Cuando la crónica de la actualidad abruma me evado hacia adentro o bien salgo a pasear y contemplo ese maravilloso panorama de la vida que sigue sorprendido en cada esquina. Ir hacia fuera o hacia adentro es un privilegio del ser humano. Tenemos esa capacidad de ahondar en las cosas y de ver en perspectiva. Me he sentido muchas veces desanimada con esa polarización aparente que tiene la Iglesia dividida entre progresistas y conservadores. En esos momentos necesito parar y tomar aire, porque sé que estamos ante un espejismo que no se corresponde con la realidad.
Es la misma situación que puede vivir en su interior toda persona. Hay que conservar aquello que nos proporciona la identidad y transformar aquello que nos permite adaptarnos a las circunstancias. Pero eso no implica renunciar a la Verdad. Me parece que la Encíclica del Papa Caritas in Veritate muestra muy bien esa realidad. Sin amor nada vale y sin Verdad el amor puede ser mero sentimentalismo barato.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo