes de nuestras necesidades y de que poniéndolas ante Dios se solucionarán de un modo u otro, quizás dejando de ser necesidades que hay que pedir.
creo que estoy de acuerdo con lo que dices saruce, pero es incompatoble con la oración de petición quie objetivamente expresa una imagen en un Dios al que hay que rogarle, cuando es él el que inspira nuestros buenos deseos. ¿mostraría confianza a una madre si le ruego que cuide bien de su hijo? objetivamente es una locura o un erros, otra cosa es lo que uno intente expresar al hacer la petición. Lo mejor es sencillamente es no pedir sino exponer a Dios los buenos deseos y nuestros miedos, ponéndolos en sus manos, sabiendo que él es la fuerza que nos impulsa a realizarnos y a superarnos.
Manuel RH creo que confundes la experiencia de Jesús con su forma de expresarla. Los conocimientos y la visión del mundo actual son diferentes y hoy Jesús expresaría la misma experiencia coin otras palabras. Si crees que el mensaje son palabras entonces eres tú el que desconoces lo que es la fe.
Gracias por tu comentario Saruce. Creo que expresa perfectamente la realidad de la que estamos hablando.
Por cierto, desde que ha variado la estructura de Periodista Digital no consigo encontrar el blog de la bloguera de Tenerife. ¿Cómo se buscan ahora los blogs?
Con el comentario anterior, pretendo explicarle a Caminante que los creyentes no buscamos al dios milagrero, ni al dios que humilla a sus hijos, ni al que se dedica a fastidiar a sus criaturas, sino que confiamos en Dios como el único ser capaz de proporcionarnos esperanza, la de que nos vamos a estar junto a Él cuando dejemos esta vida, y la de que mientras estemos por este terruño, vamos a contar con su paz, su amor, y su misericordia.
Confiar en Dios, como Padre y esperanza de los seres humanos, no es decidir lo que Él tiene que hacer, ni establecer los métodos o sistemas que debería utilizar para llevarlo a cabo, convenientemente.
Dios no necesita asesores, creo yo, ni de los de buena, ni de los de mala voluntad.
Estamos tan acostumbrados a exigir a los demás, que no nos percatamos de nuestras limitaciones, y a veces consideramos que podemos darle órdenes hasta al mismo Dios.
Maravilloso tesoro la humildad. ¡Qué pocos la conocen!.
Hace varios años, una amiga mía, poco dada a las creencias religiosas, inclinada al racionalismo y al humanismo, cayó enferma de cáncer. No es un cuento, sino una vivencia real, y pido respeto a los posibles comentaristas.
Cuantos hemos pasado por el cáncer sabemos que si esa enfermedad no es "cogida a tiempo", es muy difícil de curar con los recursos médicos y humanos conocidos, hasta la fecha. A ella el cáncer le había mostrado la cara, muy tardíamente.
Un día, al enterarse de que yo también era afectado de cáncer, le pidió a mi mujer, muy buena amiga suya, por cierto, que cuando rogara a Dios por mí, lo hiciera también por ella.
Nuestra amiga murió hace poco más de un año.
Se le hizo un funeral católico, y yo fui uno de los que más se sorprendieron de esa circunstancia.
La homilía del sacerdote consistió en explicarnos que ella había pedido ser aceptada de nuevo en la iglesia católica, y que murió en paz y confiando en Dios.
Amén al comentario de Manuel.
Caminante: Jesús dijo" el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán"... Lo que El dijo y lo que hizo tiene valor y significado siempre. Si antaño obró milagros a los que confiaron en El, hoy tambien. El hecho de que Vd no tenga (por lo que parece) ninguna experiencia personal en este sentido, quizá se deba a una falta de fe profunda, que no puede generalizar hacia los demás. Y por último, hombre no me haga reir, ¿que tiene que ver nuestro conocimiento del Cosmos, el cual suscita interrogantes más y más profundos a cada pasito que damos? ¿Vd cree que las cuatro cosas que sabemos se puede llamar "evolución", como para dejar sin sentido el evangelio? Compruebe su camino que me parece que va un poco perdido.
No estamos en época de Jesús, hemos evolucionado en nuestrta concepvión del cosmos y de la realidad, Jesús es un hombre de su época, nosotros tenemos que serlo de la nuestra. Lo demás son lecturas fundamentalistas de la Biblia. Jesús no hablaría hoy como habló en su época. Caer en el literalismo no tiene nada que ver con Jesús
Decir que la oración de petición indica una fe en un Dios justiciero y arbitrario sólo indica que el que lo dice cree en un Dios justiciero y arbitrario con oración de petición o sin ella. Aquí nadie ha dicho que Dios tiene que actuar en lugar de nosotros, sino que actúa en nosotros cuando nos abrimos a él.
