Llega el momento de hacer balance, como todos los años. Y viendo lo que cae alrededor una no puede nada más que dar las gracias. Soy una afortunada que no ha nacido en un país donde me esperaba un futuro desolador. Doy gracias por tener trabajo,hogar y familia. Mucho de lo que otros no poseen. Y espero sólo salud, trabajo y amor,mucho amor, del que se da y se recibe. Pero no dejo de pensar en algo muy curioso hoy precisamente he abierto las lecturas del día y me he quedado rumiando la primera carta del apóstol San Juan 2, 12.17. Lean por favor:
Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre.
Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio.
Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno.
Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre.
Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio.
Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo.
Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo.
Y el mundo pasa, con sus pasiones.
Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
No me dirán que no es para replantearse la vida. “No améis al mundo ni lo que hay en el mundo”. Como para ir pregonando semejante mensaje. Para entender la frase hay que haber hecho una apuesta directa por Dios, sin concesiones. Y eso nos convierte en objeto de sorna, como si no tuviésemos bien la cabeza. “Las pasiones de la carne, la codicia de los ojos y la arrogancia del dinero”. Menudo trío, no es que tenga ganas de aguar la fiesta a nadie; pero si tal vez, recordar que lo importante es ir contracorriente y se puede alcanzar con la gracia de Dios. Pero tampoco seamos pájaros agoreros. Se puede amar al mundo y lo que hay en el mundo. Siempre que entendamos el sentido escatológico de la palabra mundo. Una cosa es la belleza de la creación y de los seres que la habitan, y otra diferente aquello que se opone a Dios.
Quería empezar hoy contando una historia, porque tal y como anda el patio seguir la crónica del affaire de L’Osservatore y la Razón nos llevaría al cabreo de un medio como El Diario Ya, que ofrece el link con el periódico del Vaticano y encima lo rotula en grande “Ya puede leer el periódico del Vaticano con el DiarioYa”. Y entre pillos anda el juego. Todos los periódicos tras la pieza y despechados quienes no la consiguieron.
Hay maneras de comunicar que son positivas y otras que conllevan una carga de negatividad que apabulla. En estas fechas navideñas no podemos pasar por alto una festividad que se está utilizando para optar por la vida. Me refiero a los Santos Inocentes, para muchos una fecha de bromas y poco más, puesto que quienes no han recibido una instrucción religiosa desconocen que la presencia del Niño Dios llevó a una matanza de inocentes instigada por Herodes para eliminar al futuro Rey de Israel.
Estoy intentando comprender por qué La Razón ha sido agraciada entre todos los medios de comunicación para editar el suplemento de L’Osservatore Romano. Hay desánimo en Intereconomía donde un ilustre bloguero de La Gaceta levanta lacónicos discursos en contra de la Razón y ese vínculo con el informativo italiano que estima contra natura, por estar relacionado el primero con algunos anuncios y portadas poco pías. Una desgracia que es común a todos los medios de comunicación y muestra la catadura moral de los mismos. Dispuestos a informar sobre la violencia doméstica y batirse por la igualdad, pero abiertos a cualquier trapicheo de dudosa moralidad y lucrativo negocio.
Estamos a un paso de celebrar la Sagrada Familia y también se aproxima la convocatoria que el cardenal Rouco ha preparado en la plaza de Lima. Las cosas que se hacen con buena intención no deberían permitir otras lecturas. He estado a favor del Encuentro de las Familias en estos últimos años. Y ahora también me parece oportuno, siempre que no se preste al doble juego. Es decir que no salga de lo estrictamente religioso. Eso es imprescindible, reivindicar un modelo de familia que sigue funcionando, se debe hacer con testimonios de fieles que viven con gozo el sacramento del matrimonio. El derecho a la vida es la segunda baza y en él caben también la participación de todos aquellos deficientes que hoy no llegan a ver a la luz y que, sin embargo han sido y son fuente de unión en las familias.
Algunos se afanan por encontrar ese producto que van a regalar mañana o con suerte, si son conscientes, esperarán a cumplir con el rigor tradicional el día de Reyes. Lo que sucede es que cada año resulta más difícil cumplir la tradición. Los niños llevan un cacao mental increíble, pero a sus siete añitos ya van preguntando si eso de Papa Noel y los Reyes Magos no será un camelo. Aunque les da igual y se frotan las manos con picardía para seguir jugando.
