Diálogo sin fronteras

La tierra tembló también para los ricos

14.01.10 | 19:11. Archivado en Actualidad
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Lo más parecido a una guerra es un terremoto, al menos en la desolación de sus calles y la ruindad de sus edificios. También lo es en el goteo de víctimas. Sin embargo lo que diferencia esta tragedia de la otra es que la primera sucede en segundos y la segunda se desarrolla a lo largo del tiempo, durante meses o años. Ambas son terribles, pero no pueden compararse.

No hay nada que se le pueda decir a quien se encuentra ahora en estado de shock, derrumbado como los edificios, buscando a los suyos o sencillamente desesperado por haberlos perdido. Momentos en los que se cruza la línea que separa la vida y la muerte, momentos que cambian por completo la realidad circundante. Seguramente muchos se preguntarán dónde estaba Dios cuando tembló la tierra; cuando se tragó a los familiares y todo el esfuerzo de años convertido en pavesa. Hay que serenar los ánimos, Dios está siempre con los afligidos, El eligió ser víctima y nos mostró el camino para llegar al Padre: Yo os digo que todo lo que hiciste al más pequeño de mis hermanos, me lo hiciste a mí. (Mt 25, 40).

Afortunadamente son muchos los samaritanos que ahora se vuelcan en ir al mismo territorio, arriesgando su vida, para poder ayudar en lo que puedan. Lo necesario es la calma y el control. En un estado de shock se pueden cometer actos heroicos y también deleznables, la rapiña oculta en los pliegues de la miseria puede aflorar convirtiendo en una segunda pesadilla los días que vendrán a partir de ahora.

Esperemos que la mayoría viva momentos de solidaridad. Al menos eso deseamos desde todas las partes del mundo. Hace dos días que Haití está en la boca de todos, también en nuestras oraciones. Levantar una ciudad de las ruinas, aunque resulte doloroso, puede ser también una oportunidad para muchos que solo tenían por meta la emigración. Si el gobierno sabe edificar con medidas de seguridad, Puerto Príncipe resurgirá de sus cenizas con mayor esplendor. Y tal vez el paro, el hambre y la desolación, pacten una tregua.

No es un país afortunado, aunque lo sea su entorno caribeño. Su historia nos recuerda un pasado lleno de dolor y esclavitud, de corrupción y dictaduras. Apenas hace cuatro años que han salido de una de ellas. Y hoy no tienen ni palacio presidencial, residencia de la autoridad civil; ni catedral, templo del Señor. Pero sabemos que hay cientos de religiosos dispuestos a entregarse de nuevo a la reconstrucción de esta ciudad. Un país con la renta per cápita más baja de toda América, que recibe ayudas para el desarrollo que ahora deberán duplicarse. No en vano antes del terremoto ya vivía el 70% de su población en la pobreza.

Hoy se han igualado las diferencias, los edificios suntuosos están en el suelo. La necesidad de agua, comida y medicamentos, iguala a su población. Que nuestra ayuda sea generosa y nos mantengamos unidos en la oración. La prioridad ahora es ofrecer ayuda humanitaria a la mayor brevedad. Y en ello están la mayor parte de los países del mundo. "Dios siempre escribe recto aunque sea con renglones torcidos".

Que la esperanza brille en los ojos de todos los hijos de Haití, la corrupción y los dictadorzuelos han temblado bajo el mismo suelo. Y ahora puede que llegue el momento para construir sobre bases más sólidas. Que Dios escuche a su pueblo.

11 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por saruce 16.01.10 | 12:24

    Sofía, nunca tuve la osadía de considerarme "defensor de Dios", ni de pretender explicar lo que para mí continúa siendo inexplicable, pero apuntas unos argumentos muy interesantes.
    Estas tragedias conocidas como "naturales", hace tiempo que no me hacen dudar de Dios, sino de mi conocimiento personal, es decir, me suelen hacer más humilde.
    ¿Cómo explicar a un hijo mío que voy a verle perder la vida, sufriendo, que yo puedo evitarlo con un "simple gesto", y que lo dejo a su suerte?.
    Inadmisible desde el plano humano.
    Pero no olvido que Dios no es humano, y que yo no soy Dios.
    La encarnación de Dios en Jesús fue una prueba de amor (a mi entender, y según mi fe), pero no tengo entendido que ese hecho designara a Jesucristo como "guardés o responsable" de lo que sucediese en nuestro universo.
    "Bienaventurados los que lloran...", es una frase que condensa mi respuesta, como cristiano.
    ¡Ah!, y yo también me quejo a Dios.

  • Comentario por sofía 15.01.10 | 18:59

    Esa explicación era teológica porque la pregunta había ido en ese sentido. Otra cosa es que sea bastante bobo caer en las trampas de esa manera.
    En cuanto al tema de las coplas a la muerte de su padre, la esperanza no está en que "allegados son iguales los que viven por sus manos y los ricos" sino en que la vida no acaba en la muerte, sino en la Vida.
    Por eso, dice Jorge Manrique que recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando...
    Pero al grano: al final nos examinarán de amor, no por la longitud de nuestra lengua.
    Cada uno se queda con lo que quiere. Yo me quedo con la solidaridad con las víctimas.

  • Comentario por Ufólogo 15.01.10 | 15:19

    Pues vaya motivo de esperanza: la muerte por catástrofe iguala a ricos y pobres. Claro que para disparate el de Munilla, que sostuvo en la SER que hay cosas mucho peores que morir en un terremoto, para luego decir que esa explicación era teológica. Sólo le faltó apuntar las víctimas en la cuenta de de pecados de los laicistas.

  • Comentario por sofía 15.01.10 | 12:08

    Son tan buenas las respuestas de Manuel y Saruce, que poco se puede añadir.
    Quizás decir a Saruce que aunque es verdad que las tragedias se palian mejor en países ricos, que también están mejor preparados para prevenirlas y afrontarlas, la verdad es que en definitiva, hay tragedias naturales que no son culpa del ser humano. ¿Por qué las permite Dios? Bien, yo creo que Dios respeta la libertad del ser humano y las leyes naturales del mundo, solamente actúa en el mundo a través de los hombres que siguen su espíritu y sacando bien del mal. Porque lo que es limitación y muerte no tiene la última palabra. Todo acaba bien

  • Comentario por saruce 15.01.10 | 11:54

    Querido amigo Emérito Agusto, preguntas que dónde está Dios, y yo te contesto que con los hombres, especialmente, con los que más sufren, para mitigar su dolor.
    Sabes como cualquiera de nosotros, que esta última tragedia de Haití no es un descuido de Dios, sino la punta del iceberg de la injusticia humana, concentrada en aquellas tierras.
    La dictadura continuada, el egoísmo de las clases dirigentes, unidos a la indiferencia de los otros pueblos y naciones, han convertido en barrizal lo que prometía ser una zona paradisíaca.
    Ni el ex salesiano por haberlo sido, ni Dios por permitir que los hombres actúen con libertad de movimientos son los culpables.
    Yo creo que los verdaderos culpables son los poderosos de siempre, religiosos incluidos, que han permitido tantos desmanes en aquella zona, sin haberlo denunciado, siquiera.
    Tampoco Dios fabrica bombas ni armas.
    Puede que en Japón, terremotos de esa intensidad no hacen ni cosquillas.

  • Comentario por Manuel_RH 15.01.10 | 09:56

    Sr. Emerito: estas desgracias lamentables son idóneas para que algún interesado cuestione siempre la existencia de Dios. Si puediéramos entender por qué Dios permite esto no seríamos hombres. En todo caso nuestro Dios hecho hombre se nos ha mostrado solidario con la condición humana, con su debilidad y con su sufrimiento, convirtiéndose en víctima sobre todas las víctimas , y con su victoria sobre la muerte (fielmente atestiguada) nos abre el camino hacia la Vida definitiva. La muerte no tiene la última palabra. Dice Vd ¿dónde está Dios? Yo le respondo:¿acaso le interesa saberlo?....

  • Comentario por Emérito Agusto 15.01.10 | 00:31

    Pues SÍ. Yo soy uno de los que se preguntan "¿dónde está Dios?. Dices que "Dios está siempre con los afligidos". ¿No querrás decir que los afligidos YA están con Dios? ¿que Dios los ama tanto que los quiere a su vera, que los llama a disfrutar de la "vida" eterna, haciéndoles perder la "vida" terrena? Me suena a sarcasmo, Carmen.

    Por otra parte, ¿cómo se explica que uno de los últimos dictadores de Haiti fuera precisamente un exreligioso, un exsacerdote salesiano? ¿Así supo aplicar la doctrina de que Dios está con los pobres?

    Que conste, Carmen, que escribo esto con el corazón en la mano, desolado e impotente como todos, pero creo que sobran los lenitivos balsámicos piadosos.

  • Comentario por anselmo 14.01.10 | 23:01

    Estimada amiga, se ha producido una gran deflagración en su interior. Y ha faltado poco para que saltara por los aires. Ha sido una detonación gigante. Y todo se ha venido abajo como un castillo de naipes. La onda expansiva fuerte ha llegado hasta Les Cayes. Hoy lo he visto en un periódico, Público. No me tomen por loco pero he llegado hasta el polo sur, siguiendo un rastro desde Haití, hasta el mismísimo centro polar, más o menos el meridiano ése, 70 a 72 grados, oeste.
    ¿Cómo funcionará esto?
    Amigos de Haití, lo siento. Vaya un día malo que estamos teniendo.

  • Comentario por sofía 14.01.10 | 21:57

    Buena idea lo de colaborar con manos unidas de Haití. Tomo nota.

  • Comentario por Ana_MS 14.01.10 | 21:38

    Epicteto:

    No es desinterés, se trata de impotencia. Cuando ocurren desastres naturales, ¿qué se puede decir?; al menos, cuando somos los seres humanos los que causamos desastres, se puede culpar a alguien, pero ¿en este caso?, ¿culpamos a la naturaleza?. Lo único que se me ocurre decir es que pese a que el ser humano se crea un todopoderoso dueño, amo y señor de la Creación, controlador de la naturaleza, de vez en cuando ésta nos pone en nuestro sitio, mostrándonos lo insignificantes que somos. Lástima que casi siempre sea sobre los cadáveres de los más desfavorecidos.

    Un cordial saludo.

  • Comentario por Epicteto 14.01.10 | 21:21

    Cuando se trata de catastrofes y desgracias siempre hay lamentablemente muy pocos comentarios.


    Mando mi ayuda en lo que puedo a MANOS UNIDAS DE HAITI ( Emergencia Haiti ) de total y absoluta confianza.

    Banco Santander 0049 1892 63 2210525246

    El que pase por aquí, y quiera ayudar a sus hermanos de Haiti, lo tiene muy fácil. Rascarse la cartera y soltar los ricos euros.

    Obras son amores y no buenas razones. Escurrir el bulto, demuestra profundo egoismo e insolidaridad.

    Saludos amiga Carmen y felicidades por este crudo pero necesario Post.


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