Según la teoría de caminante Jesús creía en un Dios justiciero y arbitrario, al decir: "pedid y recibiréis"
Precisamente cuando nos invita a la oración de petición, hace hincapié en que Dios es nuestro Padre.
Nos dejó la oración por excelencia: el Padre nuestro, en la que pedimos lo que tenemos que pedir: su reino, que sea alabado, que se haga su voluntad, el pan nuestro de cada día, el perdón, porque Dios es nuestro padre y si le pedimos pan no nos va a dar una piedra. Otra cosa distinta es que a caminante le hayan enseñado una oración de petición no cristiana y la proyecte sobre los que oramos tal como Jesús nos enseñó. Se ve que conoce mejor el islam que el cris...
Ni pedir en la oración es tener fe necesariamente (porrque indica una fe en un Dios Justiciero y arbitrario) ni el ir más allá de la oración de petición indica autosuficiencia sino asumir la limitación de la realidad sin pretender saltarla mágicamente con un Dios que es la proyección de nuestro sentimiento de impotencia compensado. Que a algunos les dé placer creer en ese Dios es otra cosa a la fe, no nos confundamos. La humildad es asumir los límites sin renunciar a lo que nos toca hacer, sabiendo qeu Dios está presente impulsándonos a crecer y a ser solidarios, sin resolvernos las cosas que hemos de resolver nosotrso pero dando sentido a todo.
Los más sabios y prudentes son Sofía ( sabiduría ) y Nicolás ( vencedor del pueblo ), da mucho gusto leer sus comentarios.
Ramiro ( del germánico consejo ilustre, famoso) se comporta como un perfecto indocumentado desilustrado al desconocer y hasta ofender al Dios Omnipotente y Trinitario; pero le perdono y rezo por él.
Saludos.
El de la fe inmadura es caminante, por eso se siente demasiado soberbio para pedir y sólo confía en las propias fuerzas.
La fe sabe que hay que esperar contra toda esperanza.
Creo que era San Ignacio de Loyola el que decía que había que actuar como si todo dependiera de nosotros y orar como si todo dependiera de Dios. En realidad Dios actúa en nosotros si nos abrimos a él, natural e incluso sobrenaturalmente. No es ningún tapaagujeros sino que nos ha creado de forma que nuestra realización humana se produce en la apertura a Dios, en los momentos buenos y en los malos. También es "justo y necesario dar gracias siempre y en todo lugar". Lo necesitamos.
Hay que ver qué poca fe hay. No nos gusta pedir ni implorar, de entrada pesamos que Dios no es un demiurgo que hace malabarismo con su varita mágica. Pero Él insistió y además con ejemplos físicos." Si tuvieráis fe diriáis a esta montaña que se moviese y ella se moveria". ¿Qué pretendía enseñar?, Yo creo que es evidente que para El nada es imposible.
¿Qué pensarán los bomberos de rescate en Haití si todavía aparece alguien en vida?, dirán que es imposible y pero que su cuerpo sin embargo a resistido. En realidad los milagros suceden muchas veces de manera natural, basta salirse de la estadística, pero quien lo vive sabe que ahí hay algo especial.
Jesús escucho los ruegos de su familia, de sus amigos, incluso los de un legionario romano, supuesto enemigo de los judíos.
Durante una etapa de mi vida me convencí, o me convencieron, de que los hombres no lloran. Cuando en circunstancias determinadas mis ojos se empañaban, yo disimulaba y ocultaba mi cara, porque me avergonzaba de mi sensiblería e infantilismo. Ahora no sé qué ha pasado, si me he hecho más pequeño o me han ayudado a quitarme corazas, lloro cuando me sale sin ningún pudor, lo hago nada discretamente.
Con Dios también pasó lo mismo. Me enseñaron, o me convencí, de que pedirle cosas era buscar lo milagroso y sobrenatural, siendo así que estamos en la era de la autonomía humana.
También en esto he empequeñecido. Ya no me siento ridículo pidiendo a Abba que me ayude siempre, pero sobre todo cuando ya no puedo más.
Incluso cuando se trata de la oposición de alguien conocido, o de encontrar trabajo o casa, ni me planteo si es justo o no lo que le pido. Ya digo, estoy empezando a ser muy egoísta, pura pequeñez.
Y ¿qué podemos hacer los hombres, sólo con nuestras fuerzas?...muy poco, Caminante. Somos meros instrumentos. Trabajar si; pero orando, y con Fe. Dios no es un tapa-agujeros, cierto. Pero si no estamos insertados en El, poco avanzaremos. Las fuerzas y la ciencia de los hombres no lo pueden todo; la Fe en cambio puede mover montañas. Y no lo digo yo. El error está en pensar que todo depende sólo de nosotros... Cuando los hombres llegamos al límite de nuestras posibilidades sólo podemos recurrir a Dios y confiar en El. Por eso lo mejor es contar con EL desde el principio. "Sin mí nada podeis"....Otra cosa distinta es tener a Dios como médico de cabecera, ó a ciertas imágenes como talismanes contra el mal; pero no creo que ese sea el tema. Lo cierto es que cuando buscamos sinceramente a Dios, en unas u otras circunstancias, siempre lo hallamos. Algunas personas sólo se acuerdan de Dios, cuando se ven impotentes en alguna circunstancia triste; pero cualquier momento puede ser bueno...
No creo en un Dios tapagujeros. El milagro es la vida cotidiana y la capacidad qeu Dios da al hombre de curar y trabajar por sus semejantes. Más que pedir a Dios debemso acompañar con el cariño y los cuidados médicos a los enfermos, ahí está Dios actuando. La realidad tiene sus límites, intentar saltárselos a traves de Dios, es precisamente lo que Dios no hace. Hay mucho de visión mágica e infantil, que da de Dios una imagen casi blasfema, porque ti todo lo puede po qué no hace nada para combatir el mal? Claro que lo hace, a través de nuestros coraciones y acciones Dios actúa.
Es como rezar en vez de ir al médico cuando uno tiene el brazo roto, a través delmédico Dios actúa. A través del qeu se queda mirando al cielo y suplicando, no.
Caminante, creo que tiene una visión puramente racionalista de Dios. Ciertamente no necesitamos mendigar a una buena madre que ama a sus hijos. Pero Dios ha creado la naturaleza y deja que ésta siga su curso, lo que conlleva la enfermedad y la muerte. Pero, precisamente por su gran amor a los hombres, sabemos positivamente, por el evangelio y por otras muchas experiencias posteriores, que es incapaz de defraudar la confianza de quien recurre a El. La cuestión está en la Fe :"tu fe te ha sanado...". No necesitamos humillarnos ni arrastrarnos suplicantes ante un Dios altivo y prepotente, sino simplemente confiar en El de corazón y aceptar su voluntad, teniendo tambien en cuenta que, a veces, no siempre aquello que pedimos es lo que más nos conviene. No sé si fe adulta ó infantil. La fe sencilla del centurión, la fe fuerte de Jairo, la fe natural de la hemorroísa, y tantos otros...Dios no deja tirado a nadie.
Lo que para los hombres es imposible para Dios todo es posible. Grandes son los efectos y beneficios de la oración. Pero claro para orar es necesaria la fe y ésta no se compra en el supermercado, es algo que Dios derrama sobre nosotros. La fe es Gracia Divina. Siempre hay que pedir al padre celestial, pero hay que pedir con humildad, sin exigir y Dios lo concede si es lo que más conviene al alma y a su plan divino de salvación.
Hay personas que no creen y hay que respetar esa opción, Dios no obliga a nadie a creer, nos quiere libres. Él derrama Gracias sobre nosotros, pero a veces no todas las almas están bien dispuestas para recibir esas Gracias, muchas veces el odio, el rencor, la maldad u otras causas cierran el alma a esas gracias. Aunque a veces no pedir a Dios algo tampoco es señal de falta de fe sino todo lo contrario quizá la confianza en Dios de este padre sea tan grande que no necesita pedir nada ya que sabe que si es lo que más conviene Dios salvará a su hijo.
Comprendo al padre que no pide a Dios la curación de su hijo. Se pone en sus manos y espera confiado lo mejor para todos. A quien tenía que rezar es a las placas tectónicas que resbalan. Dios deja libres a las fuerzas físicas para que sean fieles a sus leyes físicas...
En mi humilde opinión y tras años leyendo La Biblia y Las Sagradas Escrituras puedo manifestar sin ningún género de dudas que si existe un ente malévolo, dañino, extremadamente cruel y bárbaro, superior en maldades a las cometidas por la suma de crueldades cometidas por hombres como Atila, Dracul o Idi Amín Dadá o Hitler, este no puede se otro que el Dios de los Judíos llamado Yahvé y recogiido y adorado por los actuales cristianos y tridividido en su trinitaria condición.