Yo espero que los niños sigan siendo niños y no los hagan crecer a base de pantallas de plasma con proyecciones “mata infancia”. Es lo que tiene el progreso, todos muy lavaditos, lustrosos y sanos, pero con cierta mirada envejecida. Destrozan los juguetes, no los llegan a disfrutar, o casi. Pero también estamos en un tiempo mágico para ellos aunque estén saturados de todo. Siguen soñando con el regalo último modelo. Y quien corresponde se estirará los bolsillos para dar gusto a la criatura.
La posible fusión de La Sexta y Antena 3, está dando la medida de cómo es posible funcionar al margen de la coherencia ética por cuestiones tan banales como Don Dinero. Dos cadenas de trayectoria dispar, una es mero adoctrinamiento social y otra tiene ribetes liberales, están por unir sus intereses. Y eso me hace pensar en cómo ha caído la coherencia personal frente a otras razones que no tienen por qué ser exclusivamente económicas. Estamos viviendo una época de relativismo pacato. Parece que el pensamiento dominante contaminado del pluralismo no lleva a otro camino que al descafeinado ambiente del hedonismo en vigor. Somos capaces de aliarnos con quien sea. Siempre que nuestros intereses queden a salvo.
"Sólo el amor es digno de fe; sólo el amor nos sacará de este túnel y de todos los túneles, también del túnel de la muerte y de la vida sin Dios y sin prójimo. Pero nos salvará no un amor cualquiera. ¡Hay tantas formas de amor que son indignas de ese nombre! Nos salvará el Amor en mayúscula, esto es, la caridad en la verdad y desde la verdad. Ese Amor no está a nuestro alcance. Pero nos ha sido entregado en Cristo por el Espíritu. Vayamos a Belén para ser encontrados por el Amor. ¡Feliz Navidad 2009¡"
Me voy a olvidar del fracaso de la Cumbre en Copenhague y de la bochornosa actuación de los curas vacos ante el nombramiento de monseñor Munilla. Tampoco quiero hablar del nacionalismo que echa un pulso a España con la fiesta nacional. Creo que hay historias reales mucho más interesantes que la actualidad mediática. En la medida de mis posiblidades voy a intentar sumergirme en esas estampas navideñas. Al que le dé repelús estas fechas me gustaría aproximarle al misterio del Dios hecho hombre y Salvador de la humanidad.No son fiestas para consumir, sino para sentir y rezar y dar gracias por todo lo que hemos recibido. También son fechas para compartir. No lo olvidemos.
Dejo un pregón navideño para todo aquel que pase por aquí. A lo mejor a los humanistas se les pega algo y a los ateos les enternece el corazón; vale igual para los cavernícolas de Trento que para los Taranconiamos con su melodía conciliar. El próximo encuentro será para colgar un villancico, lástima que mustime ya no sirva para el nuevo windows, sino igual me atrevía a ponerle música.
En pocos días llegará la fiesta entrañable y hogareña por excelencia donde se viven muchos acontecimientos que quedan en nuestra retina. Existen numerosos relatos navideños y siempre tienen un poso de nostalgia mirando hacia el pasado y también una buena cantidad de deseos en el corazón. En uno de esos días de celebraciones familiares vine al mundo y también en una despedida del año se fue mi padre. Son fechas llenas de recuerdos, de reuniones con amigos, de llamadas y mensajes. Es como si el mundo se parase para encontrar un hueco donde llenar de buenos deseos nuestras relaciones.
La Navidad también es esperanza. Adoramos a un Niño que vino a salvarnos. Y deseamos renacer como Él derramando a nuestro alrededor esas buenas obras que dan denominación de origen al cristianismo.
El Congreso da trámite al abominable crimen del derecho al aborto. Si algo no lo impide se abre la puerta para legislar contra la misma Constitución. Una postura inadmisible en Derecho. Al parecer no todos son conscientes de los efectos perniciosos de esta Ley, caso de ser aprobada por el Senado. Estarían legislando contra principios de la Carta Magna, concretamente contra el derecho a la vida.
Somos muy modernos, muy europeos, no podemos vender alcohol a menores, se prohíbe fumar por peligro para la salud pública; pero eso sí, educamos para no respetar la vida, para dejar de considerar el derecho a vivir un principio inamovible. Se abre la espita para destruirnos entre nosotros, de manera muy legal, eso sí.
El escándalo está servido, se habla de la Iglesia para decir que está contra el aborto y la homosexualidad, contra el feminismo y la libertad, ahora también dirán que los presbíteros están contra el nombramiento de los obispos sin consultarles su opinión. Siempre sale algún experto en la antigua historia del cristianismo para explicar que las cosas antes no se hacían como ahora, que debemos volver a los orígenes, a elegir en asamblea a los guías de la comunidad. Todo igual que la sección más ácrata de la irrelevante CNT, pero desde luego presente en el atavismo del acervo cultural. Eso explicaría por qué ha caído tan mal el nombramiento de monseñor Munilla.
Seguimos asistiendo a la impasibilidad internacional en el caso de Aminatu Haidar, una mujer con agallas que ha mostrado su empeño por reivindicar el derecho a la autodeterminación del Sahara, libre de Marruecos. El papelón del gobierno español ha sido increíble. Dejar entrar a una extranjera con permiso de residencia, son las consecuencias de esta marea humana que a finales del siglo XX invadió toda Europa. Las migraciones son un fenómeno universal, pero tal y como se han sucedido en las últimas décadas, llevan ribetes de convertirse en históricos.
Lo cierto es que si Aminatu no dispusiera de un permiso de residencia de este país ahora no tendríamos a una incómoda huésped que no da su brazo a torcer. Quiere entrar en su país de donde salió con pasaporte, no se olvide. Pero fue expulsada poco después de llegar a El Aaiún, capital de lo que se considera el Sáhara Occidental, por no hacer constar que es marroquí y dejar escrita su nacionalidad como saharaui. Todo un desafío que podía acarrear algunas penas administrativas, pero no su expulsión.
Queridos amigos, creo que es el momento de saludar a quienes van entrando en este espacio que es Religión Digital. Muchas caras nuevas, algunas muy conocidas. Lamento que José Antonio Pagola o José María Castillo no se atrevan a salir a la arena sin protección, pero entiendo su postura. Hay demasiados trol dispuestos a dejar caer sus consignas de mal gusto. Por otra parte, no podemos estar conectados a toda hora, para responder o mantener un debate; pero les hago notar que un artículo es una cosa y un blog otra diferente.
La posibilidad de interactuar y de tener un grupo de lectores más o menos fijos permite aprender sobre la marcha en este nuevo espacio mediático. Es un trabajo que vale la pena porque detrás del otro hilo hay mucho material y del bueno. Un blog con teólogos de la talla de los mencionados merece estar abierto a la crítica. Especialmente si la plataforma que se utiliza trata específicamente de criticar a la Iglesia. Es decir, de criticar aquello que nos molesta de la Iglesia. En este sentido José María Castillo decepciona al proclamar una teología sin censuras, cortando por lo sano la posibilidad de discrepar o enriquecer sus aportaciones.
Estamos a dos semanas del Encuentro por la Familia convocado por monseñor Rouco y ya han colgado el San Benito a quien será su organizador, monseñor Reig, a quien no perdonan su Eucaristía por los mártires de Paracuellos. Sigue el fantasma del pasado persiguiendo a la sociedad española, de ello se encargan los de siempre sacando a pasear a la”bicha” con cualquier excusa. En la de esta Eucaristía se trataba de una bandera preconstitucional junto a la presencia del ultra Blas Piñar. Miedo me da tropezarme con él en cualquier acto, no me vayan a confundir con una de sus simpatizantes.
Está claro que hay un sector de la Iglesia española que no sabe cerrar las heridas del pasado aunque se llamen hijos del cardenal Tarancón. Siguen azotando las consignas desde sus púlpitos mediáticos, dividiendo o haciendo creer que la sociedad de creyentes se encuentra posicionada entre los pro Vaticano II y los carcamales de Trento. En el juego de esta estrategia de peones han caído la mayor parte de los religiosos, que temen perder a la juventud si se posicionan a favor de la jerarquía.
Emma Thompson es una excelente actriz británica y una ciudadana comprometida con su país. Como muchas otras actrices dedica su tiempo y dinero a causas difíciles. Es una manera de no creerse el ombligo del mundo, una sabia receta para hacer algo por los demás cuando has sido catapultada al Olimpo de los dioses. Esta actriz con dos Oscar y presidenta de la Fundación Helen Bamber nos trae una exposición que vale la pena ir a ver. “Journey, que ha pasado ya por Viena, por la Trafalgar Square de Londres y por el Washington Square Park de Nueva York, llega hoy al Paseo de coches de El Retiro de Madrid con la clara meta de promover la toma de conciencia de la ciudadanía acerca de la explotación sexual, comercio ilegal, cruel e ilícito que convierte en mera mercancía a las mujeres”.
Pues bien he tenido que releer su entrevista en diferentes periódicos digitales para constatar la evidencia: Emma es tonta o El Público miente. No se puede decir sin sonrojarse “El catolicismo hizo florecer la prostitución, al convertir a las mujeres en el fruto prohibido. Al obligarlas a actuar como vírgenes, creó un mercado para la prostitución”. Seamos serios la prostitución existe en todas las culturas y en todas las épocas históricas. Y no creo que tenga nada que aportar el catolicismo o el cristianismo en particular.
No negaré que puede resultar un poco frívolo hablar de la mujer, cuando hombres y mujeres padecen las mismas incertidumbres de futuro en la actual coyuntura. Pero salvando ese primer escollo que nos convierte en personas pacientes de una crisis sin visos de resolución a corto plazo, conviene volver a mirar la situación de la Iglesia y de la mujer dentro de la misma.
Termino de leer un excelente artículo donde un exégeta de los textos paulinos habla sin tapujos de la igualdad y disponibilidad de hombres y mujeres en los primeros tiempos del cristianismo. Esto va molestar a algunos, pero sólo tienen que leer los nombres de cada una de las diaconisas y apóstoles que Pablo nombra en sus escritos, para darse cuenta de una evidencia. El Reino venía para todos como Buen Nueva que nos hacia hermanos sin distinción de clases o géneros. Y al que le pique que se rasque.
Estoy indignada y nada sorprendida, un presidente que envía tropas a una guerra es premio Nobel de la Paz, sin haber conseguido un mínimo acuerdo de tregua. Y otro presidente, el de nuestro soberano país, se postula contra la pena de muerte mientras abre la puerta a una ley del aborto que “de facto” sentencia a muerte sin juicio ni apelación. En ambos casos la paradoja y lo grotesco es que los medios de comunicación presentan como salvadores a unos impostores. Ambos ganan las elecciones por estrategias mercadotécnicas que les sigue manteniendo en el poder a cambio de ciertas prebendas. No voy a descubrir el Mediterráneo esto lo sabe todo el mundo, así que no daré más detalles.
Sin embargo, es cierto que estamos en guerra, aunque no existan grandes movilizaciones. Esa tercera guerra mundial se lleva a cabo de manera sutil, sin grandes pertrechos, ni bunkers, es una guerra abierta con miles de frentes donde se mueven las piezas con cuidado, y donde siempre hay lugar para lo imprevisto.
Es un tema que interesa tanto que conlleva debates de todo signo. Podemos justificar en nombre de la libertad de expresión cualquier barbaridad; por ejemplo invadir la intimidad personal de alguien que está en su casa, mientras le fotografían con teleobjetivo. Los hay que protestan por las escuchas ilegales; de alguna manera se ha transgredido el derecho a la intimidad; pero se hace difícil luchar contra esa plaga del terrorismo o del crimen organizado sin utilizar todos los medios disponibles. No sé, creo que cada uno puede encontrar ejemplos recientes para tomar como referencia.
Estoy pensando en las palabras del Papa respecto a la contaminación de los medios de comunicación, prestos a airear trapos sucios de manera que distorsionan la capacidad de juicio y se da por sentado que la corrupción es generalizada y que la maldad es la moneda común. Frente a ello sólo podemos presentar la vacuna de las buenas noticias a las que toda cadena debiera estar obligada a encontrar; sería un hermoso gesto de corresponsabilidad. Porque en el mundo existen las buenas personas y las buenas obras y no es justo que pasen desapercibidas y sepultadas por la abundancia del mal.
El Tribunal de Estrasburgo ha sentenciado contra los crucifijos en lugares públicos en el caso concreto de una ciudadana italiana. Pero el mantra se extiende como una mancha de aceite, dando lugar a inverosímiles diatribas. Es un debate que sale a la calle en un momento oportuno, porque España está a un paso de aprobar la Ley de Reforma de la Libertad religiosa, pero ya había decidido mucho antes retirar los símbolos religiosos en las escuelas públicas. Bastaba la solicitud al Consejo Escolar para que la cruz quedara en el trastero de los elementos sin uso. Pero es que tal y como ha surgido la noticia en este país, algunas autonomías iban un poco más allá intentando que afectase a las escuelas concertadas, que en su mayoría se tratan de centros con ideario católico en manos de religiosos. El problema es tan absurdo como solicitar que la Inmaculada deje de ser fiesta nacional porque no representa a la totalidad de las creencias de los españoles.
Monseñor Osoro ha puesto toda la carne en el asador para revitalizar la juventud valenciana. Se reúne periódicamente con ellos en vigilias preparadas con esmero que resultan ser un semillero de jóvenes comprometidos. Hoy siguiendo esa costumbre, llevará a cabo la vigilia de la Inmaculada, en presencia de la Virgen de los Desamparados que saldrá en procesión desde la Basílica hacia el templo de Santa Catalina donde se llevarán a cabo los actos.
He podido observar en los reportajes gráficos como el aforo juvenil iba creciendo, en un boca a boca que da estimables resultados. Los jóvenes responden cuando ven implicarse a los demás, si el encuentro es mera comparsa el invento no dura más de un día. Pero si hay material y del bueno, la cosa cambia y su vigor juvenil arrasa con todo. Pues bien el arzobispo les está dando ánimos para que testimonien la fe sin complejos.
Es curioso que cerca de la Navidad se levante la voz del Papa para alertar sobre el peligro de cierta Teología de la Liberación, un peligro real, el de convertir al hombre en el centro del Universo. Algo que ha calado en la sociedad del pasado y presente siglo.
La necesidad de trabajar por los pobres no puede hacerse en menoscabo de Dios. El centro de un cristiano no es su hermano, sino Dios. Cierto que nos advirtió que todo lo que hagamos por cada uno de los semejantes se lo hacemos a Él. Lo que no deja de ser una llamada a la corresponsabilidad. Pero si nos centramos en labores meramente asistenciales, sin descubrir que la fe nos obliga a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de los demás y todo ello forma parte del plan de Dios para la humanidad, podemos caer en mero asistencialismo.
Estamos a un paso de celebrar el trigésimo primer año de la Carta Magna y se nos ha ido Jordi Solé Tura, uno de los padres de la Constitución. Poco a poco desaparecen del escenario aquellos hombres que con ideas diferentes fueron capaces de conciliar unos principios básicos para la convivencia. No hace mucho se fue también Joaquín Ruiz Jiménez. Ahora acceden a la vida pública los herederos de mil batallas, pipiolos sin curtir, niños burbuja, consentidos por padres que abominaban del autoritarismo para claudicar con el diálogo y el buen rollito. Pero como bien dice el juez de menores más curtido en sentencias ejemplares: los padres no son colegas ni pueden delegar la “autoritas” para ejercer de compañeros de parranda.
No voy a consentir que me llamen xenófoba por no querer cerrar los ojos. Queremos conservar la cultura, el bienestar, los derechos, pero nos hacemos un lío con las palabras. Por ejemplo se tiene derecho al bono escolar para libros y al comedor escolar; derecho a la sanidad pública, derecho a las ayudas de Cáritas, derecho al ropero de segunda mano, derecho a un trabajo digno, derecho a financiar con dinero público las diferentes ONG, derecho….derecho….a elevar minaretes y hacer de la media luna un símbolo equiparable a la cruz.
¡En hueso hemos topado!. La cruz es un símbolo religioso y también cultural y la media luna es un símbolo religioso y político. ¿Cómo es posible?. Fácil, muy fácil: los occidentales reniegan de las creencias cristianas, las hacen convivir con la apostasía práctica y la bendición de sus ritos sociales. Los musulmanes exigen el cumplimiento de los preceptos religiosos incluso en la sociedad occidental. Han cogido lo que les interesa: la posibilidad de tener tribunales propios y un código ajeno a las leyes civiles en vigor. La imposición del velo en la escuela no es una cuestión religiosa, sino social. El crucifijo en las escuelas se retira y los velos se permiten.
Los suizos han dicho en referéndum no a los minaretes. Y los del talante de siempre han levantado un grito de asombro. Pues mira por donde a mí me parece genial. Yo no tengo nada contra los musulmanes, soy capaz de creer en el misticismo sufí y todas las glorias islámicas que me quieran contar. Pero tras ver cómo se las gastan esos ayatolas cavernícolas, digo no a los minaretes, aunque parezca una contradicción con la libertad religiosa. Estoy porque se suban a un balcón y llamen a la oración a voz en pelo. De ahí no paso. A rezar a sus mezquitas todas ellas hermosísimas y financiadas con los petrodólares. Tengo muy claro que el milagro de Dubai, está convirtiendo en paraíso de ociosos capitalistas un trozo de desierto. Y me parece genial, cada uno se gasta sus petrodólares donde más le interesa. Si eso da trabajo y bienestar a los Emiratos Árabes con su pan se lo coman.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo