Sigue pasando la estela de la efeméride de la caída del Muro de Berlín y todavía no se han puesto de acuerdo los grandes analistas de la Europa actual. Queda claro que fue un acontecimiento histórico que llenó de alegría al mundo occidental. Pero también es evidente que supuso el triunfo del capitalismo salvaje frente a la colectivización y el ideal de una distribución justa de la riqueza.
Ayer hablaba de la revolución digital como acontecimiento inmediatamente posterior a la caída del muro. Sin embargo no parece haber suscitado muchas reflexiones. No obstante, la aldea global comenzó en ese preciso momento. El mundo ya no se dividía en dos bloques, la guerra fría daba paso al diálogo y la desaparición de la URSS trastocó completamente el atlas geopolítico del mundo. Cierto que Europa tuvo que vivir una terrible guerra en la antigua Yugoslavia, pero aquello supuso una experiencia piloto para la complejidad religiosa y étnica de la vieja Europa.
Creo que no se mide con claridad el cambio de paradigma actual. El capitalismo ha triunfado y está en permanente reajuste. Basta recordar las sucesivas crisis económicas y como se han ido sorteando las dificultades. La expansión comercial ha buscado nuevos mercados donde la rentabilidad sea mejor. El coste es paradójicamente una libertad preñada de esclavos. Hablo de los miles de trabajadores del mundo que están siendo exprimidos en contratos basura, dispuestos a cualquier cosa por tener un trabajo estable.
Ese sueño, el de la estabilidad, es ya una quimera. Nadie puede a partir de ahora instalarse, la era digital exige cambios estructurales en las empresas y en las relaciones laborales. La formación continua y on-line es una realidad; la escuela en casa con Internet, es también un hecho que nos devuelve a los antiguos preceptores, en este caso los propios padres con la ayuda de las tecnologías.
Todo esto provoca ajustes diarios de manera imparable que afectan a toda la cadena productiva de todos los países. Los medios de comunicación, la banca, la industria, la enseñanza, la sanidad. Todos están convulsionados con el fenómeno y reciclándose. Esta situación no es nueva pero tiene una característica única, su velocidad. La manera tan natural con la que convive generaciones de analfabetos digitales y niños instruidos en las nuevas tecnologías, muestra claramente que hay gente que queda apeada del tren del progreso, en cuestión de décadas.
Y así vemos que nace una nueva era. Mirar veinte años atrás es quedarse mudos de asombro. Mientras la televisión necesitó décadas para ser accesible al ciudadano medio, hoy esta sociedad de la información va abaratando costes y exige renovarse cada cinco años. El sistema operativo Windows sigue con sus nuevas versiones. Pero eso no es todo, porque también ha salido el software libre que está iniciando su ofensiva para alcanzar cuotas de mercado que hasta ahora pertenecía exclusivamente a Microsoft.
Si han llegado hasta aquí, es el momento de preguntarse el modo en el que la evangelización va a cambiar. El Vaticano ya tiene sus sistemas engrasados y las distintas diócesis han abierto sus páginas web. Pero el fenómeno es imparable y requiere una formación continua a todos los usuarios, de manera que sea posible evangelizar en la red. Y en este momento los cristianos estamos llamados a humanizar la red. Hacer posible que el mensaje pase de la palabra escrita a la nueva ágora de la predicación. Porque ya son muchos quienes lanzan sus homilías grabadas, sus cursos de oración, sus talleres. Ese es el futuro inmediato.
La contrapartida es que tenemos que conseguir que no se hagan mayores las desigualdades entre quienes disfrutan de las nuevas tecnologías y quienes siguen anclados en una sociedad de subsistencia. Y por otro lado, el consumismo salvaje muestra que el hombre tiene que poner freno a sus ambiciones. Con Dios se va a favor de la humanidad, sin Él, ésta puede acabar clavándose el aguijón así misma.
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LA NUEVA EVANGELIZACIÓN HA DE CONTAR NECESARIAMENTE CON LOS NUEVOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, PERO LO QUE NECESITA SOBRE TODO ES HOMBRES Y MUJERES NUEVOS, TOCADOS POR EL ESPÍRITU DE CRISTO.
La evangelización es el mayor timo habido y que hay desde que el hombre es hombre.
Esa es la verdad dicha con crudeza.
...... El Reino habrá llegado porque “los ciegos ven...y los pobres son evangelizados” Es por tanto algo que implica al conjunto de los creyentes de una forma mucho más profunda, que no sólo que alguien coloque un buen post ó un bello discurso en la red, y ahí es donde la mayoría fallamos; hablamos mucho pero damos poco trigo....Se evangeliza realmente en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle, en el bar, en el campo, en la playa... en la vida; o al menos así lo creo yo. Un cordial saludo.
Me parece que se hace muchas ilusiones; creo una cosa es predicar y otra distinta evangelizar. Habría que precisar qué se entiende por evangelizar. Como herramienta de comunicación es indudable que internet ofrece una vía prodigiosa, si bien en cierto modo es como poner una pastelería junto a un vertedero, por la mucha inmundicia que hay en la red; Vd misma se quejaba hace poco del fácil acceso a contenidos pornográficos desde las páginas religiosas. Pero la Palabra de Dios se escribió para ser proclamada, para ser oida... que no es lo mismo que ser leída. El efecto que puede hacer en el lector (navegante) una página Web no es lo mismo que la escucha íntima y orante que requiere el contenido bíblico. Así que me parece perfecto para una ágil inter-comunicación ó diálogo entre creyentes; no tanto como difusión eficaz de la Fe. Por otra parte, el Evangelio es, sobre todo, vida. Y en este sentido evangelizar es comunicar en vivo (no sólo explicar) una forma especial de vivir. ...
Creo que aciertas, carmen, cuando dices que Internet no es más que un medio, un camino.
Una carretera no es peligrosa porque por ella pasen tanques de guerra, ni buena para la salud, porque por ella pasen ambulancias.
Internet es, como dicen los entendidos, la autopista de la información más grande conocida hasta la fecha.
Y producirá buenos a malos resultados para la humanidad, dependiendo del uso que hagamos de ella.
Opino que cualquier instrumento que ayude a relacionarse a las personas, es bueno en sí mismo.
No podemos negar que la influencia de tanta información, mal digerida, puede requerir un esfuerzo suplementario, para estar al día.
Pero en el siglo XXI no podemos esperar que nos lo den todo masticado.
Leer, pensar, meditar, corregir, disculparse si hemos fallado, felicitar a quienes trabajan bien, lo podemos hacer usando Internet, aunque nuestros interlocutores se encuentren en los antípodas. Y eso es bueno, no tengo la menor duda.
¿Y por qué os creéis que estáis siempre en el lado bueno? Este es uno de los principios por el cual uno no se da cuenta que comete un error, del que no se da cuenta de que puede ser Lucifer por un día y no enterarse. ¿O es que tenéis el don de la omnisciencia? Pero como dijo alguien una vez, el malo siempre es el otro. Qué engañados vivimos.
Mª Luisa:
Es verdad que son más astutos. Pero sabemos quien está de nuestra parte. Eso es lo que cuenta.
Internet:
Es sólo un medio, no un fin en sí mismo. Y como todos los medios puede ser utilizado para la bueno o lo malo.
Siempre son más astutos los hijos de las tinieblas que los hijos de la luz.
Internet desevangeliza. Desinforma. Hace demagogia. Enfrenta.
Viernes, 17 de febrero
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