La sentencia del Tribunal de Estrasburgo amparando la retirada de los crucifijos de los colegios públicos en Italia, demuestra el retroceso de la civilización cristiana frente a una sociedad que impone por la fuerza sus principios laicos, con la excusa de que ninguna religión debe estar por encima del Estado. Es una resolución que se cae por su propio peso. En la medida que la sociedad abandona a Dios, crea falsos ídolos de barro; llámese dinero, fama, poder. Lo pueden encontrar de manera muy vivaz en los más jóvenes. Sus metas son inmediatas, no hay una proyección de futuro que les exija esfuerzo y dedicación. En cambio existe un deseo permanente de supeditarlo todo a la satisfacción de las apetencias.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo