Me he sentido tan identificada con la frase que he decidido compartir el sugerente título con todos. En realidad debo confesar que desde hace tiempo estoy compartiendo en soledad, algo que suena muy raro, casi imposible. Pero escribir en Internet se convierte por arte de la ciencia en un púlpito donde es posible lanzar cualquier idea al ciberespacio. Me aconsejaron que no ensuciara la red. Si no tienes nada que decir, no digas nada. Si no has pensado lo que vas a decir, cállate.
Pero si sabes comunicar una idea, no te quedes con ella. Y en eso andamos, en comunicar las propias reflexiones, en compartir lo que hemos aprendido y dando todo gratis, tal y como se nos dijo: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis” (Mateo 10-8). Y la palabra tiene un riesgo considerable, porque te expones a la crítica y a la etiqueta. Es mucho más sabio el silencio, nada se le puede reprochar. Aunque no lo crean soy poco habladora, pero he aprendido a comunicarme con la lengua escrita. Puedo expresar mejor mis ideas. Me serena leer lo que pienso. Y confío que mis artículos sirvan para exponer otras ideas y rebatir las mías. Pero ya saben que no soy dada a la disputas.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo