Diálogo sin fronteras

¿Cambio el nombre del blog?

02.09.09 | 19:50. Archivado en Actualidad
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Esto se ha borrado en cuestión de un clic, sin que pudiera impedirlo, así que vuelvo a editar el post, que lleva una parte muy interesante sobre la Asociación Juan XXIII. Pero no es cuestión de desvelar su néctar delicioso.

Me lo han pedido en varias ocasiones. Dicen algunos que se habla poco de Dios en los blogs religiondigital. Creo que no, que si se habla. Cuando leo algunos blogs amigos que comentan el Evangelio del domingo, o se introducen hacia la introspección con meditaciones largas y sabrosas, observo poca participación de los comentaristas. Como si Dios no les dijese nada. Y me pregunto a qué obedece que seamos capaces de hablar de política o actualidad con pasión, pero no suscite ningún comentario nuestra relación con Dios.

Confieso que entrar en el terreno de los comentarios de las lecturas del día, no es mi especialidad. No me encuentro preparada para hacer predicación de la palabra. Sigo siendo cronista de la realidad, desde un humanismo cristiano. ¡Ah, no se olviden, católica por bautismo, gracias a Dios!. Así que estoy pensando cambiar el frontispicio de este blog y titularlo diálogos de una católica sin fronteras. Pero antes quería pedir la opinión de quienes recalan por este blog.

Y es que el título ha dado lugar a ciertos malentendidos. Como si el diálogo supusiera negar las propias convicciones. Eso no es diálogo, es monólogo, y el blog se enriquece con quienes saben buscar las vueltas pero no exigen que comulgues con sus ideas. No es normal que reprochen que no hay diálogo, que no tiendo puentes. Me temo que no, que están equivocados. Hay puentes cuando se quiere llegar a un acuerdo, pero cuando de lo que se trata es de polemizar sin más, entonces no es posible tal acuerdo. Y el diálogo se convierte en monólogo.

Pongamos por ejemplo el titular de hoy. Estoy observando la nueva convocatoria de la Juan XXIII y la demagógica declaración de su presidente: “Los obispos no se preocupan suficientemente de quienes sufren”. Supongo que eso lo dice alguien que se pasa la vida limpiando llagas infectas de los pobres de este mundo. Alguien que desea en un obispo cualidades de un San Francisco de Asís. Alguien con cierta dosis de mala miki que ataca la jerarquía católica porque es un farsante que no cree en la Iglesia, sino en un trasnochado idealismo; en el caso de que sus palabras sean dichas con buena voluntad, cosa que dudo.

Digo idealismo, porque lo cierto es que obispos hay de muchas maneras, tantas como personas existen en el mundo. Por no hablar de los teólogos que se dedican al debate de ideas sin mancharse las manos con los parados de su barrio. O aquellos tontos de opereta que todavía creen que la Asociación Juan XXIII es la vanguardia de otra Iglesia. Pues hay que estar ciegos. La Iglesia la constituimos todos los creyentes y la estructura es fruto de sucesivas capas adosadas a su piel a lo largo de dos mil años. La costra que lleva encima sólo la limpiará Jesucristo al final de los tiempos.

Eso sí, mientras llega ese momento tendremos como en todos los siglos, grandes santos que han sabido hacer un cielo en esta tierra, en sus respectivas parcelas. Ahí es donde hace falta poner el énfasis. En cambiar cada uno lo que pueda a su alrededor y en aceptar aquello que no puede cambiar. Hablar se puede hablar mucho, opinar es razonable, pero las reformas idílicas no se han dado nunca en la Iglesia. Por eso siempre utilizan como ariete el Vaticano II cuyo contenido dicen que no se ha desarrollado.

Sin embargo, la Iglesia ha cambiado mucho su rostro tras estos años, y seguirá transformándose con los nuevos tiempos. Pero jamás podrá traicionar en esencia lo que ella misma significa: La puerta de entrada a la salvación y el abrazo solidario hacia la humanidad en camino. Y eso no lo hacen exclusivamente los obispos que son guías pero no ejecutores de la pastoral. Así que amigos de la Juan XXIII, volved a declarar que esta Iglesia está hecha unos zorros y que vosotros con vuestras palabras la cambiaréis. Son ganas de marear al personal.

16 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por sofía 05.09.09 | 15:07

    O cualquier otra aclaración de ese estilo que mantenga en principio el nombre:
    "Diálogo sin fronteras (desde la universalidad del catolicismo)"

  • Comentario por sofía 05.09.09 | 15:01

    Perdón, quiero decir:
    "Diálogo sin fronteras (catolicismo = universalidad)"

  • Comentario por sofía 05.09.09 | 14:59

    Yo no lo cambiaría. Todo lo más añadiría una explicación en paréntesis.
    Diálogos sin fronteras (catolicismo = universalidad)

  • Comentario por ruso 04.09.09 | 06:30

    Tu veras Carmen, pero eso de "Dialogos en la frontera", no se lo pondria.

  • Comentario por EVA 03.09.09 | 21:47

    Perdona, estoy un poco espesilla hoy.
    Yo creo que lo personalizarías más si lo cambiaras (es obvio) y puede que dieses la impresión de estar más comprometida con lo que escribas. No sé... tú misma. Un saludo

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 03.09.09 | 17:03

    Eva:
    Lo he dicho ya, diálogos de una católica sin fronteras.

    Gracias a todos por opinar. Meditaré a lo largo de este mes, si vale la pena el cambio, si es necesario.

    Un saludo.

  • Comentario por EVA 03.09.09 | 14:22

    ¿Por cual lo cambiarías? Un saludo

  • Comentario por saruce 03.09.09 | 13:57

    Lo siento, amiga mía, yo no opino en lo del título del blog.
    No obstante, creo que aunque se llamase de otra forma, siempre habría gente en contra. Somos así, y todos cuantos estamos en esto, somos conscientes de ello.
    A mi me encanta visitarlo, y suele ser el primero que leo, cuando me conecto a Internet. Luego, leo las noticias en diversos periódicos digitales, y la mayoría de las veces estoy "frito" por acabar de leerlas, para participar en "tu blog".
    Y ES QUE posee una gran variedad de temas y de ideas diferentes, en los que no hay por qué coincidir.
    Si cambias el nombre, avísalo a tiempo.
    Un abrazo.

  • Comentario por Nada Nuevo 03.09.09 | 13:37

    Hace un tiempillo que frecuento este blog y creo que es un periodo prudencial para saber de que pie cojea cada uno. Estoy con las propuestas, si se me permite la licencia (que seguro que no y se pasa un kilo de lo que pueda decir), de anselmo, en otras ocasiones llamado antoine o ansuan (la verdad que para estar casi siempre diciendo cosas sin sentido de repente le viene el juicio a la cabeza). Diálogos en la frontera es más acorde con el diálogo que se establece en este blog, ya que la autora misma a declarado que ella nunca dejará de tener unos principios católicos, aunque sean en alguna ocasión bastante laxos (de lo cual me alegro), a los cuales se llega mediante la fe. En este sentido creo que el diálogo racional es bastante limitado. A lo sumo se podrá llegar a la frontera y ver qué es lo que hacen y piensan los que están al otro lado, pero sin ningún interés de aprendizaje.

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 03.09.09 | 10:57

    No veo razón para hacerlo, a no ser que signifique cambio de criterio.

    En la fachada de mi parroquia figura como rótulo “Comunidad Cristiana Nuestra Señora de Guadalupe” desde 1981, porque lo pusimos antes de ser constituida parroquia (15/08/1984). La gente que ahora se incorpora a estos barrios que la constituyen miran con recelo, pensando que se trata de algún grupo raro, y tardan en acercarse, pero al final lo hacen, “velis/nolis”; algunos no vuelven, otros ya no se van.

    ¡Ojalá todo se quedaran!

    No está claro que los que se quedan lo hagan empatizando al 100x100. Tampoco que los que se van no simpaticen.

    Es el caso que nuestra Iglesia Católica tiene la apariencia de un gran almacén, con estantes y productos, y cada quien toma y usa lo que quiere y le conviene, y deja lo demás. También se suele dar devolución del producto… Así es la vida.

  • Comentario por uje 03.09.09 | 10:28

    Leo con cierta frecuencia sus aportaciones, y aunque soy bastante nuevo en esto, para nada cambiaria el nombre del blog, el hecho de ser nuevo y tratar de conocer lo maximo posible me ha permitido comprobar que lo que mas se necesita es DIALOGO, sea donde sea, por desgracia lo que existe mucho es, INSULTOS Y FALTADE RESPETO TOTAL. Yo lo achaco que lo que no se sabe es DIALOGAR. EL

  • Comentario por anselmo 03.09.09 | 09:29

    Titúlelo o rotúlelo "diálogos en la frontera".
    Ahí, en la raya entre España y Portugal, a decidir. ¿Pasamos o no pasamos? Portugal es tristón pero se come barato. Miras para atrás y contemplas no lo tienes que dejar. ¿Pasamos o no pasamos? Pasamos.
    Son católicos y hermanos. Mejor sería irse a Barbastro.
    Son tres: Zaragoza, Huesca y Teruel.
    "Diálogos contemporáneos".

  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 03.09.09 | 09:11

    Carmen

    Le agradezco su aclaración.
    Y al respecto le diré, que en mi zona de residencia (vivo en un pequeño pueblito de Argentina, llamado Sierra de La Ventana) el término personal nunca se lo utiliza para nombrar al "común de la gente", sino que generalmente se lo hace para designar a los empleados, sean de empresas o de personas particulares.
    Pero también lo he escuchado de boca de algunas "jerarquías" religiosas, haciendo referencia a otro tipo de personas.
    Reiterándole mi gratitud por su aclaración le envío mis cordiales saludos.
    MARANA-THA

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 02.09.09 | 21:40

    Mario Enrique:
    No puedo responder por Hermes. En cuanto a mí, si puedo decir que no tiene mayor trascendencia, es un término coloquial muy común en mi zona de residencia que viene a decir el común de la gente. Es decir quienes estén presentes en esa dichosa asamblea.
    Le sugiero otras acepciones de la RAL:

    Perteneciente o relativo a la persona.

    2. adj. Propio o particular de ella.

    3. m. Conjunto de las personas que trabajan en un mismo organismo, dependencia, fábrica, taller, etc.

    4. m. Capítulo de las cuentas de ciertas oficinas, en que se consigna el gasto del personal de ellas.

    5. m. Conjunto de personas, gente.

    6. f. Dep. En baloncesto, falta que comete un jugador al tocar o empujar a otro del equipo contrario para impedir una jugada.
    Un saludo


  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 02.09.09 | 21:40

    Mario Enrique:
    No puedo responder por Hermes. En cuanto a mí, si puedo decir que no tiene mayor trascendencia, es un término coloquial muy común en mi zona de residencia que viene a decir el común de la gente. Es decir quienes estén presentes en esa dichosa asamblea.
    Le sugiero otras acepciones de la RAL:

    Perteneciente o relativo a la persona.

    2. adj. Propio o particular de ella.

    3. m. Conjunto de las personas que trabajan en un mismo organismo, dependencia, fábrica, taller, etc.

    4. m. Capítulo de las cuentas de ciertas oficinas, en que se consigna el gasto del personal de ellas.

    5. m. Conjunto de personas, gente.

    6. f. Dep. En baloncesto, falta que comete un jugador al tocar o empujar a otro del equipo contrario para impedir una jugada.
    Un saludo


  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 02.09.09 | 21:13

    Estimada hermana en el Señor Carmen Bellver

    No voy a opinar sobre el cambio del nombre del blog.
    Creo que el haberlo elegido tuvo su sentido, aún pudiendo haber dado lugar a algún mal entendido.
    Lo que me permito es insistir en una pregunta que hice, con respecto a una palabra que utilizó Hermes, y sobre la cual nunca obtuve respuesta.
    Y lo hago, dado que ahora es usted quien la utiliza al terminar su comentario.
    ¿Quiénes forman ese "personal" que podría "marearse" (estimo que tendrían ese "problema" por lo que podrían decir esos "amigos de la Juan XXIII") y, también, quiénes serían los "patrones"?
    Desde ya, muchas gracias.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

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