Lo que voy a decir forma parte de las bambalinas de la actualidad. Está la Sociedad General de Autores que muerde con Internet. No en vano el éxito de la piratería ha esquilmado sustancialmente las billeteras de los artistas e intermediarios. Pero el fenómeno de las nuevas tecnologías no conoce fronteras. Y además tiende a repetir los esquemas del pasado con tintes futuristas. Apropiarse de lo ajeno es una de las actividades más antiguas del género humano, tiene mucho que ver con la envidia que para los creyentes fue el origen del famoso fratricidio de Caín con Abel. Así como con la codicia, un género muy de moda en este recién estrenado siglo.
No me queda constancia de que los antiguos recibieran dinero por sus escritos. Carezco de fuentes fiables para afirmar que Cervantes afilaba su pluma por una bonita bolsa de reales. En general tiendo a pensar que el conocimiento ha sido trasmitido sin codicia hasta que llegó la imprenta. Que fue una manera de sacar partido del talento de otras personas, un modo de hacer llegar a miles de gentes lo que un solo individuo había creado en la soledad de su habitación. Hasta ese momento la buena caligrafía era prenda segura del oficio de copista, a partir de ese momento las máquinas sustituyeron la tediosa labor de aquel gremio.
Pero la historia está repleta de listos y villanos. Los primeros se corresponden, como podrán imaginar con los mercaderes de lo ajeno. Los segundos pertenecían al gremio de los pícaros hasta que esquilmar al otro se convirtió en latrocinio. Un proceso muy fino que es frecuente en la sociedad actual y de la que tenemos copiosa información. Es difícil ojear la prensa sin que salga una corruptela al descubierto. Y como el proceso queda magnificado por la repetición reiterativa de los casos. El resultado siempre es piramidal. Va de arriba abajo, extendiéndose como la carcoma.
El ilustre escritor Vicente Molina Foix nos hace saber que existe en Suecia el partido Pirata. Para que no se pierdan les diré que nada tiene que ver con el pesquero español que está dando tanto de sí que, bien podría constituir una novela al estilo de Josep Conrad. Lo cierto es que el Molina Foix está preocupado por la trastienda grasienta que supone el copia pega de las obras ajenas, que también daría mucho juego en manos de cualquier Charles Dikens.
Y está en contra de la sociedad de la información que nos deja a todos al albur de lo que quieran hacer los demás con la información. Si se trata de música, ni les cuento como lloran por proteger los derechos de autor. Tema éste que debió ser un invento muy posterior al genial Mozart quien murió arruinado trabajando a destajo para ganarse la vida con lo que más le gustaba. ¡Qué no hubiera podido hacer aquel genial músico con los derechos de autor!. Lo más probable es que la parca nunca lo hubiera encontrado.
El caso es que el oficio de escritor siempre fue una actividad propia de gente con dinero y tiempo para perder emborronando cuartillas. Vivir del cuento es por poner un ejemplo, casi como de anteayer. Y como es obvio no voy a decir que esté en contra de cobrar los derechos de autor. Pero me divierte mucho ver que ya no es tan fácil engañar a la gente corriente. Ahora la criba de talentos no necesita intermediarios dispuestos a convertir en best seller la obra de sus amigos o recomendados.
Tampoco vale la machacona puesta en el aire de la música bailonga. El paladar selecto seguirá catando buenos vinos. Y el negocio de los usureros de lo ajeno va a seguir tambaleándose por muchos filtros que pongan a la red. Porque es ahora cuando se ha democratizado el saber. Y aunque Molina Foix le duela, es cierto que hoy existe la libre difusión de la cultura. En manos, eso sí, de quienes pueden pagar una cuota de Internet.
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No he profundizado en el tema, pero me da la impresión de que hay que pagar a la SGAE sí o sí por todo, aunque lo haya compuesto uno mismo, aunque los derechos de autor hayan caducado, aunque la obra esté sin registrar, aunque la haya regalado el autor, etc. ¿Y para quién es ese dinero que no tiene propietario, o el propietario se desentiende de sus derechos? No sé, todo esto me huele muy mal. ¿Cuándo se convoca una inspección para controlar a dónde van los dineros recaudados en nombre de todos los españoles?
El canal 41 de TV Florida (USA) acaba de indicar que Fidel Castro está en coma profundo desde hace dos días y en coma y muerte cerebral.
Viva cuba libre ¡¡¡¡.
Comentario por Luis Romero .
Domingo, 19 de febrero
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