Estamos a dos semanas del Encuentro por la Familia convocado por monseñor Rouco y ya han colgado el San Benito a quien será su organizador, monseñor Reig, a quien no perdonan su Eucaristía por los mártires de Paracuellos. Sigue el fantasma del pasado persiguiendo a la sociedad española, de ello se encargan los de siempre sacando a pasear a la”bicha” con cualquier excusa. En la de esta Eucaristía se trataba de una bandera preconstitucional junto a la presencia del ultra Blas Piñar. Miedo me da tropezarme con él en cualquier acto, no me vayan a confundir con una de sus simpatizantes.
Está claro que hay un sector de la Iglesia española que no sabe cerrar las heridas del pasado aunque se llamen hijos del cardenal Tarancón. Siguen azotando las consignas desde sus púlpitos mediáticos, dividiendo o haciendo creer que la sociedad de creyentes se encuentra posicionada entre los pro Vaticano II y los carcamales de Trento. En el juego de esta estrategia de peones han caído la mayor parte de los religiosos, que temen perder a la juventud si se posicionan a favor de la jerarquía.
Lo cierto es que un sector progresista con pelo blanco y calvas muy llamativas sigue sin quitarse el complejo del nacionalcatolicismo. Tampoco prevén por donde sopla el Espíritu, y apelan a la pluralidad sin entender que son tiempos de tomar posiciones a favor de Cristo en la vida pública. Porque la crisis occidental necesita la luz y la esperanza del Evangelio. Y lo demás sobra, el politiqueo y las publicaciones rozando la frontera de la ortodoxia sirven para dar de comer a las portadas, pero quedan muy al margen del día a día en la calle.
Por otra parte, la jerarquía puede perder el tren de esta oportunidad, si mezcla las churras con merinas. Una convocatoria a favor de la Familia con carácter religioso y no político, orar no es delito, es una riqueza que afrontamos en común. Y nada más, lo que pase de ahí, sobra. La verdad es que cansa escuchar siempre las mismas tonterías. Una convocatoria religiosa no puede tomarse como un pulso al gobierno. Y si de ello se encargan hermanos en la fe, están haciendo un papel muy deshonesto.
Quien no quiera ver un hilo conductor en la política social de la globalización es que anda mal del olfato. La voz de la Iglesia no puede quedarse en un rincón, porque en tiempos de crisis siempre ha estado en la vanguardia. Y hoy es la única voz independiente y ajena a la corrupción social. Si nos cuesta reconocernos hermanos unos de otros, es que algo anda mal en nuestra fe. Hace falta amor a la Iglesia, no a sus miembros pecadores sino a lo que representa el Pueblo de Dios.
Hoy celebramos la memoria de una mártir, Santa Lucia, que supo renunciar a las presiones del poder de turno para defender su fe, sin complacencias a las conveniencias sociales. Eso mismo se pide de cada uno de nosotros cuando proclamamos el Credo. Somos los encargados de levantar las miradas hacia un horizonte de esperanza, más fraterno y más humano. Podemos criticar las decisiones de la curia, siempre que sea una crítica constructiva que ofrezca una propuesta mejor. Lo otro es dar coces sin sentido haciendo daño al primero que pase.
Con todas las reservas que me produce cualquier aglomeración, estoy a favor del encuentro del día 27 para orar por la Familia. Aunque la institución goce de salud y no se encuentre en peligro, me da lo mismo, nosotros celebramos la Sagrada Familia y el deseo de que el hogar sea un santuario en cada casa.
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Pues yo me temo que sí están polarizándose las dos tendencias: involucionistas y apóstatas.
Y tienen tantas cosas en común los dos extremos que resulta inquietante. La misma falta de respeto al que discrepa, la misma censura (¿no es curioso que la "teología sin censura" no admita comentarios?, la misma falta de atención al Jesucristo de los Evangelios, unos porque les interesa más la teologían anselminiana y Trento que el evangelio de Jesucristo, otros porque no creen en Jesús más que como un hombre como otro cualquiera del que puedes tomar alguna idea si te da por ahí, pero no tomar en serio lo que dice el Evangelio sobre él porque según ellos son invenciones de los discípulos. Estos últimos suelen ser adictos a la teología pluratonta que tiene como principal dogma negar la Trinidad, la divinidad de Jesucristo, la especificidad del cristianismo y la necesidad de proclamar el evangelio. Les parece políticamente incorrecto afirmar la fe en Jesucristo.
Creo que más que actos de adhesión inquebrantable de lo que se trata es de aceptar con normalidad el pluralisdmo real que se vive dentro de la Iglesia católica, hay católicos muy de derechas y católicos muy de iozquierdas, ambos son católicos.
No creo tsmpoco en visiones que confronten a la Iglesia con la sociedad, es un falso dualismo, ambs isn ser lo mismo están unidas.
Creo que no ahy camino para el proyecto restauracionista de cierta jerarquía eclesiática y que el camino es el de la experiencia de Dios, no el de el dominio eclesial sobre la sociedad.
Hoy no estoy en condiciones de leer su artículo porque me cuesta pronunciarme sin que me asista el Señor. Noto que estoy en tierra de nadie. Vacío. Así es que le digo a usted, Carmen, buenas noches. Que descanse bien y que Dios se lo pague. Se compromete usted mucho. Usted quiere un cambio y yo también. Pero como tengo a los contrarios a mi lado dándome fuerte (en la espinilla) pues no sé qué hacer. Trabajaré metódicamente: los que crean en Dios y vivan su fe aunque sea con nostalgia del pasado, a mi lado; Los que no crean en Dios y se opongan a El, que vayan a otro lado. Y los que están comprometidos con la paz, la justicia, y las buenas obras de todos los días (incluidas la moral y las buenas costumbres), crean o no crean, a mi lado y un sincero abrazo.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo