Siguiendo la costumbre abordo otro tema, completamente diferente al de ayer. Hoy hablo de música porque uno de mis preferidos es Ennio Morricone, muy conocido por las memorables y melancólicas bandas sonoras de los "spaghetti westerns" de los años sesenta, como "El bueno, el feo y el malo", "Por un puñado de dólares", y "Hasta que llegó su hora"; para muchos católicos quizá es más apreciado por su conmovedora partitura de "La Misión", un filme de 1986 sobre los jesuitas misioneros en la Sudamérica del siglo XVIII. Y para los niños la experiencia de estas músicas es una delicia, de la que yo tengo constancia.
Pues bien, Zenit entrevista a Ennio Morricone, católico que vive intensamente su fe y entre las numerosas preguntas hay unas que nos permiten conocer algunos detalles de ese magnífico trabajo que fue La Misión:
“lo grande de la partitura de este filme era su "efecto técnico y espiritual". Con ello, se refiere al modo en que logró combinar tres temas musicales de la película. La presencia de violines y el oboe del padre Gabriel representan "la experiencia del Renacimiento del progreso de la música instrumental". El filme luego se mueve hacia otras formas de música que surgieron de la reforma de la Iglesia del Concilio de Trento, y acaba con la música de los nativos indígenas.
El resultado fue un tema "contemporáneo" en el que los tres elementos --los instrumentos que surgieron del Renacimiento, la música reformada posconciliar, y las melodías étnicas-- se combinan armoniosamente al final del filme.
"El primero y el segundo tema van juntos, el primero y el tercero pueden ir juntos, y el segundo y el tercero van juntos --explica Morricone--. Esto era mi milagro técnico y creo que fue una gran bendición".
Nadie que no fuera él mismo Morricone podía explicar de manera tan acertada la combinación sublime de esa banda sonora, donde la magnífica fotografía de la selva amazónica acompaña en todo instante nuestros recuerdos.
La música es un lenguaje universal y con una capacidad para trasmitir emociones que supera muchas veces otras artes. Es utilizada de manera popular y también culta, puede ser religiosa o profana. Las partituras de las bandas sonoras fueron una de mi especialidades cuando siendo interina recorría la carretera cada curso para acercar la música a los estudiantes. Era asombrosa la capacidad que tenían para reconocer una película. Y en otras ocasiones servía para que el séptimo arte nos proporcionase argumentos de debate.
Con la música se consiguen verdaderos milagros; no en vano, está comprobado que su práctica y estudio desarrolla determinadas zonas del cerebro. Había alumnos muy negados para aprender a tocar un instrumento, pero todos sabían disfrutar con la cadencia de las notas. Componer música es como escribir un poema, un acto de entrega incondicional cuyo resultado es una feliz creación que sale de nuestro interior.
Es difícil enseñar música clásica y sin embargo, es curioso el fenómeno que hace posible reconocer la melodía de “Erase una vez el hombre”, por la serie de dibujos animados, mientras se ignora que es una adaptación de un clásico de Beethoven. Ese es el segundo secreto, aprovechar el mundo de la publicidad para introducirles una pieza clásica; aunque cada vez es más difícil porque ya existen profesionales que escriben música exclusivamente para la publicidad.
Pero todo esto era sólo un pretexto para hablar del mundo de los sonidos, vivimos rodeados de ruidos que podrían hacer una maravillosa partitura a poco que intentásemos recomponerla. Hoy es difícil explicar un musicograma como “la máquina de escribir”, de Andersen, donde el traquetreto de las teclas se mezcla con las notas en un efecto sonoro magnífico y sublime; ya nadie recuerda estos viejos compañeros de oficinas y escritores, un sonido que ya es historia. Pero hay muchos otros sonidos que pueden ser recobrados en el fondo de nuestra memoria. Intenten asociar sonidos a su vida y encontrarán una sinfonía maravillosa.
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Coincido en películas favoritas con Max Kolbe. Y con Carmen en mandarle recuerdos para Isaías, si se mantienen en contacto.
Max kolbe:
Un abrazo y recuerdos a Isaías
Yo también he tenido problemas para entrar.
Respecto a "La Misión", es mi pelicula preferida, incluso he llorado viendola (igual que con "La vida es bella", segunda en mi ranking personal)
Y la banda sonora es genial.
Mi momento favorito es cuando se le enseñan al emisario papal como son y funcionan las reducciones jesuíticas.
Aquello es lo más parecido al paraiso...
Saludos fraternales a todos (y perdonad que no intervenga más)
¡Vaya empezaba a preocuparme que no hubiera ningún amante de la música entre los visitantes!.
Gracias a ambos. Por lo visto el sistema sigue impidiendo entrar con normalidad. Tendremos paciencia.
Saludos.
Este lugar, con los cambios técnicos, se está complicando, y no es fácil entrar.
Morricone, un genio.
La Misión, una maravilla para todos los sentidos, los de fuera y los de dentro.
La Música, un estado del alma y del cuerpo. ¿Se puede vivir fuera de ella?
Gran músico Ennio Morricone.
Pienso que nuestras vidas son como las distintas voces en la gran sinfonía de la Creación. Debería sonar algo maravilloso, ya que el compositor es algo único; pero me parece que lo que se oye es horrible. Necesitamos ensayo.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo