Hemos salido de la festividad del Sagrado Corazón y estamos a un paso de la renovación de la consagración de España al símbolo que mejor refleja el Amor de Dios por la humanidad. Y mientras esto sucede, nos ha vuelto a golpear el zarpado del odio en la piel de un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado. Con semejantes titulares el óbito de Vicente Ferrer ex jesuita santificado como filántropo por Juan José Tamayo y bendecido por la mano del Padre Ángel, no ha pasado desapercibido.
No podía dejarse en el olvido quien ha trasformado una pequeña región de la India en un semillero de solidaridad. Se le considera el pionero de las ahora tan abundantes ONG. Y a mí lo que me gustaría destacar, es que a los hombres se les puede mejorar la calidad de vida. Que en eso debemos todos colaborar. Pero no se les puede dejar huérfanos del Amor de Dios. Vicente Ferrer era algo más que un cooperante.
El análisis que glosa su figura, supera a las diatribas que Juan José Tamayo hace de este hombre bueno. No hacía falta descubrirnos sus simpatías por los revolucionarios, ni relatarnos como dejó de ser jesuita y se convirtió en símbolo del progreso en un país fatalista donde pertenecer a una determinada casta social, te condiciona el futuro. Este hombre cambió el crucifijo y el Evangelio por los brazos y hombros de su escuálida figura, para hundirlos en el barro de la vida. Allí donde la mano de Dios parece que no ha llegado nunca.
Siguiendo la estela de San Pablo podemos decir con él “Ya puedo dar en limosnas todo lo que tengo, ya puedo dejarme quemar vivo que, si no tengo amor, de nada me sirve.(1 Corintios 13). Por eso no vale presentar esa imagen como mera filantropía. Nadie es capaz por sí mismo de realizar una labor filantrópica; no vale hacer un análisis marxista de la figura de Vicente Ferrer. Considerando que su labor no fue meramente benéfico-asistencial, sino que logró trasformar las estructuras que van a las raíces de las injusticias.
Politizar de ese modo a un hombre bueno, profundamente creyente en el Amor de Dios que se derrama en todos los corazones, mediante las gotas de bondad que unos a otros nos ofrecemos, es mucho más importante que, ensalzar su imagen al paroxismo revolucionario de una teología que es superada por el mismo Evangelio. Cristo no edificó hospitales, ni creó escuelas bíblicas, por no decir que jamás se opuso a la invasión romana de su tierra. Estaba completamente alejado de los transformadores de las estructuras.
En realidad hoy en el Cerro de los Ángeles se nos muestra su figura tal y como se ofrece Dios a los hombres, con los brazos abiertos de quien nos muestra el camino del servicio y, se vuelve a escuchar la epístola de San Pablo: “El amor es paciente, es afable, no es grosero ni busca lo suyo, no se exaspera ni lleva cuentas del mal, no simpatiza con la injusticia, simpatiza con la verdad. Disculpa siempre, se fía siempre, espera siempre, aguanta siempre...”. ¿Quién puede con ello sino está unido al Corazón de Jesús?.
Ya puedo cambiar las estructuras de la sociedad, que si no tengo Amor, todo será un fracaso. Esa es la imagen que hoy me gusta relacionar. La de un hombre que supo levantar la cabeza de los derrotados de la historia, devolviéndoles la dignidad que todo ser humano merece. Y lo hizo porque tenía una profunda conversión interior a los valores del Evangelio.
La raíz de las injusticias y los desajustes sociales está en el corazón de cada persona. Por eso Jesús dijo que había que nacer de nuevo. No valen los esquemas del pasado. Pero tampoco el ajetreo del activismo político. Eso no nos hace cristianos. Es la figura de Cristo y la imagen de su corazón traspasado la que renueva por dentro a las personas trasformándolas en otros Cristos entregados a lo cotidiano, pero capaces de esparcir gotas de Amor a su alrededor. Así se transforma la realidad de manera radical.
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San Vicente Ferrer II, amigo y defensor de los pobres, Madre Teresa en masculino,Santo súbito.Ruega por esta Iglesia para que siga tu camino, que es el camino de jesús.
V. Ferrer dijo "yo pertenenzco a la Iglesia que Jesús prometió a la samaritana...llegará el día en que todos adorarán a Dios en espíritu".Como dice Oriol Domingo, él no hubiera ido al cerro de los ángeles.
V. Ferrer fue anarquista luchador en la batalla del Ebro,exjesuita,economista intuitivo (según CincoDías) que hizo que más de dos millones de personas hayan abandonado la pobreza, demostrando así que el fin de la pobreza es posible.
V. Ferrer no fue teórico de la Teología de la Liberación, pero la puso en práctica.Aunque la TL siga siendo incomprendida y desprestigiada falsamente por marxista, tuvo al fin la comprensión de Juan P. II "la TL es conveniebnte y necesaria" porque se basa en una profundización del AT y la práctica de Jesús.En la parábola del buen samaritano el prójimo es el más necesitado y en el juicio final se juzgará por la práctica del amor al preso, enfermo, necesitado...
San Vicente Ferrer II, amigo y defensor de los pobres, Madre Teresa en masc...
A la paz de Dios
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En efecto: "por sus obras los conoceréis".
Precioso artículo.
Gracias Vicente, ya debes estar en la Casa del Padre.
Gracias a todos por pasar por este pequeño rincón.
Buenas noches.
Gracias, Carmen. Vicente Ferrer se merece este recuerdo. Dios quiera que muchos sigan su ejemplo.
Un santo, un auténtico santo; verdaderamente un hombre de Dios.
Un cordial saludo.
Hizo algo mas que dar de comer o prestar asistencia sanitaria, devolvio su dignidad a los parias, arrebatada durante siglos por un sistema injusto de castas(trabajo que aun no esta concluido, como demuestran las recientes persecuciones), esto le valio muchos problemas e incluso ser expulsado de La India, pero siempre se abandono en manos de Dios y estoy seguro que el ya lo ha recibido en su seno.
Sobran comentarios de ese tono y talante. Agur.
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Estoy de acuerdo contigo. La base de la acción de Vicente Ferrer era su fe en el Evangelio.
Lunes, 28 de mayo
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
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JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo