Estrenamos un año nuevo y también nueva década. Para empezar nada mejor que una bendición y la más adecuada es la que corresponde a la lectura de hoy: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz." Números 6, 22-27. Es la mejor expresión que hoy podemos desear para todos nosotros. Porque en la Solemnidad de Santa María Madre de Dios también celebramos la jornada de oración por la paz. Y sobre todo porque la paz es no es sólo ausencia de batallas bélicas; si no tenemos paz interior tampoco sabremos relacionarnos con los demás.
Cuando los asuntos de la Iglesia se convierten en armas arrojadizas, conviene cultivar la paz interior, para que no nos dejemos llevar por arrebatos que rozan la temeridad y provocan dolor a nuestro alrededor. Vivir en paz es un don, hacer las paces, es una gracia. Y quienes formamos parte de la Iglesia, somos bendecidos por ser hombres y mujeres de paz. Difícil de creer cuando entramos en algunos circuitos mediáticos que viven en permanente guerra, dicen que con el mal.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo