Diálogo sin fronteras

¿Después de Ratzinger qué? II

09.10.09 | 16:57. Archivado en Libros
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Hace unos días presentaba el libro que encabeza este post. Al hilo del interés suscitado por el tema me he puesto en contacto con el autor que amablemente ha respondió a una serie de preguntas.
José Catalán Deus nacido en Madrid (1949), periodista y escritor, tiene una larga trayectoria profesional como reportero, comentarista y director de publicaciones. En la última década ha sido corresponsal en Londres y en Roma. Actualmente, publica en Periodista Digital los blogs 'Infordeus', 'Papado Ratzinger' y 'Arte', donde reseña lo más destacado de la vida cultural y artística en Madrid, a su vez es analista en diversas publicaciones. Autor de la novela 'Marzo de aquel año' y del poemario 'Testimonium, de trascender milenios', entre sus obras de ensayo figuran 'La cuarta guerra mundial: terrorismo, religión y petróleo en los inicios del tercer milenio' y 'El Príncipe del Renacimiento: vida y leyenda de César Borgia'. Está casado y tienes dos hijos y una nieta.

Sobre el anterior y el actual papado ha escrito, 'De Ratzinger a Benedicto XVI. Los enigmas del nuevo Papa (Editorial Espejo de Tinta, Madrid, 2005); 'Fumata blanca. La elección de Benedicto XVI y la turbulenta historia de los cónclaves de la iglesia católica' (con Lola Galán, Editorial Aguilar, Madrid, 2005); y 'El Próximo Papa. Quién será el sucesor de Juan Pablo II, cómo y por qué será elegido' (Ediciones Espejo de Tinta, Madrid, 2004).

José, tú eres un analista especializado en este Papado. Y ahora nos presentas un libro donde sugieres que en la trastienda del Vaticano algo se mueve para preparar el sitio al nuevo Papa: ¿Es ese el tema principal de tu libro Después de Ratzinguer qué?No, el tema principal es intentar un balance equilibrado de su primera legislatura, los cuatros primeros años del pontificado de Benedicto XVI. Para ello, primeramente hemos intentado detectar su –digamos- ‘programa de gobierno’ y a continuación analizar el grado de cumplimiento alcanzado. Creo que es el más objetivo procedimiento posible para juzgar la marcha de este Papado. Son casi doscientas páginas las del tercer capítulo del libro dedicado a estos menesteres y se resume en su título: ‘Agridulce balance’
En él, se analiza el ‘programa’ de Benedicto XVI concretado en nueve aspectos: REIVINDICACIÓN DE DIOS Y DE CRISTO, RELECTURA DEL CONCILIO VATICANO II , DEFENSA DE LA VIDA, APOYO A LA FAMILIA TRADICIONAL, REFORMAS ESTRUCTURALES, PURIFICACIÓN INTERNA, RELACIÓN CON OTRAS RELIGIONES, Y CRÍTICAS A LA GESTIÓN DEL MUNDO.

No cabe duda que el problema lefebvrista no ha sido superado pese a la buena voluntad de Benedicto XVI. ¿Se camina hacia el cisma o por el contrario la liberación del Misal San Pio V ha hecho posible el reencuentro entre tradicionalistas y progresistas?El retorno de los lefebvristas es para este Papa cuestión capital, lo más importante de estos cuatro años, y paso decisivo para equilibrar las desviaciones post conciliares. Veo probable que se consiga rápidamente a pesar de los gestos ampulosos de los cismáticos. La parte segunda de mi libro, ‘Grietas en Il Cuppolone’, relata y analiza la crisis de comienzos de este año en torno a este tema, la más grave de los últimos pontificados.

¿Es cierto que Ratzinguer asume el Concilio Vaticano II, o todos los indicios apuntan hacia una línea conservadora que quiere distanciarse del aggiornamiento?--Asume todo el Concilio, sus textos, pero no ese supuesto ‘espíritu del concilio’ en función del cual se implantó un talante conciliador con el mundo, una modernización equivocada y un eclecticismo complaciente que juzga nefastos. Como todos los compendios doctrinales, el Concilio puede juzgarse con óptica conservadora o liberal, y él desde luego lo hace con la que le es consustancial. Pero insiste en que no hay contradicción entre las conclusiones del concilio y su enfoque.

¿Este Papado en apenas cinco años ha cambiado algo: el tipo de relaciones con otras confesiones, la actitud de denuncia, o todo sigue igual?.--Las relaciones institucionales con el Islam han mejorado mucho, a pesar o debido al ‘shock’ de Ratisbona; con el judaísmo son un permanente tira y afloja a cuatro bandas, porque también intervienen los radicales de ambos lados que no gustan de la evidente aproximación; con los ortodoxos están supeditadas a la desconfianza del patriarca de Moscú; y con los protestantes no pueden avanzar más. Pero Benedicto XVI confía sobre todo en las relaciones por la base. Yo diría que los creyentes moderados de todas las religiones están más cerca que nunca y eso alimenta brotes llamativos de radicalismos minoritarios. Este Papa insiste en que no habrá grandes sorpresas, que sólo cabe rezar y esperar.

¿Es posible modificar el gobierno de la curia, sin que se produzca un golpe de mano?--Muy difícil por no decir imposible. Benedicto XVI prescindió de grandes gestos desde el principio, pero ni siquiera los pequeños retoques administrativos han sido posibles. Las tensiones se expresan sutilmente por uno y otro lado y no habrá golpes de mano ni de timón. Pero ni Bertone ha sido aceptado, ni Doctrina de la Fe ha mejorado su estatus. La Curia ha demostrado ser mucha Curia. El Papado Ratzinger no puede con ella, como no pudieron los anteriores.

¿Tiene tanto poder de decisión el Papa como algunos le atribuyen, o es una figura que sintetiza las aportaciones del colegio espiscopal?. ¿En realidad como funciona la curia?.
--Los Papas tienen todo el poder teórico pero inmensas limitaciones de orden práctico. Cada Papa ejerce el poder con su propio estilo, y el estilo de Benedicto XVI es pausado, paciente y silencioso. Pide ayuda y pide disculpas públicamente. Pero mantiene su ‘reforma de la reforma’ litúrgica a pesar del boicot evidente que sufre. De las dos asambleas sinodales realizadas, puede deducirse que este Papa más que sintetizar las aportaciones del colegio episcopal, las orienta a su manera. La Curia es un órgano de gobierno supranacional obsoleto y burocrático que milagrosamente consigue ir gestionando la organización más compleja, numerosa y global que los tiempos vieron. Pero todo el organigrama de la iglesia católica genera muchas dudas y críticas en pos de una mejora imprescindible.

Juan Pablo II fue posiblemente el Papa más viajero de la historia. Con él si inician las grandes concentraciones. Macro acontecimientos muy mediáticos, que dan una aparente cohesión del cristianismo, cuando todos sabemos que al menos en Europa el invierno eclesial sigue bajando el termómetro de la temperatura. ¿Cómo valorarías este fenómeno?-Fondo y forma se interrelacionan. Las apariencias hoy día son casi más importantes que la realidad, hasta el punto de recrearla. Debido a ello –el poder de los medios, la sociedad del espectáculo- Juan Pablo II trabajó sobre todo el aspecto externo y colectivo, queriendo quemar etapas, mientras que Benedicto XVI insiste en el aspecto interno e individual. Ninguno ha conseguido invertir la tendencia negativa que aqueja al catolicismo, pero la propuesta de Ratzinger es de largo plazo, de varias generaciones.

¿Es posible que el nuevo Papa sea de otro continente?. ¿Está el mundo preparado para ello?--Sin duda, y parece además demandarlo. Ya en el último cónclave era una opción viable. La última parte de mi libro examina, en función de los muchos problemas presentes, las distintas posibilidades que podrían barajarse, y las figuras más preeminentes actualmente en una hipotética sucesión, que no olvidemos que podría aún retrasarse hasta una década. Resumiendo mucho, podríamos hablar de estos grandes desafíos para el hipotético sucesor del Papa Ratzinger: desmoralización sacerdotal, reducción de los fieles, colegialidad, biotecnología, organización en red frente a la pirámide actual, universalidad con la irrupción de China, identidad frente a tribalismos, ecuación emoción-razón, la mitad del cielo (mujeres), el poder laico, la pervivencia del ‘wojtylismo’, y el síndrome pederasta.

En función de todo ello, podemos pensar en qué figuras eclesiales están más capacitadas para una hipotética sucesión, pero previo análisis de las fuerzas en liza como el llamado ‘clan Silvestrini’, el ‘martinismo’ aún vigente, la influencia de Biffi y los suyos… Más importante que el simple hecho geográfico de que el Papa sea de otro continente, será el color de su piel, y los favoritos serán los tonos mestizos. Más América que África, y quizás alguien que aúne el norte y el sur de ese continente. Pero la Iglesia dispone de dos docenas de pesos pesados con posibilidades de ‘papable’.

Y no podemos olvidar que es el mismo futuro del Papado el que está amenazado, así como las posibilidades de un nuevo concilio, la sombra de la dimisión, y hasta las profecías apocalípticas que hacen de Joseph Ratzinger el último o el penúltimo de los pontífices.

Un deseo para el futuro de este pontificado, al que todos denominan de transición.

--Pues que asegure precisamente esa transición hacia una figura vigorosa y valerosa capaz de hacer frente a una situación que se presume aún más difícil. A corto plazo, el Papa Ratzinger se enfrenta a no pocos problemas además de las negociaciones con los lefebvrianos: una revisión general de la política de comunicación, el efecto de su tercera encíclica, "Caritas in veritatis", el 'Año sacerdotal' y la ‘perfección espiritual de la que depende sobre todo la eficacia del ministerio' de cientos de miles de sacerdotes; la exhortación apostólica o resumen del pasado Sínodo de octubre de 2008; las visitas apostólicas (inspección general) a los Legionarios de Cristo/Regnum Christi y las comunidades religiosas femeninas en Estados Unidos; la beatificación de Karol Wojtyla; y la creación de nuevos cardenales para premiar a dirigentes de la Curia cuyos puestos llevan tradicionalmente incorporada esta dignidad, y otros dirigentes destacados de episcopados nacionales. Así comienza su segundo cuatrienio al frente de la nave de Pedro. No podemos sino desearle inspiración y suerte.

Muchas gracias por tenernos al día del Papado Ratzinguer.

14 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por sofía 13.10.09 | 02:26

    Pues precisamente porque te consideras tan refinado y tan especulativo dedícate tú a lo difícil, ya que posees esa ingente sabiduría. Me pregunto por qué os calláis como perros mudos en donde más daño se hace al cristianismo y colaboráis con ellos respecto al "cuanto peor mejor" incordiando en la Iglesia a la gente normal. Ya sabes lo que dijo Pablo a los falsos hermanos.
    El espíritu crítico por aquí lo tenemos bien, gracias. Por eso por mucho que te lo propongas no vas a vendernos la moto. La Iglesia no eres tú, y no nos vas a convencer de que es una secta. Sé en quien he creído y en la Iglesia que él fundó. No en el Jesús de Puente Ojea ni en la Iglesia de Lefebvre.

  • Comentario por Hermenegildo 12.10.09 | 23:30

    El papado de Benedicto XVI puede durar perfectamente -Dios lo quiera- de doce a quince años. Esto no es un pontificado de transición. Quince años duró el papado de Pablo VI.

  • Comentario por luis 12.10.09 | 00:58

    "Monsier ON". "SE considera".

    Hay que pensar. En lo posible, antes de escribir.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 12.10.09 | 00:13

    Luis:
    Si te duele la muela tómate una aspirina, pero no me niegues lo que dice toda la prensa universal. Benedicto XVI es considerado un Papa de transición, lo mismo que Juan XXIII. Que su Pontificado sea muy singular e importante, no le resta un ápice a su longevidad. Y que Dios nos lo conserve el tiempo que estime oportuno.

  • Comentario por luis 11.10.09 | 21:09

    Sofía, los ateos y agnostico te los dejo a ti, que eres bastante poco refinada en tu especulación. Mi misión es refinar a los católicos, depurar errores, fomentar el espíritu crítico frente a los errores del mundo.

  • Comentario por luis 11.10.09 | 21:06

    No sé. ¿Tu vida durará más de una semana? Tampoco lo sé. ¿Para no ser "Papa de transición" hay que durar veinticinco años? Ha habido dos Papas en la Historia que han traspasado ese término, todos los demás serían Papas de transición con tu escritorio.
    Hay que pensar un poco más, estimada. En lo posible, antes de escribir.

  • Comentario por sofia 11.10.09 | 18:55

    No se comprende que toda esa inquietud apologética no la invierta en convertir agnósticos y ateos en vez de intentar echar del catolicismo a todo el que le lea.

  • Comentario por sofía 11.10.09 | 18:53

    Si "se dice", lo profesional es afirmar que "se dice" eso. Al margen de las preguntas y respuestas que se puedan hacer sobre ese "se dice"
    Quien tenga vocación de censor que se monte un blog y nos censure a los que no le demos la razón en todo, si cometemos el error de visitarlo, pero que deje de pasearse por blogs ajenos intentando lavar el cerebro a todo el mundo e insultando a quienes osan no pensar como él.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 11.10.09 | 16:58

    Luis:
    Estoy segura que no es un Papado de veinticinco años. ¿A que estamos de acuerdo?. Pues eso.

    Buen domingo

  • Comentario por luis 11.10.09 | 16:51

    "Se dice" "Todos dicen"
    Falta de profesionalismo.
    "Malísimo" - cuando te llevan la contraria.
    Falta de objetividad.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 11.10.09 | 09:18

    Luis:
    Que malísimo que eres. Yo no induzco a opinar, se dice que es de transición. Pero puede que cuando finalice no lo sea. Juan XXIII también fue llamado un Papa de transición, no lo olvides.

  • Comentario por luis 11.10.09 | 01:08

    "al que todos denominan de transición"

    Pregunta-opinion mendaz de la entrevistadora. Ni todos lo llaman de transición, ni un Papado que ya dura cinco años puede considerarse de transición.

  • Comentario por Hermenegildo 10.10.09 | 09:46

    Se trata de unas impresiones demasiado "políticas". La Iglesia aparece retratada como una organización terrena.

  • Comentario por anselmo 09.10.09 | 23:18

    Despues de Ratzinger (¡Qué falta de respeto!), Después de este Papa lo que diga Dios. Si no hay más Papas es que esto se acabó. Se acabaron los concilios, se acabaron los garbanzos. Se terminó. Fin del trayecto humano. ¿Cómo terminará la tierra? Dada su longevidad, como un terrón de azúcar machacado. De la bella piedra resplandeciente a la piedra terrosa crujiente, como los crujientes que compré en Tarracona.
    La verdad es que no tengo ni idea de cómo empezó la tierra, pero me gusta muchísimo el tema. Menudas aficiones a mis años. El aspecto terroso de la tierra.
    Una vez dijeron que los virus eran terráqueos (un colega retirado) y que estaban a ras de suelo y que se pegaban al calzado. Después de oír a Sor Teresa pues pienso que lo de Baxter y Baxter y compañía pudo haber sido líquido que se derramó, conteniendo el problema. Se les rompería un pipón. Un bidón que se derramó.
    Y ahora toca el ora et labora. Vacunación.
    Mi amigo les alertó.

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