A veces me pregunto cómo se puede ser tan ignorante teniendo acceso tan inmediato al conocimiento.
Hablando de milagros en el siglo que vivimos y diciendo absurdeces sin tino.
Carmen, "curarse en salud", eso es lo que hacemos. Si no fuera un poco brusco diría que tenemos que ser más pesados con Dios, como aquella señora del Evangelio que consiguió que el famoso Juez atascado tomase su expediente en serio: El Juez inicuo, Lucas 18. Oíd lo que dice Jesucristo: "¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a el día y noche, y se mostrará remiso en su causa?
hale, ciao.
Es siempre lo mismo.
¿Y por qué no imponerles las manos? Vamos a ver que nos dice el entrañable San Marcos 16, final: " Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".
La carta apostólica de San Pablo a los Corintios 12 que este domingo pasado nos han leído y en la que se hablaba de un todo que es el cuerpo místico de Cristo,y además señala: ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?"
Permítame que les alegre un poquito la esperanza porque son ustedes en general unos sosos. Canción popular: "Era de latón, de latón de latonera, era de latón la cazuela de mi abuela".
Espero que se tomen muy en serio lo de curar porque no deseamos curanderos.
.... a los que le piden?”.
Y sobre todo, y con gran humildad : " no se haga como yo quiero, sino como quieras tú ".
Y confiar siempre en Dios.
Saludos.
En San Mateo ( 6:9-13 ) Jesús nos enseña cómo orar. El Maestro insiste en que aprovechemos este gran privilegio. Jesús no dice "rezar", sino "pedid". lo que parece agrada a Dios, es el pedir, buscar y llamar.
Si estamos verdaderamente resueltos a cooperar con la oración (poner todo de nuestra parte), y si comprendemos que urgentemente necesitamos de la ayuda de Dios, El nos oirá.
Juan 5:14, "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye".
Y San Mateo, claramente escribe : " Mateo 7:7-11, : Mateo 7:7-11. “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe y el que busca halla y al que llama se le abrirá. Qué hombre hay de vosotros que si su hijo le pide un pan le dará una piedra, si le pide un pescado le dará una serpiente? Pues si vosotros siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los qu...
Efectivamente, sofia:
Nos ponemos en sus manos. Pero pedimos y suplicamos. Como mínimo para que todo sea para bien, incluso la enfermedad y el fracaso. Pero a veces en esa petición en la que nos confiamos a él, nos responde la gracia y también, en ocasiones, el milagro.
Lo que quiero decir, es que sin buscar a un Dios milagrego, también debemos confiar en que todo lo puede. Renunciar de entrada a pedir cumplir su voluntad, es lo que no me parece correcto. Es como si uno no fuera al médico cuando se encuentra mal, o no se tomara la medicina recetada.
¿De dónde sacará que la oración de petición supone que Dios necesita nuestro fracaso para abrirnos a él?
Estamos abiertos a Dios en la alegría y en el sufrimiento. En la felicidad damos gracias y en el sufrimiento mantenemos la confianza. Jesús nos dijo pedid y recibiréis. Como mínimo recibiremos el Espíritu, eso seguro. Dios sabrá como funciona, pero cumplimos con su deseo y pedimos, porque nos fiamos de su palabra. Lo que tenga que ocurrir ocurrirá, no exigimos milagros, sólo nos ponemos en sus manos. Dios dirá. No hay nada infantil en eso. Haremos lo que esté en nuestra mano, pero eso no nos impide pedir la cercanía sanadora de Dios.
Caminante:
Lo de la fe infantil tiene su puntito. Según parece tú la tienes y yo no. Dónde dejamos a Dios. No te esfuerces, si no entiendes de qué hablo, algo falla. Y la jerarquía no tienen nada que ver en este caso. Que manía de soltar la propaganda atriera a discreción.
La verdad que un Dios que necesita del fracaso del hombre para que pòdamos abrirnos a él no es el Dios de Jesús, que nos acompaña y promueve nuestra plenitud en todo. Hay que ir más allá de la oración de súplica qeu en el fondo supone creer en un Dios justiciero, al que hay que humillarse para conseguir sus favores. Dios es Amor, ¿Uno tiene que pedirle a una madre que ame y tenga misericosrdia de su hijo? ¿Un hijo ama a su madre sólo cuando está humillado y derrotado por ella? Detras de este imaginario se esconde todo un mundo de traumas en nuestras relaciones paternofiliales generalmente que proyectamos en Dios. No podemos seguir con una fe infantil, es necesaria una fe adulta. Así se comprende tanta sumisión a la jerarquía diga lo que diga.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo