Tengo grabada en la retina la imagen de un fotógrafo de guerra. Está viendo como una joven se esconde tras una pared en ruinas y la cámara enfoca como al mismo tiempo se va aproximando un soldado por otro ángulo. El fotógrafo contiene el aliento y apunta la cámara hacia el objetivo, está a la expectativa para conseguir ese momento en el que el cráneo de la joven va a ser alcanzado por un disparo. Al mismo tiempo la imagen muestra el rostro del fotógrafo expectante y la joven víctima mirando hacia el objetivo, son segundos en los que hubiera podido hacer una señal a la joven, gritar al soldado, distraer al ejecutor y salvar a la víctima. El drama es que esa imagen será premiada y perseguirá al fotógrafo, esos minutos hasta ver el cráneo abierto de la joven se fijarán en su retina y la culpa corroerá el futuro del periodista.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo