Cuando la crónica de la actualidad abruma me evado hacia adentro o bien salgo a pasear y contemplo ese maravilloso panorama de la vida que sigue sorprendido en cada esquina. Ir hacia fuera o hacia adentro es un privilegio del ser humano. Tenemos esa capacidad de ahondar en las cosas y de ver en perspectiva. Me he sentido muchas veces desanimada con esa polarización aparente que tiene la Iglesia dividida entre progresistas y conservadores. En esos momentos necesito parar y tomar aire, porque sé que estamos ante un espejismo que no se corresponde con la realidad.
Es la misma situación que puede vivir en su interior toda persona. Hay que conservar aquello que nos proporciona la identidad y transformar aquello que nos permite adaptarnos a las circunstancias. Pero eso no implica renunciar a la Verdad. Me parece que la Encíclica del Papa Caritas in Veritate muestra muy bien esa realidad. Sin amor nada vale y sin Verdad el amor puede ser mero sentimentalismo barato.
Esto es más de lo que se puede soportar. Tamayo se ha pasado al decir de un obispo que es líquido inflamable. Eso es tener muy “mala baba”. No hay más líquido que el que uno quiera echar al fuego. En este caso se trata de mostrar la rabia por un nombramiento que no gusta a determinados sectores. Lo cierto es que a los obispos los elige quien los elige y hasta que no se demuestre lo contrario son enviados por el bien de la diócesis. En este caso se rechaza a monseñor Munilla porque no representa la corriente que unos determinados y muy concretos personajes desearían.
Este título lo utilizó Hemingway para contar en una novela su versión sobre la guerra civil en España. Los personajes de la película eran Ingrid Bermang y Gary Cooper. Se pudo ver por primera vez en España cuando llegó la democracia y los partidos, incluido el comunista, entraban en el arco parlamentario. Hablar hoy de aquello es hacer un viaje al pasado. Desde entonces ha llovido tanto que ni la épica republicana nos parece tal, ni el franquismo ha dejado de pesar como una losa para muchos españoles.
Pero es que hoy el título viene a propósito de ese pistoletazo que ha reflejado el parlamento con 186 votos en contra de la Ley de Salud y Reproducción o para entendernos la reforma de la de la Ley del aborto, mientras a favor lo hacían 162 con una abstención. Una votación impregnada de polémicas en el que las caras de satisfacción de un grupo de mujeres me han hecho sentir vergüenza ajena. No quiero ser una progre de salón que brinda por el aborto. No, mientras se siga considerando a la mujer culpable de la muerte de un inocente. Porque no es ella quien desmiembra al feto, ni la que le aplica el tormento de una muerte inhumana. Lo son en primera instancia los diputados que hoy han votado a favor de la nueva ley del aborto.
El título es un guiño a la realidad. Estamos en ese momento histórico en el que otros estuvieron antes que nosotros. Imagino la España Islámica con sus pequeños reductos semiclandestinos donde se mantenía el cristianismo con peligro incluso de la propia vida. Eso de estar en inferioridad numérica ya ha sucedido en otras ocasiones. No cabe duda que la sociedad occidental camina a marchas forzadas hacia un paganismo naturalista. Los verdes son esa corriente de respeto a la madre Tierra que tenían los nativos de remotos países sin descubrir. No están lejos del pensamiento de los indígenas amazónicos, aunque esté pasado por el barniz de la modernidad.
El día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebrará este 25 en todo el mundo con muy diferente fortuna. Porque lo cierto es que la violencia contra los más débiles sigue siendo una moneda corriente en casi todos los países. Las mujeres, por muy diversos motivos,estamos como ciudadanos de segunda en algunos lugares. Y junto a ellas se encuentran los niños, cuyos derechos celebrábamos hace unos cuantos días, sin menoscabo de que la mitad de la población infantil sobreviva en esclavitud, trabajando por menos de la mitad del salario de un adulto, con jornadas agotadoras.
El caso es que en aquellos países donde se defiende los derechos de la mujer o de la infancia tampoco se consigue evitar que la cuenta de víctimas siga elevándose. Y pese al mayor grado de instrucción de las víctimas y sus asesinos, lo cierto es que se llega a la violencia doméstica en demasiadas ocasiones. Como algunos apuntan a que todo ello tiene como raíz la ideología de género, tendremos que desmontar tal falacia.
El domingo finalizó el XI Congreso de Católicos y Vida Pública,con un manifiesto que es como suelen finalizar las sesudas reuniones de tanto prócer dispuesto a reflexionar, es decir con un gran brindis al sol. ¡Y qué bonito queda!. Ya llevan once Congresos y lo que les queda por rascar, para llegar a tener presencia pública; para quitarse la caspa de los hombros y desmelenarse sin miedo ante el Miura de la progresía de salón.
Termina el año litúrgico de la Iglesia con la celebración de Cristo Rey. Un trono que no es de este mundo pero que tiene primacía sobre cualquier otro. Un rey que no utilizó el poder ni abusó de la autoridad, sino que enseñó que el Reino está en la bondad y en el amor a los demás, no en la prepotencia.
Celebramos también la memoria de Santa Cecilia, mártir, a quien un blog de este mismo portal está descalificando como santa mítica e inexistente. Pero no muy lejos del mismo se encuentra otro blog que califica de demente a Juan Pablo II por utilizar la flagelación. Se puede discrepar de ambas cosas, pero no ensuciar la memoria de ambos. En los dos casos se trata de desacreditar a una personalidad religiosa y católica.
Karmele Marchante y Jesús Vázquez representan en televisión una programación que no sigo ni me interesa, pero sin duda levanta muchas adhesiones aunque sea a base de catapultar lo friki o la telemerde en potencia. Ahora la periodista de la crónica rosa, esa que destripa la vida personal de los famosos delante de una pantalla de teleadictos a la vida ajena, está por lanzarse al estrellato mediático en Eurovisión con la misma talla que Chiquilicuatre. Cualquier cosa es posible, porque no cuenta la calidad, sino el voto anónimo, el SMS, lo último de la democracia bananera.
Estaba pensando en esos programas que todos calificamos de basura, cuando me ha venido a la cabeza el rutilante estrellato de los blogs religiosos.
Cuando se está celebrando el XI Congreso de Católicos y Vida Pública, salen siempre las mismas ideas: Cómo vertebrar el catolicismo en la sociedad, sin que exista un partido confesional. Sabemos que la tendencia general pretende un bipartidismo en el que a ambos lados se encuentran creyentes con ideas diferentes sobre el modelo social. Esto ha funcionado con sus vaivenes tanto en grupos de católicos que militan a la izquierda como en aquellos que lo hacen a la derecha. Pero en esta encrucijada de la Nueva Era, donde la revolución ideológica padece un marasmo caótico conviene volver la mirada hacia la profundidad.
Lo cierto es que el catolicismo no necesita etiquetas sino un proyecto de vida. Y a mí me parece que el Instituto Enmanuel Mounier ofrece reflexiones para vivir sin complejos el catolicismo en una sociedad relativista y hedonista. Vivir desde la esencia del ser, por eso hoy me permito recopilar su manifiesto, por si algunos desease profundizar en esta filosofía de raíz cristiana muy apreciada por Juan Pablo II.
Hoy es Ntra. Sra. de la Divina Providencia, la advocación festiva corresponde a Puerto Rico, pero según me entero tiene sus raíces tanto en Italia como en España donde se construyó un santuario. Puede que les resulte curioso saber algo más de esta advocación, tal vez en otro momento hubiera escrito sobre ello. Pero lo cierto es que hoy es difícil decidirme por el tema. He sabido de la lapidación de una mujer en Somalia por el espantoso crimen de ser pillada en adulterio, mientras el varón apenas recibida unos pocos azotes. Lo ha denunciado de manera brillante el blog En clave de África y era tan espeluznante su relato que me ha parecido apropiado retomar la noticia.
Primero como mujer que siente en profundidad las espantosas condiciones de vida que muchas otras mujeres padecen. Y por tanto como feminista sin el calificativo de género, para no herir susceptibilidades de los santos varones. Pero indignada con esa especie de silencio cómplice que permite transigir ante hechos tan deleznables. Lo siento pero me hierve la sangre.
Si abrimos la ventana de Internet el mundo vive en plena crispación. Es inevitable caer en el desánimo, tanta injusticia, tanta corrupción, tanta guerra. De manera que lo inmediato es bajar a la calle, pasear por la ciudad y reconocer que la vida sigue imbatible; la gente ríe, come, trabaja, está completamente encajada en la rueda y de pronto te convences que no hay mal que cien años dure.
Quiero decir que las crisis son cada vez un espacio más común. La primera con la que tropiezas te deja cierto poso agrio, pero a medida que vas cumpliendo, deja de sorprenderte el vértigo de la vida. Y lo digo en un sentido filosófico, porque la vida siempre sorprende en cualquier esquina y a deshoras. Pero lo cierto es que las crisis se superan. Es bueno que se sepa. Tanta crispación en los medios, tanta corrupción, tan agrias polémicas son humo que se desvanece de un día para otro.
Es curioso como en medio de una crisis económica que esquilma los bolsillos del ciudadano medio, en Rusia les ha dado por hablar de Dios y discuten sobre su presencia en el himno de la nación. Es casi una broma que en el país con más ateos por metro cuadrado, Vladímir Putin eligiera un himno donde se nombraba a Dios. Resulta tan chocante que ahora están debatiendo suprimir esa anomalía dentro de una Constitución laica. ¿No les suena la canción?. Parece mentira con lo que cae que quienes no creen en nada sientan que deben eliminar cualquier referencia religiosa de la vida pública.
Un día como hoy de hace veinte años caían acribillados Ignacio Ellacurría y sus compañeros mártires en El Salvador. Ya sabemos que la versión oficial es no considerar mártires a quienes mueren por su actitud combativa frente a unas estructuras injustas. A eso lo llaman política. Pero la realidad es que el Evangelio se hace carne y sangre en los más pobres, en los preferidos. Y para muchos de nosotros los jesuitas del Salvador murieron por su compromiso con los desfavorecidos. Que es una manera de dar la vida por los demás. La dieron desde el mismo instante que se comprometieron a favor de unos y en contra de otros.
José Bono ex ministro,presidente del Congreso de Diputados, católico de pro y socialista de carnet, plantea el espinoso tema de la Ley del aborto en un artículo y lo hace con unas triquiñuelas muy sibilinas, tomando como referente moral a Obama quien mantuvo el pasado 10 de julio una entrevista con Benedicto XVI. Pone de manifiesto la reacción visceral de los obispos de EEUU al conocer que la Universidad Católica de Notre Dame le otorgaba un doctorado honoris causa, cuando ni siquiera había sido capaz de aplicar ninguna ley en el país.
El caso es que las comparaciones son odiosas, especialmente si se le quiere conceder la misma autoridad moral a Obama que al Papa Benedicto XVI, mucho más sabiendo cuál es la doctrina católica respecto al aborto donde no existe posibilidad de “un derecho a decidir”, tema recurrente de la campaña de Obama, cuyo perfil demócrata lo pone inmediatamente al lado del feminismo más combativo.
Me he sentido tan identificada con la frase que he decidido compartir el sugerente título con todos. En realidad debo confesar que desde hace tiempo estoy compartiendo en soledad, algo que suena muy raro, casi imposible. Pero escribir en Internet se convierte por arte de la ciencia en un púlpito donde es posible lanzar cualquier idea al ciberespacio. Me aconsejaron que no ensuciara la red. Si no tienes nada que decir, no digas nada. Si no has pensado lo que vas a decir, cállate.
Pero si sabes comunicar una idea, no te quedes con ella. Y en eso andamos, en comunicar las propias reflexiones, en compartir lo que hemos aprendido y dando todo gratis, tal y como se nos dijo: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis” (Mateo 10-8). Y la palabra tiene un riesgo considerable, porque te expones a la crítica y a la etiqueta. Es mucho más sabio el silencio, nada se le puede reprochar. Aunque no lo crean soy poco habladora, pero he aprendido a comunicarme con la lengua escrita. Puedo expresar mejor mis ideas. Me serena leer lo que pienso. Y confío que mis artículos sirvan para exponer otras ideas y rebatir las mías. Pero ya saben que no soy dada a la disputas.
Vamos a tener que salir del armario, como tantos otros, pero esta vez con una intención mucho más provechosa. Salir a la calle y que no te tachen de reprimida requiere un cierto valor. La sociedad ha pasado de la mojigatería pacata al adoctrinamiento hedonista. Extremadura lanza una provocativa campaña para manipular a los jóvenes bajo el sugerente título “El placer está en tus manos”. La campaña fundamenta sus onerosas dádivas en enseñar a masturbarse, a cuenta del erario público, así, tal cual.
Lo que voy a decir forma parte de las bambalinas de la actualidad. Está la Sociedad General de Autores que muerde con Internet. No en vano el éxito de la piratería ha esquilmado sustancialmente las billeteras de los artistas e intermediarios. Pero el fenómeno de las nuevas tecnologías no conoce fronteras. Y además tiende a repetir los esquemas del pasado con tintes futuristas. Apropiarse de lo ajeno es una de las actividades más antiguas del género humano, tiene mucho que ver con la envidia que para los creyentes fue el origen del famoso fratricidio de Caín con Abel. Así como con la codicia, un género muy de moda en este recién estrenado siglo.
No me queda constancia de que los antiguos recibieran dinero por sus escritos. Carezco de fuentes fiables para afirmar que Cervantes afilaba su pluma por una bonita bolsa de reales.
Sigue pasando la estela de la efeméride de la caída del Muro de Berlín y todavía no se han puesto de acuerdo los grandes analistas de la Europa actual. Queda claro que fue un acontecimiento histórico que llenó de alegría al mundo occidental. Pero también es evidente que supuso el triunfo del capitalismo salvaje frente a la colectivización y el ideal de una distribución justa de la riqueza.
Ayer hablaba de la revolución digital como acontecimiento inmediatamente posterior a la caída del muro. Sin embargo no parece haber suscitado muchas reflexiones. No obstante, la aldea global comenzó en ese preciso momento. El mundo ya no se dividía en dos bloques, la guerra fría daba paso al diálogo y la desaparición de la URSS trastocó completamente el atlas geopolítico del mundo. Cierto que Europa tuvo que vivir una terrible guerra en la antigua Yugoslavia, pero aquello supuso una experiencia piloto para la complejidad religiosa y étnica de la vieja Europa.
La celebración de la caída del muro de Berlín tras veinte años de amoroso relativismo y hedonismo, deja como hito más importante la revolución de la era digital. Todo comenzó a principios de los ochenta, pero no se materializaría hasta llegar la década de los noventa. Seguir esa sociedad digital a ritmo frenético, es lo más prodigioso que ha sucedido en occidente y desde luego hay que sumar el fenómeno de la inmigración.
Eso sería lo más significativo: la globalización y el mestizaje cultural. De manera que ver Europa en la década de los ochenta, es como encontrar un niño en pañales. Ahora ya está crecida la criatura y nos ha salido bastante insustancial. Los que nacimos y vivimos en un mundo dividido por dos grandes ideologías, teníamos pasión por las ideas. Hoy esa pasión ha quedado reducida a la nada.
No hay un párrafo que me guste más que otro en el Evangelio. Pero hoy concretamente me ha parecido maravilloso que Jesús se fije en lo más insignificante y le otorgue más valor que a lo oficial y a lo que brilla en la sociedad. Si leemos con atención todos los esquemas se desmontan:
Marcos 12, 38-44En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y les decía: Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa. Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.
Una mujer marroquí ha sido apaleada en Socúellamos (Ciudad Real) por no llevar velo islámico. El resultado de dicho acto criminal ha provocado un aborto a la mujer. Luego nos dirán que no somos tolerantes si protestamos por el velo en la escuela. Nos mentirán diciendo que es un símbolo religioso y alegarán el consabido pluralismo y tolerancia para que todo quede bien atado. Mientras tanto el Parlamento de Derechos Humanos de Estrasburgo da razón a los laicistas y dictamina que los crucifijos no deben estar en las escuelas de Italia.
La sentencia del Tribunal de Estrasburgo amparando la retirada de los crucifijos de los colegios públicos en Italia, demuestra el retroceso de la civilización cristiana frente a una sociedad que impone por la fuerza sus principios laicos, con la excusa de que ninguna religión debe estar por encima del Estado. Es una resolución que se cae por su propio peso. En la medida que la sociedad abandona a Dios, crea falsos ídolos de barro; llámese dinero, fama, poder. Lo pueden encontrar de manera muy vivaz en los más jóvenes. Sus metas son inmediatas, no hay una proyección de futuro que les exija esfuerzo y dedicación. En cambio existe un deseo permanente de supeditarlo todo a la satisfacción de las apetencias.
No estaba muy segura de retomar el tema, pero ¡qué narices no pierdo ni gano nada!. Es lo bueno del blog, te dosificas según tu propia necesidad. Y hoy tengo ganas de hablar de la publicidad, apetitoso bocado que financia tantísimas cosas. El mundo de la publicidad tiene un alto contenido de fraude. Basta ver los anuncios en la televisión, la mayor parte de los cuales se creen al pie de la letra como si fuera Palabra de Dios. Y perdonen la comparación, pero es que nos tragamos lo que nos echen y todo el mundo a callar. Ni mi vecina tiene el secreto del quita manchas exclusivo, ni hay tal cosa con efectos instantáneos. Lo que no sea poner a remojo y frotar, no lo quita el detergente más maravilloso del mundo. Y si dudan pónganse a ello, luego me cuentan.
Estimados lectores podría alargar mi silencio y dejar de publicar en Religión Digital. Pero soy consciente que no se puede presionar a quien no puede hacer nada por el tema. Aunque estoy segura que las diferentes protestas de todos y cada uno de nosotros han hecho mella en Periodista Digital, también reconozco que le estamos exigiendo algo al director de Religión Digital que por ahora no está en su mano.
En este momento la portada vídeos explícitos de mujeres en actitud pornográfica ha sido suprimida en la entrada de Periodista Digital. Deseo daros las gracias a todos por vuestra colaboración. Dije en su momento, en mí post “una propuesta a religión digital”, que me creía lo que me indicaba su redactor jefe: que se había colado en el sistema un blog inactivo. En palabras del director de Religión Digital se va a suprimir. Si esto se cumple mi silencio sólo serviría para hacer daño a la persona que me ha permitido siempre expresarme con libertad. Y no tengo ningún interés en ello.
Lunes, 13 de febrero
Pedro Tarquis
Mariano Fresnillo Poza
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Fernandez Krohn
Carlos Corral
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Isabel Gómez Acebo
Francisco Margallo