El domingo finalizó el XI Congreso de Católicos y Vida Pública,con un manifiesto que es como suelen finalizar las sesudas reuniones de tanto prócer dispuesto a reflexionar, es decir con un gran brindis al sol. ¡Y qué bonito queda!. Ya llevan once Congresos y lo que les queda por rascar, para llegar a tener presencia pública; para quitarse la caspa de los hombros y desmelenarse sin miedo ante el Miura de la progresía de salón.
Son tiempos de crisis y un buen momento para asumir los propios errores. Unas cuantas legislaturas sin tocar la Ley del Aborto y tampoco el Sistema Educativo. Dos errores de bulto ideológico del centro reformista; y es que estamos en una sociedad relativista donde prima la rentabilidad del capital sobre otros intereses. Faltan filósofos y humanistas mientras que sobran repeinados economistas, tribu urbana alimentada por esa quimera de ser de una puñetera vez europeos, que nos ha ido persiguiendo durante treinta años. Ajustar el índice de crecimiento al resto de los países de la unión era una obsesión permanente.
En el cambalache se perdieron los papeles, que es como decir las señas de identidad. Y andan en toda Europa convocando a las meigas para esa otra utopía que se llama Alianza de Civilizaciones. Un sudoku que no hay quien resuelva. Pero que queda muy bonito sobre el papel y además hace soñar al personal. Mientras más solidaridad se proclame, da igual que aumente la cola de Cáritas, los pobres siempre han sabido salir adelante. El problema son los ricos, que nunca tienen suficiente, pero para eso están las ideas de relleno que se pasean de Congreso en Congreso.
Lo vengo repitiendo, hace falta una ventana educativa que no sea exclusivamente la socialista. El modelo ideológico del puño y la rosa ha tocado techo. Y los católicos, cada uno en su ámbito tenemos mucho que decir, pero no de cara a la galería, sino con los hechos. Ajustando la economía familiar, dando el callo a pie de obra. Nos han enseñado a consumir y hace falta que nos enseñen de nuevo a ahorrar y a compartir. No es lógico que la ropa usada pueda venderse de segunda mano. ¡En qué cabeza cabe semejante derroche cuando miles no tienen lo necesario para subsistir!
El modelo de desarrollo para el consumo hace personas irresponsables que no valoran lo que tienen. Aquí cualquiera es capaz de soltarle una colleja al médico o al profesor, porque están en su derecho. De obligaciones ni una, eso no está de moda. Y lo cierto es que la corrupción se contagia en las actitudes irresponsables y egoístas entre vecinos y compañeros. Se empieza por exigir a quien está para ayudarnos y se termina por perder los papeles en cualquier esquina como crónica de sucesos.
La cosa es que cuando no existe un proyecto de persona, de individuo, de coherencia social se termina por no respetar la ley. Cuando se sigue la moda y la publicidad lo invade todo, el individuo pierde el norte y no sabe hacia dónde camina. O tal vez sí, tal vez sabe que va a hipotecar su vida pero no encuentra el modo de resistir el atractivo de seguir en la rueda.
El caso es que lo el pacto de Estado Educativo estaría muy bien, si no tuviera delante una ideología impregnada durante treinta años, que se resiste a aceptar su fracaso. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?.
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Increíble, no se puede hablar sin que te cuelguen el letrero de izquierdista o comunista. Estáis completamente radicalizados en una posición sectaria. Eso es lo que critico cada vez que entro en este blog. Os basáis en análisis reduccionistas y por eso creéis que tenéis la solución a los problemas. Estáis en un bando demarcado por una organización y no sóis capaces de mostrar un actitud crítica hacia lo que representáis. Nada, por otro lado, que no sepamos ya de partidos políticos y otras organizaciones con ánimo de lucro. Definitivamente, el diálogo con ustedes no sirve para nada.
Ruso: Hazme el favor y mira el primer comentario que le puse a Carmen. ¿Son esas las palabras de un marxista o de un comunista?
Berengario: Marxismo y cristianismo no tienen nada que ver, ya hemos viso como terminaron todos los intentos por mezclarlos. No te preocupes por el cristianismo, ha sobrevivido a etapas peores que esta, si eres marxista, mejor mira como encauzar el repunte izquierdista actual debido a la crisis, para que no os vuelva a quedar en agua de borrajas, como siempre.
Si Marx huele a polilla, no sé a qué huele la organización cristiana europea. Pura decadencia.
Berengario:
Marx ya huele a polilla. Dejemos de pensar en el marxismo, se trata de conseguir una sociedad más justa, pero también responsable. Es que ahora todo el mundo habla de sus derechos y en no aporta nada como contrapartida. La sociedad del bienestar hace aguas por muchos motivos. Y como yo soy cristiana pienso que nosotros tenemos soluciones, porque nuestra meta no es lo inmediato.
No sé si peco de simplista. Me da igual. El caso es que cuando analizo la esencia de la ideología socialista e incluso comunista, observo una gran cantidad de semejanzas con el pensamiento cristiano. En realidad no son otra cosa que utopías, esperanzas. Esa es la primera gran similitud. ¿Por qué? Porque la mente de un socialista, un comunista o un cristiano vuela más allá de la cruda realidad para poder dibujar un futuro más justo, solidario y equilibrado. El mismo cristianismo que bebió del estoicismo fue fuente de la que manó el socialismo y el comunismo; su mirada a los desheredados, a los pobres, a los explotados, a los perseguidos por los poderosos, etc. No obstante, como todo hijo que se independiza del cuerpo de sus padres (aprendieron nuevas mañas) los comunistas y socialistas no basaban la ideología en la esperanza por un más allá, sino por un más acá. Era el fiel reflejo de la decimo primera tesis sobre Feuerbach que escribiera Marx.
No somos los cristianos (hablaré de nosotros, en primer lugar, para que no se me tache de poco objetivo) tal como eran los primeros discípulos de Jesús. Hemos evolucionado, actualizando nuestras creencias a los tiempos actuales.
¿Cömo nos deberíamos distinguir los cristianos de los que no lo son?. Practicando el amor al prójimo, siendo pacíficos y perdonando a quienes nos ofendan, trabajando por el bien de los demás. Y como es lógico, amando a Dios sobre todas las cosas, según nuestra fe.
De los socialistas podríamos decir lo mismo, sin tener el cuenta el párrafo que toca el tema de Dios, porque un socialista no tiene que ser creyente en Dios.
¿A qué vienen tantas discusiones desde el ámbito práctico de la política callejera, si somos casi igualitos?.
Creo que se trata de algo que no he citado aún: EL PODER, su búsqueda, su uso, la permanencia en el mismo.
Ni un mal cristiano, ni un mal político son humildes.
Ya nos vamos entendiendo...
Considero que asignar hijos o padres a creencias o ideologías, es muy arriesgado. O muy simple. O para no herir susceptibilidades, demasiado sencillo.
Es fácil descubrir el origen de las mismas, e incluso estudiar sus respectivas historias, pero casi siempre existe un falta de objetividad manifiesta, cuando se trata de criticar destructivamente, ridiculizar o ningunear a sus correspondientes adeptos y seguidores.
¿No sería más lógico discutir sobre el fondo de una ideología o creencia, de su mensaje, de sus normas, que hacerlo sobre el comportamiento de sus afines o afiliados?.
Ni el socialismo, ni el cristianismo son ideologías o creencias destructivas, como se ha podido observar. La espiritualidad del cristianismo no está reñida con el afán de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, antes bien al contrario.
¿Qué sucede, pues?.
Ni más ni menos que la complejidad de las actitudes humanas, sus egoísmos e injusticias.
El dinero no lo puede comprar todo Berengario y no todas las personas están en venta.
Reconozco que para vivir los valores cristianos en este sistema, hay que ser muy consecuente, al igual que ser un comunista o socialista de verdad y vivir conforme a ello, es muy dificil. Pero de ahí a decir que el socialismo es hijo del cristianismo, va un trecho, ya entre los primeros cristianos, había ricos y había esclavos.
Jeje, sinceramente lo leí por encima. Dos o tres frases al azar. Me llamó la atención lo que mencionaste del tipo de pensamiento que estaba agotado: "El modelo ideológico del puño y la rosa ha tocado techo". Me pareció simplista, particularista e irreal, ya que la gente, más bien, está harta de todo, de la democracia, de la política, de la Iglesia, de la justicia, de los poderes,etc. En cuanto al socialismo, no es que haya tocado techo, el problema es que están más perdidos que un billete de 100 euros prestado a Mario Conde. Perdidos y sin brújula. Su ideología no sirve para mover el capital, de la misma forma que tampoco sirve la de la Iglesia; ¿acaso alguien niega que una sea hija de la otra? ¿entonces, por qué se detestan tanto? Ciertamente, en un mundo capitalista, el socialismo y el pensamiento cristiano están por fuerza en decadencia. El sistema es despiadado, las personas tienen un precio y son meros números en las hojas de contabilidad.
Berengario:
No ha pillado ni una. ¡Mira que asociar esto con un pasquín bolchevique!. ¡Despierte hombre!.
¿Esto es Pravda? ¿De qué va todo esto? ¿Consiste en mostrar, como hacían los órganos comunistas de propaganda, una realidad totalmente contraria a la que percibe la gente? Cualquier mindundi podría llegar a creerse que los que están en decadencia son unos y no otros (o todos). Qué insolencia.
Domingo, 19 de febrero
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Peio Sánchez Rodríguez
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni
Francisco Baena Calvo
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn