Diálogo sin fronteras

Qué pasa con la libertad de expresión

09.12.09 | 18:57. Archivado en Sociedad
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Es un tema que interesa tanto que conlleva debates de todo signo. Podemos justificar en nombre de la libertad de expresión cualquier barbaridad; por ejemplo invadir la intimidad personal de alguien que está en su casa, mientras le fotografían con teleobjetivo. Los hay que protestan por las escuchas ilegales; de alguna manera se ha transgredido el derecho a la intimidad; pero se hace difícil luchar contra esa plaga del terrorismo o del crimen organizado sin utilizar todos los medios disponibles. No sé, creo que cada uno puede encontrar ejemplos recientes para tomar como referencia.

Estoy pensando en las palabras del Papa respecto a la contaminación de los medios de comunicación, prestos a airear trapos sucios de manera que distorsionan la capacidad de juicio y se da por sentado que la corrupción es generalizada y que la maldad es la moneda común. Frente a ello sólo podemos presentar la vacuna de las buenas noticias a las que toda cadena debiera estar obligada a encontrar; sería un hermoso gesto de corresponsabilidad. Porque en el mundo existen las buenas personas y las buenas obras y no es justo que pasen desapercibidas y sepultadas por la abundancia del mal.

Pensando en la libertad de expresión y en el código ético que todo comunicador debe cumplir, me he puesto hoy a escribir estas líneas. En mis cursos de periodismo se nos enseñaba a ser responsables de aquello que vamos a contar. A veces, especialmente cuando se trata de opiniones personales, podemos caer en descalificaciones pero lo que no se puede consentir es insultar de manera gratuita, descalificando a quien no se puede defender. Eso atenta contra el honor y la fama, algo tan serio que inmortalizó Calderón en el Alcalde de Zalamea, con una frase lapidaria: “la honra es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios”.

Cuando se recurre al insulto gratuito se está demostrando una falta de recursos expresivos. Se cae en la vulgaridad. Y sí, todos en algún momento podemos pecar de lo mismo, pero hacer uso del mal gusto en un escrito tiene delito. Cuando escribimos al menos tenemos la posibilidad de rectificar, de volver a leer, de mitigar el mensaje y adecuarlo a las circunstancias. Algo que en la expresión verbal es imposible, porque surge de manera espontánea. Hoy un blogger ha llamado cerdo a una persona que ha merecido el reconocimiento de venerable. Desconozco si ha tenido acceso al proceso de santificación del religioso en cuestión. Pero llamar cerdo a alguien de quien no se conocen más andanzas que las que pueda encontrarse en Wikipedia, es bastante deleznable.

No entro en detalles, porque nos pueden caer mal ciertos personajes históricos relacionados con situaciones que no nos gustan. Estoy pensando en el duque de Alba o en Don Juan de Austria, que tienen una fama espantosa en los Países Bajos, fama que viene acarreada por las campañas de los tercios de Flandes. Bueno, no somos imparciales, cuando se trata de algo que nos atañe podemos cambiar de simpatía. Pero llamar cerdo a un santo es mucho más de lo permitido. Incluso dudar de su martirio está mal, ya que conlleva una acusación de falsedad al proceso de su causa.

¿Dónde establecemos el límite a la libertad de expresión?. Es obvio que en su nombre cada día se comenten cientos de tropelías. Lo vemos en esos reality show donde abundan las expresiones groseras que luego reproducen los menores en el patio o en clase. Creo que ser adultos consiste precisamente en tener capacidad de juicio. La suficiente para contener ciertas expresiones cuando hablamos en público o nos expresamos en un medio de comunicación. Dicho esto, una vez más queda claro que no siempre se sabe hacer uso de la libertad. Tal vez por ello existe el mal, como una invencible tendencia a no someternos a ninguna regla.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 10.12.09 | 13:37

    Estimado Anselmo:
    Un lapsus literario así es imperdonable. En Fuenteovejuna "iban todos a una". En el Alcalde de Zalamea, efectivamente se trataba del honor. Claro que en aquel siglo por honor también se mataba. Le ruego me perdone hace tiempo que no leo a los clásicos.

  • Comentario por acolito 10.12.09 | 12:13

    `Hablando de papas.hoy celebramos la fiesta de sa Melquiades,papa y martir..sufrio mucho este papa en las ultimas persecuciones,pero tuvo la alegria de ver,antes de su muerte la vuelta a la paz de la iglesia por el tratado de letran en el año 313.murio un año despues en el 314 martirizado.

  • Comentario por anselmo 10.12.09 | 11:19

    Algún día deberíamos abordar psiquiátricamente esta malicia del alma. Establecer relaciones, enlaces, vínculos, idolatrías, desde un punto de vista, pongamos, Iglesia, y seguir las incitaciones de nuestro corazón, según la especie. Algo así como los reflejos condicionados de Ivan Petrovich Pavlov. Es un tema impresionante. El test de los condicionamientos humanos. ¿Nos ponemos con ello?
    Imagínese un fila de jóvenes de diversa extracción social, 100 euros por barba y 100 jóvenes de ambos sexos, teniendo en cuenta siempre el valor de género. Les pasamos fotografías del Papa, Obispos, Curas, unos gordos y otros delgados, ora de cleriman ora de ornamentos sagrados y debajo un letrero ofensivo y otro laudatorio. Dos botones, que elijan. Esos letreros, LEMAS, conceptualmente bien hechos.
    ¿A que esto no se ha hecho por ninguna Universidad o Institución de opinión?
    Y luego a aclarar bien las causas con el voluntario.

  • Comentario por anselmo 10.12.09 | 11:07

    Es usted muy blanda. Se tratará más bien de echar fuera toda la miseria que llevamos dentro. Y esto nos conecta de nuevo con el mensaje de ayer del Papa. ¿Fue ayer miércoles, cuando habló del mal y de la libertad? Me ha desconcertado con la cita sobre el honor. Pensaba que era de Calderón. Tal vez fuera de ambos. En esos tiempos se hablaba del honor. Hoy se cita el honor en las Academias de la Guardia Civil y se les recuerda que cuando se pierde es imposible recuperarlo. ¿Serán así? La Benemérita aún conserva buenas cosas por cuatro perras. Imagínese antes, sin casi sueldo, por esas tierras peligrosas de España, tierras fratricidas. "Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de dios. Calderón de la Barca". Hay que analizar el por qué odiamos sin conocer, viendo imágenes a secas. Tierno Galván lo estudio en un ensayo, el odio a lo sagrado que nos dirigen hacia el clero, el clero hacia los ricos, los ricos..

  • Comentario por Ana_MS 09.12.09 | 23:40

    Carmen:

    Yo no condeno al inquisidor, era la época. Pero no creo en casualidades; te dejo lo que dice el Syllabus, en la proposición XXIV y donde señala que está en un error el que crea que:

    "La Iglesia no tiene la potestad de emplear la fuerza, ni potestad ninguna temporal directa ni indirecta".

    http://www.filosofia.org/mfa/far864a.htm

    Lo del Syllabus es como de otra dimensión. No es casualidad, no.

    Un cordial saludo.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 09.12.09 | 22:57

    La labor de inquisidor alguien la tiene que hacer. No será el Santo Oficio pero indudablemente sirve para mantener una coherencia doctrinal. No siempre se acierta con los estudios teológicos, algunos de dudosa doctrina.

    Un saludo.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 09.12.09 | 22:54

    Hola Ana:
    Yo en cambio pienso que la canonización del citado clérigo debió seguir un proceso, como muchos otros, sin que tenga nada que ver el Papa que lo elevó a los altares.

    Si que creo que el hecho de estar relacionado con el Santo Oficio no le favorece por la leyenda negra que recorre el imaginario colectivo. Pero estoy segura que de lo que se trata es de valorar sus virtudes en la fe, la esperanza y la caridad.

    Si condenamos a un inquisidor, también podemos condenar a un juez. Ambos se basan en la defensa de una determinadas normas. Estoy segura que un juez no tiene por qué ser injusto ni condenar gratuitamente a nadie. Del mismo modo ser inquisidor, no supone maldad intrínseca. Y vuelvo a insistir en la multitud de casos revisador por el Santo Oficio, como Santa Teresa, San Juan de la Cruz y otros muchos. Hay que tener en cuenta el contexto histórico.
    Hoy también se defiende la pureza de la fe y de la doctrina, labor de inquisidor en términos...

  • Comentario por Ana_MS 09.12.09 | 22:29

    Carmen:

    Estoy contigo en que el blogger ha tenido muy mal gusto al expresarse de esa manera; por otra parte, se le escapa algo importante, que no se refiere a lo que pudo hacer o no esa persona en esa época, sino a quién lo canonizó: Pio IX, el Papa del dogma de la infabilidad, de la Inmaculada, del Concilio Vaticano I (en el que siento tener que decirlo, pero todo era anatema) y del Syllabus. A lo que me refiero es que no creo que fuera por casualidad el que se canonizase a esa persona (un inquisidor), por un determinado Papa (Pio IX) y en un momento concreto.

    Un cordial saludo.

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