Estoy dispuesta Señor, quiero llevar un registro diario contigo. Que tenga unos minutos de reflexión, de oración. Ya sé que no consiste todo en mera palabrería, que hay que contemplar y escuchar, antes que hablar a borbotones. Y la verdad es que tenemos poco tiempo para contemplar, para sentarnos tranquilamente a ver pasar la vida. Me imagino en un banco del jardín observando las tórtolas, los pájaros, las vaporosas nubes, el azul límpido del cielo. Me siento ahí, un rato, a ver jugar a los niños, a reír con ellos, a respirar aire puro.
Y mira, tengo que decirte que me faltan horas para ese hueco diario. Abro el ordenador y contemplo el mundo desde el universo digital, devoro las noticias, casi sin tiempo para darme cuenta de lo evidente. Que tras la curva por la que derrapó aquel automóvil, también se deslizaban dos vidas, llenas de sueños, de proyectos frustrados de golpe. Una pareja, anónima, cuatro iniciales y sus años. ¿Quién piensa en ellos? Son datos estadísticos, noticia de suceso. Pues sí, ahí está la cosa, tras un suceso hay toda una historia. Me lo enseñó mi madre, quien a su vez lo aprendió de la suya.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo